Análisis Need For Speed: The Run

Análisis Need For Speed: The Run
 
 

La saga Need for Speed está siendo una de las más prolíficas en los últimos tiempos dentro del género de la velocidad. Desde que Need for Speed: Underground hizo acto de presencia, no ha habido año en el que no recibiéramos una nueva entrega de esta saga. Después de Underground, donde el tuning o la variedad de pruebas fueron los verdaderos protagonistas, llegó una secuela continuista, para dar luego paso a Most Wanted, posiblemente una de las mejores y más exitosas entregas que ha tenido esta franquicia en los últimos diez años. Una de las principales novedades que aportaba aquella entrega era una especie de argumento que servía de excusa para el desarrollo de las carreras.

La nueva entrega de la serie NFS, Need for Speed The Run, es un buen juego, pero podría haber sido mucho mejor. Aunque tiene una buena jugabilidad y un buen planteamiento, no llega a cumplir nuestras expectativas.

Empecemos con el modo estrella de Need for Speed: The Run conocido como “La Carrera”, que es lo que vendría a ser el modo historia de cualquier juego de acción/aventura. En él encarnamos a Jack Rourke (interpretado por Sean Faris), un chaval que tiene unos “problemillas” algo graves con la mafia; está amenazado de muerte porque les debe un buen puñado de pasta. Gracias a su amiga Sam Harper (interpretada por Christina Hendricks), la única solución que halla Jack para salir de ese apuro es participar en “La Carrera”, una competición ilegal que va desde San Francisco hasta Nueva York y que reúne a los doscientos mejores conductores, quienes harán lo posible por llegar los primeros para llevarse el premio gordo, nada más y nada menos que veinticinco millones de dólares.

Durante el transcurso de este viaje nos tocará vivir secuencias tan interesantes como tener que esquivar a las máquinas de metro por estrechos túneles, sobrevivir al ataque de un helicóptero, o el asedio de las metralletas de los mafiosos que van en Porsche Cayenne Turbo persiguiéndonos y, cómo no, la policía (que llegará a conducir hasta algún que otro Lamborghini). La trama no es especialmente interesante, pero sí que es la excusa perfecta para presentar algunas secuencias de acción (a pie y en coche) muy interesantes, lo cual logra que el desarrollo sea emocionante, adictivo y bastante entretenido.

Contaremos con más de trescientos kilómetros reales de los cinco mil que componen la carrera. Esto equivale a tres veces más que cualquier otro juego de la saga .Nos encontraremos con una gran variedad de escenarios donde tendremos que aprender a controlar el coche por desiertos, acantilados, montañas nevadas, bosques o impresionantes ciudades. Y todo esto lo podremos disfrutar en tres momentos distintos del día, medio día, atardecer y la noche, lo que nos dará una perspectiva distinta de las carreras según la hora de la misma. Según sus creadores querían que cada situación tuviera un coche predeterminado que se adaptara a cada circuito por diferente. Pero para ser justos hay coches en los que apenas notamos las diferencias con respecto a otros.

En las fases de a pie me ha gustado la que protagoniza Jack en Las Vegas, teniendo que escapar de los policías a través de diferentes edificios, llegando a tener que escapar de un rottweiler. Guste más o menos, todas estas secuencias se resuelven a través de diferentes QTE, fases en las que habrá que apretar el botón que aparezca indicado en pantalla en el momento adecuado (o aporrear un botón de forma repetida), para así llegar al final de la secuencia vivos y sin que nos pillen.

Al finalizar cada prueba ganaremos puntos de experiencia (también durante ellas al realizar saltos, derrapes, eliminar a policías, etc.), con lo que iremos aumentando de nivel y recibiremos bonificaciones que nos pondrán las cosas más fáciles a la hora de intentar llegar los primeros, como por ejemplo el nitroso (se irá rellenando automáticamente, y lo hará más rápido si hacemos acciones como ir en sentido contrario, rozarnos con otros coches, etc.) o el rebufo (al principio no hay, no). También ganaremos nuevos iconos y fondos para diseñar nuestra tajeta de jugador.

Gráficamente el juego no sorprende. El diseño de los coches está muy bien (cada uno con su respectivo sonido de motor) y son clavados a los reales, pero tampoco es que estén recreados con todo lujo de detalles. Los escenarios, por su parte, son muy variados; pasaremos por ciudades, bosques, desiertos, montañas nevadas… y veremos paisajes de todo tipo, algunos muy bellos, pero en conjunto no es ni de lejos lo mejor que se ha visto en el género. Además, las secuencias de vídeo son algo flojas, con unos modelados muy mejorables y detalles preocupantes (como cuando sobresale la cabeza del protagonista por encima del techo si el coche que llevamos es muy bajo o cuando el protagonista gira el volante y éste se mantiene inmóvil);




En cuanto al apartado sonoro, lo mejor se encuentra en los efectos de sonido para motores, frenazos, etc., si bien la banda sonora escogida para la acción se adapta muy bien al estilo dinámico y agresivo del juego, tanto en la parte de velocidad al coche como en las secuencias de acción. Le falta quizás un toque más distintivo y personal, pero cumple su función de acompañamiento para la acción. El juego está totalmente localizado a nuestro idioma, con un doblaje que sin ser de los mejores, cumple con su cometido perfectamente.

En cuanto a la jugabilidad y ya metidos en faena y dentro de nuestro coche, las novedades jugables se dejan notar. Los circuitos han adquirido más protagonismo que en anteriores ediciones, y ahora tendremos que estar atentos a todos los detalles, conducción sobre nieve, avalanchas, tierra o asfalto mojado que además nos impedirá ver con claridad la carretera. La conducción variará en cada circuito afectando esto en gran medida a la posición final en la que terminaremos. El juego me ha recordado ligeramente en algunos circuitos a Motorstorm 3 de PlayStation 3, concretamente en los circuitos donde sufrimos avalanchas o desprendimientos de roca que nos cortan el paso constantemente a la vez que intentamos adelantar en una carrera puramente árcade.

En el terreno multijugador nos encontramos con la opción de competir en carreras de hasta ocho jugadores rotando entre diferentes categorías de coches, lo que nos obliga a tener que adaptarnos a las diferentes posibilidades de esos vehículos. Es el elemento más interesante de las opciones multijugador, que ayudará, sin duda alguna, a reforzar la experiencia de rejugabilidad.

Need for Speed: The Run es un buen juego de conducción, el cuál ofrece gran cantidad de contenido. Técnicamente nos esperábamos que fuese más brillante ya que flaquea en algunos aspectos, más aún usando el motor Frosbite 2. La saga cambia de sentido al ofrecernos un título mucho más arcade de lo que venían ofreciendo sus predecesores.





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