Análisis Dust: An Elysian Tail

Análisis Dust: An Elysian Tail
 

En primer lugar quiero dar las gracias por este análisis a Cuchu Asecas (podéis encontrarlo en nuestro foro), que nos trae el primer análisis invitado a la web. Gracias compañero.

Analizar esta pequeña gran obra de Humble Hearts de manera objetiva es una tarea harto difícil, debido a los sentimientos tan positivos que ha suscitado en mí en las horas que le he dedicado. Cierto es que a nivel personal he seguido bastante de cerca los progresos en el desarrollo de esta propuesta durante los últimos meses, pero ni de lejos creí en ningún momento que iba a encontrarme con lo que me he topado. ¿Qué con que me he topado? Pues con uno de los mejores juegos, no solo del bazar arcade de Xbox 360, si no de todo el catálogo de la consola. ¿Exagero? Os aseguro que no, y si no me creéis os invito a que sigáis leyendo.

Un hombre: Dean Drodill. Un sueño. Y un acontecimiento: Dream Build Play 2009. Fue en la citada convención de juegos independientes de hace tres años, donde Dean presentó su retoño a concurso. Un producto artesanal, repleto de amor por los videojuegos, y una carta de presentación inmejorable de su talento. Todo el proyecto había sido desarrollado por el solo: La música, el apartado visual dibujado a mano… Hasta la última línea de código había pesado sobre sus hombros en solitario, y lo que confeccionó le valió el deseado premio a mejor juego del evento. Obviamente Microsoft no iba a dejar pasar la oportunidad, no solo de apostar por esta nueva IP a mayor escala, ofreciendo a su creador la edición de la misma en el más ambicioso bazar arcade de Xbox 360, también se aseguró la exclusividad de este nuevo título en su plataforma, marcando un tanto a favor de su inmejorable sección XBLA.

Fruto de dicho acuerdo aquí estamos, intentando ilustrar el porqué nos encontramos ante el broche de oro de este más que notable Summer of Arcade 2012.

 Comienza la Odisea                   

Una escueta secuencia de vídeo interactiva, donde comandaremos la silueta de un espadachín que se abre paso entre oleadas de enemigos hasta acabar derribado, nos dará la bienvenida. Somos Dust, un misterioso guerrero que no recuerda nada de su pasado, ni siquiera quien es. Tras la batalla que acabamos de presenciar, aparecemos en un lúgubre bosque, donde conoceremos a Ahrah, una imponente espada mágica parlante, cuyas palabras no harán sino contribuir a generarnos más dudas aún, ya que su cometido, según nos comenta, es el de seguirnos allá donde dirijamos nuestros pasos, sin explicarnos el porqué de tanta fidelidad y devoción. Instantes después conoceremos también al tercer miembro de la función, Fidget, una extraña criatura perteneciente a una no menos extraña especie, los gatiélagos, seres mitad gatos, mitad murciélagos, que según nos espeta es la protectora de Arah, y su intención es llevarla de vuelta a donde pertenece.

Tras una pequeña conversación lograremos convencer a Fidget de que nos dé algo de tiempo para averiguar qué demonios pasa antes de llevarse la espada, y es en ese momento donde nos ponemos a los mandos de esta nueva obra y empezamos a profundizar en sus posibilidades.

Ubicar Dust: An Elysian Tail en un género concreto no es fácil. La mixtura de propuestas jugables que nos ofrece es sumamente interesante desde el minuto uno, y nos ofrece retazos de múltiples tipos de juego entrelazados en una gran madeja que iremos deshilachando poco a poco, al tiempo que nos vamos maravillando con la maestría que demuestra en cada una de estas parcelas. Tenemos plataformas, exploración, aventura, ‘hack and slash’ y bastante de RPG, y lejos de estar hablando del típico producto que picotea de muchos géneros y se queda en tierra de nadie, puedo afirmar sin temor a equivocarme que estamos ante un juego que todo lo que ofrece, lo hace de manera sublime y en la medida justa, para conformar una obra de calidad, única y con muchísima personalidad.

Para intentar dejar más claro si cabe a que os enfrentaréis al iniciar vuestro periplo por Falana, coged una coctelera, mezclar en ella un poco de Odin Sphere, otro tanto de Muramasa: The Demon Blade, un pellizco de Castlevania: Order of Eclessia y añadirle unas gotitas de Trine 2, rematar con paladas de personalidad propia, remover con amor y tendréis más o menos lo que es Dust. ¿Mezcla inusual? Sin duda, pero no os podéis hacer una idea de cómo funciona. Cuando lo probéis os preguntaréis porque no existen más juegos de este tipo en la actual generación de consolas de sobremesa.

