Halo Anniversary, el retorno de una leyenda

Halo Anniversary, el retorno de una leyenda
 

Lo ‘peor’ de jugar al Halo original es ver todo lo que se ha perdido en estos últimos diez años en los juegos: dificultades que rozan lo imposible, el trabajo a conciencia de los diseñadores para dotar de equilibrio a las armas y niveles, originalidad y, sobretodo, la ‘inteligencia‘ de los enemigos.

Salvo honrosas excepciones, los juegos de acción actuales consisten en avanzar por pasillos con eventos prefijados. La máxima dificultad consiste en aprender la posición de los rivales por ensayo y error, y estos aparecen repitiendo una y otra vez sus rutinas.

Por ello, jugar a Halo: Combat Evolved Aniversary, conociendo o no su argumento, es diferente. Aunque la campaña es lineal y los enemigos no varían, los enfrentamientos con el Pacto siempre tienen un toque diferente: en pocos juegos los rivales se adaptan tácticamente al ataque del protagonista.

Más allá de la remodelación gráfica, del modo multijugador o de los vídeos de la campaña, lo mejor de Halo sigue siendo la reacción de los personajes en la batalla. La huída de los enemigos cuando muere su jefe o cuando rodean una roca. En una palabra, la epicidad de los combates a campo abierto y en los pasillos de naves y templos.

La mejora gráfica es evidente, especialmente notable en los escenarios abiertos, donde es más efectista la recreación de montañas, ríos y praderas. No obstante, es preciso recordar que se trata de un juego de 2001 que funciona en una máquina de 2005. No es la vanguardia gráfica, pero el Halo reeditado es un gran trabajo técnico. Basta con apretar un botón para cambiar entre el juego antiguo y el nuevo en mitad de la partida.

La reedición de 343 Industries mantiene intacto el diseño de los niveles original, salvo la inclusión de las calaveras que permiten cambiar algunos aspectos del juego al encontrarlas -introducidas desde Halo 2- y unas terminales que reproducen parte de la historia de la saga.

El resto sigue igual, desde los mejores niveles a las repeticiones infinitas de galerías en escenarios como el templo o la biblioteca. Los que jugaron el Halo original sabrán lo fácil que resulta perderse en esos escenarios donde brillan por su escasez los puntos de autosalvado -otro aspecto positivo del juego es no poder salvar siempre, lo que aumenta la sensación de desafío-.

La repetición de pasillos en algunos de estos escenarios podrá aburrir a los jugadores. Ello y el extraño control de los vehículos son la herencia ‘mala’ del original de Xbox, algo extraño porque en los siguientes juegos de la saga se mejoraron estas rémoras.

Respecto al multijugador, Halo permite jugar la campaña en cooperativo con otro amigo -por Internet o en la misma pantalla- o echar partidas en la media docena de mapas que incluye para entre dos y 16 jugadores. No está mal, pero no tiene la variedad que tenían Halo 3, Reach y ODST.

Respecto al resto de extras, Halo Aniversary está preparado para jugar en pantallas con soporte 3D y con Kinect, aunque este sirva sólo para dar algunas órdenes de voz, como cambiar de arma o recargar.

En definitiva, Halo sigue siendo el mismo juego épico que hace diez años, más incluso que muchos juegos de esta generación. Los que no lo jugaron no se lo pueden perder, les sorprenderá para bien, mientras que a aquellos que ya se lo pasaron quizás les interese menos por su punto fuerte, la campaña. Más allá de los gráficos, lo mejor sigue siendo la acción.

http://youtu.be/5hyJMMX7dcE


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