Dear esther, algo diferente

Dear esther, algo diferente
 

A veces en esta industria te encuentras productos que por una razón u otra te llaman la atención. En una época en la que las compañías arriesgan lo mínimo para obtener los mayores beneficios posibles, los desarrollos indie suponen una alternativa que trae nuevos aires al mundo de los videojuegos. Uno de esos productos indie y que llama la atención por representar a una vertiente casi desconocida con relativo éxito es Dear Esther.

Este producto nacido en el 2008 como un mod del mítico Half life 2, ha ido evolucionando en los últimos años para acabar convirtiéndose en un juego independiente, que gracias al auge de las plataformas de distribución digital tenemos acceso a un precio razonable (según lo que crea cada uno obviamente).

Lo primero que debemos tener claro antes de hacernos con él es que no es un producto destinado para todos los públicos, ni hardcore, ni clásicos, ni poco habituales.  Ciñéndonos a la definición de videojuego, tampoco podemos considerarlo un juego como tal, sin un objetivo ni una meta, Dear Esther es “simplemente” un conjunto de sensaciones delante de una pantalla. Sabiendo esto de antemano, pongámonos en situación.

Abrimos los ojos y vemos un viejo faro, sentimos el sonido del oleaje y la brisa rodeándonos, a lo lejos un destello, algo similar a una antena en la parte más alta de esta isla, emprendemos el camino. Así, sin introducción previa nos metemos de lleno en esta experiencia, en una isla aparentemente sin vida, un narrador que relata distintos pensamientos cuya destinataria es Esther y un amplio terreno que visitar.

Esta experiencia se basa en ir recorriendo la isla a la vez que el narrador nos lee trozos de sus textos, muchas veces bastante crípticos. La isla cuenta con varios senderos que recorrer  y al llegar a determinados puntos escucharemos otro retazo más de los textos que desarrolla la historia que envuelve todo lo que vemos. Todo ello acompañado con unos sonidos envolventes y algunas piezas musicales perfectamente encuadradas, que junto con la panorámica y las ideas que nos transmiten nos harán sentir diversas sensaciones. Si algo define Dear Esther son las sensaciones que transmite.

Técnicamente el título de thechineseroom  luce bastante creíble en exteriores y mejor en interiores, con algunas zonas cavernosas que harían palidecer al reciente Skyrim a nivel de texturas, más si tenemos en cuenta que trabaja bajo el veterano motor Source. En sonido cumple con creces, efectos de sonido que se adaptan a las superficies y las composiciones melódicas que saltan en determinados puntos dando un punto extra  de inmersión.

Reitero en la idea de que Dear Esther no es un juego al uso, no hay una meta, solo una historia que se va desarrollando según avanzamos por la isla. No hay enemigos ni complejos controles, solo podemos movernos por los senderos apreciando los mensajes que una vez unidos pueden darnos una idea real de lo que nos intenta contar.

Algo característico de esta experiencia es que es muy diferente según la persona que la viva, cada persona puede hacer su propia interpretación y posiblemente esté bien encaminada, ya que ese es el objetivo principal de sus desarrolladores.

Una vez tengáis claro todo esto cada uno debe evaluar si vivir una experiencia de este estilo merece la inversión que requiere este producto. Estamos ante un producto indie diferente, una experiencia que no superará las 2 horas y que os dejará con más dudas que respuestas. La decisión está en vuestras manos, recorrer la isla o no.


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