El desarrollo de niveles es puro ‘Metroidvania’. Cada una de las localizaciones que visitaremos, todas ellas recreadas con mimo y dedicación, en un 2D portentoso y completamente artesanal, estarán repletas de caminos secundarios, tesoros, zonas inaccesibles a primera vista y demás elementos similares.

Existen dos tipos de tesoros a descubrir en muchas de las pantallas que atravesaremos. Los más o menos evidentes, aunque muchos de ellos suficientemente ocultos a primera vista, serán los cofres, donde podremos hacernos con botines de lo más suculentos; para poder abrirlos necesitaremos de una o más llaves del tesoro, que tendremos que preocuparnos de localizar a medida que vamos progresando en la aventura. También podremos comprárselas a los comerciantes, pero su precio será tan elevado que no nos invitará a dejarnos los cuartos en ellas. Una vez tengamos en nuestro poder el número de llaves necesario para abrir nuestro primer cofre, este nos sorprenderá con un sencillo QTE (Quick Time Event), consistente en pulsar los botones indicados en pantalla antes de que se agote el tiempo. Esta será la mecánica de apertura imperante en todos ellos, y a medida que las sorpresas que guardan en su interior se vayan acrecentando, la localización de los mismos será más compleja, y el número de llaves requeridas y la dificultad del mini-juego serán mayores.

El otro tipo de tesoro al que hacíamos referencia es uno de los primeros grandes detalles de originalidad, y la primera muestra de la oda de amor a los videojuegos que conforma esta producción: Las jaulas. Unas pequeñas prisiones mágicas que no será nada fácil encontrar en los variados entornos, y que al abrirlas, mediante el mismo QTE presente en los cofres y un buen puñado de doradas llaves, nos depararán sorpresas impagables, que no vamos a desvelaros aquí para no estropear la experiencia.

Hablar de cofres, llaves y botines es hacerlo del inventario. Pulsando el botón back accederemos al mismo, formado por una serie de pestañas. Procedemos a desglosar a continuación algunas de las más importantes.

Una de las secciones más relevantes es la hoja de atributos del personaje, divididos en salud, fuerza, defensa, potencia de ataque de Fidget (y también de nuestro movimiento especial, la Tormenta Dust), suerte, nivel y experiencia. La suerte aumentará de manera automática con la ganancia de niveles o el equipamiento de amuletos y anillos, pero el resto de aspectos deberemos gestionarlos nosotros a medida que vayamos aumentando nuestro nivel de experiencia. Cuando esto ocurra, se nos otorgarán gemas de habilidad que deberemos distribuir sabiamente entre los citados atributos para ir personalizando nuestro estilo de combate. Poniéndonos puntillosos, podríamos demandar algún atributo más con el que poder trastear, pero creedme si os digo que los presentes pueden dar mucho juego. Por ejemplo, puedes optar por crear a un personaje tanque, con una defensa difícil de igualar y una barra de vida kilométrica, o por el contrario especializarte en el combate a distancia, sumando gemas de habilidad con ansia para aumentar la potencia de ataque de nuestra ayudante y nuestro combo especial. O si quieres, puedes optar por el personaje equilibrado, distribuyendo tus puntos en todas las ramas por igual. A este respecto, la obra de Humble Hearts es muy moldeable, y no penaliza a aquellos que quieran estandarizar a su guerrero sin arriesgarse a apostar por un estilo definido.

¿Cómo ganamos experiencia para subir de nivel? Nuevamente el título es generoso con nosotros y nos ofrece múltiples tareas con las que ganar jugosos puntos de experiencia.

El apartado de combate es una de las más importantes, y por varios motivos. Uno de ellos es el ‘looteo’, es decir, la recolección masiva de ítems caídos de los enemigos vencidos. Estos, al morir, dejarán tras de sí oro, experiencia, objetos consumibles, joyería diversa, materiales, equipamiento e incluso diseños para poder desarrollar en la herrería. Lo bueno del asunto es que las bestias hostiles que merodean por los diversos parajes volverán a aparecer una vez vencidas cuando cambiemos de pantalla y volvamos más tarde a esa zona. Esto nos permite ‘lootear’ en busca de ítems, y aumentar nuestra barra de experiencia por el camino.

Lo más importante es que resulta la mar de divertido, y la culpa de esto la tiene el sistema de combate. En una palabra: delicioso. Lejos de analizar la plasticidad visual de la que hacen gala muchos de nuestros encuentros, gracias al bello apartado visual del juego, queremos dejar constancia de la variedad de movimientos conseguidos con la utilización de un esquema de lo más sencillo. La X será la encargada de los golpes rápidos. El botón Y es el destinado a nuestro ataque especial. B es la destinada a la utilización de los proyectiles a distancia de Fidget, y A nos permitirá saltar. Si pulsamos X en alternancia con Y encadenaremos combos y agarres, y si optamos por combinar el proyectil de nuestra aliada con el ataque especial de Dust, obtendremos un potente ataque mágico que multiplicará nuestro contador de golpes de manera exponencial, siempre manteniendo un ojo puesto en nuestra barra de energía, indispensable para elaborar las embestidas más potentes. Un contador que será de vital importancia, y que para mantener deberemos encadenar golpes entre nuestros enemigos con precisión y velocidad. Cuando el combate finalice, la experiencia obtenida se multiplicará por dicho contador, y estamos hablando de cadenas de ostias que pueden llegar a los 1000 golpes o más, siempre y cuando un enemigo no nos alcance y rompa la cadena.

Todo esto da forma a un apartado de combate de lo más completo, profundo y accesible, que no tiene nada que envidiar a los grandes del género, y que se postula como uno de los apartados más excelentes de la producción de Humble Hearts.

Pero no solo de combates vive el guerrero ansioso por aumentar su poder. Las conversaciones con los variados y pintorescos NPCs que pueblan el mundo de Falana son muy importantes, ya que muchas de ellas nos otorgarán picos de experiencia solo por el hecho de mantenerlas. Y no solo eso, ya que el 80% de dichos personajes tendrá algún encargo o misión secundaria esperando a que la solicitemos. Dichas ‘sidequests’ serán completamente opcionales, pero como todo buen Action-RPG que se precie, completarlas nos recompensará con todo tipo de objetos y nuevamente, preciada experiencia.

Otro de los apartados del inventario es el que hace mención a todo el tinglado de ítems que comentábamos unas líneas más arriba. Disponemos de diversas casillas donde se reúnen los variados tipos de objetos que vamos recolectando. Tenemos un acceso rápido donde ubicar algún objeto de recuperación de salud o estado alterado, un apartado donde equipar una armadura, otra ranura donde aglutinaremos objetos tan importantes como las llaves del tesoro, las piedras de teletransporte o las de resurrección, una sección donde aplicaremos aumentos para nuestra espada Ahrah, y tres casillas más destinadas a la equipación de dos anillos y un amuleto.

Uno de los detalles más interesantes, directamente relacionado con los ropajes y la joyería, son los diseños que iremos consiguiendo según progresamos en nuestro periplo. Rebuscando por los escenarios, escondidos en cofres o directamente escupidos por las criaturas a las que demos matarile en combate, iremos haciéndonos con unas láminas con diseños variados, que podremos confeccionar con la ayuda de un herrero y los materiales necesarios. Dichos materiales los conseguiremos también a base de exploración y combates, y una vez hayamos dado con una fragua y tengamos todo lo necesario, a cambio de una cantidad determinada de monedas de oro, podremos elaborar estos objetos en unos segundos. Muchas de las piezas resultantes nos harán la vida más fácil, y las que no, siempre podemos usarlas para comerciar con los vendedores diseminados por el mundo del juego.

Vendedores que podremos encontrar en aldeas, núcleos urbanos e incluso escondidos en las zonas más hostiles. Pararse a comerciar en los tenderetes disponibles a tal efecto será algo casi obligado, y un detalle muy curioso de esto es que los mismos, en un principio, adolecerán de una escasez alarmante en lo que se refiere a materiales. Para solventar esto, cada vez que le vendamos alguno de estos útiles, sus reservas de ese tipo de material aumentarán y se reabastecerán con el tiempo. Eso le da al apartado de comercio un pequeño toque estratégico, ya que si el comerciante no dispone de cierto material se nos indicará en nuestro inventario, y podremos aprovechar para hacernos con un extra de oro al vendérselo. Por otra parte, si nos hacen falta cables, madera o pellejos de trasgo para concluir un encargo secundario o fraguar un poderoso amuleto, y por más que combatamos y combatamos enemigos no demos con él, podemos consultar los indicadores de nuestro inventario, y si el comerciante tiene en existencias, hacernos con lo que precisemos a cambio de oro.

Para concluir con este repaso a los puntos de mayor importancia del inventario, tenemos que hablar del mapa. Formado por una serie de casillas, con indicadores que dan buena cuenta de los puntos donde podemos guardar nuestros progresos, los comerciantes de la zona, los tesoros escondidos y las bifurcaciones en el camino ocultas a primera vista, se convierte en una herramienta indispensable si queremos sacarle todo el jugo a nuestra aventura. En la parte superior del mismo disponemos de dos indicadores que nos muestran la cantidad de mapa explorado y los tesoros descubiertos. Y os aseguramos que haceros con el 100% de cada zona no será fácil, no solo por lo enrevesado de algunos entornos, sino también por su carácter no lineal, ya que existirán muchos accesos que no podremos explorar en un primer contacto debido a que nos faltará algún tipo de habilidad, llave mágica o ataque especial que conseguiremos a posteriori, y que nos obligará a volver sobre nuestros pasos para peinar de nuevo la zona y conseguir descubrir todos los secretos de la sección.

Y en polvo te convertirás

Comentar los aspectos más importantes de nuestro inventario nos ha dado la oportunidad de ilustrar también la jugabilidad de Dust: An Elysian Tail. Avanzaremos por una serie de magníficos, variados y detallados entornos, de una belleza sin igual, al tiempo que vamos desentrañando la interesante trama argumental, tópica en un principio, pero que nos deparará sorpresas y giros de guión de lo más sublimes, mientras combatimos todo tipo de engendros, ayudamos a los aldeanos del mundo cumpliendo variadas y divertidas misiones secundarias, e intentamos hacernos con el 100% de tesoros y exploración en cada uno de los laberínticos y elaborados mapas. A este respecto, la duración del título tiene dos lecturas distintas: Los que se preocupen solo por ir a saco a completar el camino principal, en unas 10-12 horas de juego se lo habrán ventilado. Por el contrario, aquellos que se maravillen con cada uno de los detalles de esta obra, quieran completar todas sus misiones secundarias, sacar una clasificación perfecta en las arenas de desafío, encontrar las 12 jaulas, y se propongan explorarlo todo al 117%, podrían ver multiplicada esta cifra hasta las 20-25 horas.

El aspecto visual de la aventura de Humble Hearts entra por los ojos desde el primer segundo, mostrando unos modelados de personajes originales, cuidados y con un gusto por el detalle enfermizo. Los entornos, por su parte, son pequeñas obras de arte pintadas a mano, formadas por diversos planos de scroll, coloridos, recargados y llenos de vida. Visitaremos bosques, montañas, desiertos, parajes nevados, y psicodélicos entornos en nuestro viaje personal por descubrir nuestros orígenes y nuestro destino, al compás de una banda sonora más que correcta, con momentos verdaderamente épicos y composiciones que tararearemos una vez hayamos apagado la consola. Como detalles adicionales, no está de más comentar que disfrutaremos en todo momento de una tasa de refresco de 60 imágenes por segundo y un ajustado formato 4:3.

El carisma que desprenden el guerrero Dust y sus compañeros de equipo es genial. Esbozaremos más de una sonrisa disfrutando de las peculiares conversaciones entre el misterioso guerrero y la simpática Fidget. Esta última se atreve, en más de una ocasión, a traspasar la cuarta pared con comentarios como ‘monstruos, aprieta todos los botones’, ‘debería haber guardado la partida’ u otros muchos más ingeniosos, que no queremos mostraros aquí para que os echéis unas buenas risas cuando os topéis con ellos.

Los personajes secundarios, por su parte, son únicos y también desprenden mucha personalidad, en parte debido a los estereotipos que representan. El loco del pueblo, la dulce niña indefensa, el guardia fortachón, el orondo alcalde o el forzudo pero noble aprendiz de herrero. Todos ellos son animales antropomórficos, mayoritariamente de la familia de las liebres, algo que le da al apartado artístico un toque muy amigable y fresco, lejos del realismo imperante en la actualidad.

Por todo lo explicado y muchísimos motivos más que se quedan en el tintero por falta de espacio, Dust: An Elysian Tail es una experiencia única, una obra de arte en todos los sentidos que ha llegado sin hacer tanto ruido como otras producciones, pero que se ha destapado por méritos propios como una de las mejores producciones del bazar arcade de Xbox 360, y no solo eso, se ha hecho también con el galardón a uno de los mejores juegos del catálogo al completo de la consola de Microsoft.

No lo dudéis ni un instante y probadlo cuanto antes. Os aseguramos que a poco que améis el arte, la originalidad y la diversión por encima de todo, os enamoraréis de Dust. Y avisamos de algo muy importante: Una vez caigáis en sus redes, acabaréis enganchados. Muy enganchados.

Bienvenidos a una odisea Elysiana.

 

Valoración final

Hablar de Dust es hacerlo de una obra de amor, de un sueño materializado tras años de duro trabajo, de una pequeña pero brillante joya que ha llegado a nuestras vidas sin esperarlo. Ser amante de los videojuegos y no probar esta maravilla, debería estar penado por ley. No temas y déjate seducir por Falana. Te aseguramos que vivirás una experiencia inolvidable.


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