Análisis Bioshock Infinite, nunca ha sentado tan bien estar en el cielo

 

Bioshock Infinite se presenta tres años después de nuestra segunda visita a Rapture y seis años después de aquella magnífica entrega. En tantos años muchas cosas han cambiado, entre tantas de ellas el escenario donde transcurre la trama. Infinite ha dado mucho de que hablar desde que fue presentado, se han escuchado críticas y se han escuchado alabanzas, sobretodo después de las primeras reviews. Abrocharse el cinturón porque despegamos a Columbia.

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Lo Mejor

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  • Una historia trabajada hasta el último detalle
  • Columbia destaca como ciudad
  • El tándem Booker/Elizabeth es una gran pareja

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Lo peor

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  • La duración no es demasiado extensa
  • Es mas un FPS que nunca

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Sin duda empezaremos hablando de este cambio de escenario. Dejar el fondo del mar y pasar a sobrevolar las nubes es un cambio muy grande. Normalmente y como siempre ocurre, los cambios originan críticas. Por un momento todos tienen su parte de razón y siempre será argumentable en un sentido u otro. Por un lado, no se aprueba ese cambio tan sustancial en todos los sentidos, ya que no solo estamos ante un cambio de escenario. Es tan simple como ver que la paleta de colores de Columbia es muy viva y colorida, todo lo contrario a la oscura y mítica Rapture. Otros alabarán a 2k Games y a Irrational Games por atreverse a experimentar un cambio tan exagerado.

El resultado de esta ecuación podrían ser tablas, las comparaciones dicen que siempre han sido odiosas y por lo tanto vamos a evitar dejarlas al margen. Columbia como ya digo supone un cambio que se nota en un primer momento en la paleta de colores que se nos ofrece. Este cambio de colores no solo es un cambio en el colorido de la ciudad, es una forma de expresar que estamos ante una ciudad viva, una ciudades donde hay fiestas, donde hay familias y donde los habitantes hacen su vida normal. Columbia además evoluciona durante el transcurso de la historia, tanto la propia ciudad como sus habitantes van experimentando cambios a medida que suceden los distintos acontecimientos que avivan el declive de la ciudad. Una ciudad en el aire, con un profeta llamado Comstock, luchas de clases, saltos temporales y física cuántica. ¿Que más puede uno pedir?

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Columbia nos cuenta una historia digna de admirar. Como siempre ocurre, el punto fuerte de las entregas Bioshock es tanto su ambientación como su historia. La historia esta vez se sitúa un nivel por encima a la del primer Bioshock en cuanto a su dificultad de comprensión. La trama está montada de una forma que no solo avanzar resolverá nuestros enigmas. Tendremos que recoger voxófonos (audios) y buscar información allí por donde se nos ofrezca. A modo de montaña rusa, la historia avanza en los primeros compases muy lentamente, llega un punto medio del juego en el que se para y parece que la historia no avanza, igual que se para unos segundos el vagón de la montaña antes de caer, para finalmente ofrecernos tres horas finales de juego a toda velocidad, una caída libre donde todo el entramado se abrirá ante nuestro pies y donde veremos como el equipo del señor Levine ha vuelto a conseguir una obra maestra, así, casi sin quererlo.

Sin duda han vuelto a ponernos delante de una magnífica historia que costará comprender si no hemos estado atentos a todos los diálogos del juego. Seguro que será necesario pasar por algún foro al terminar el juego para recomponer y resolver ciertas dudas que se hallarán en tu cabeza. Al final de todo esto, todos los engranajes encajan y la sensación de haber disfrutado de un gran juego se queda contigo. La grandeza de este juego reside en que detalles, escenas que estás viviendo durante toda la trama y que a primera vista no tienen sentido o no les das ni tan siquiera importancia, luego cobran una especial relevancia cuando te paras a analizarlo habiendo ya terminado el juego y ves que si aquello fue así o esto se hace de “x” forma es porque se ha querido que fuera así y nada estuvo nunca al azar. ¿Recordáis lo que es sumergirse en un videojuego? Aquí volveréis a notar esa sensación.

Es cierto que durante esa aventura, la ambientación nos es de gran ayuda a la hora de disfrutar el juego. Como ya he dicho, Columbia te podrá gustar más o menos que Rapture, pero la realidad es que Columbia no debería tener complejos de la ciudad submarina. Y aunque los gráficos no sean el punto fuerte de la entrega, se compensa con la genial ambientación y esa paleta de colores que tan bien sienta.

En este camino que estamos haciendo por Infinite no todo van a ser rosas como hasta ahora. Si bien es cierto que tanto la historia como la ambientación son dos puntos sobresalientes, nos encontramos con algún que otro detalle que no nos ha gustado.

Los plásmidos de antaño ahora se llaman vigores y tienen sus mismos efectos, son poderes mágicos que se realizarán con nuestra mano izquierda y se nos requerirán sales para poder usarlos. Pero a pesar de este cambio de nombre, nos encontramos que en la práctica no son tan útiles como deberían serlo y a pesar de las ganas que han puesto en buscar novedades y diferencias, lo cierto es que han pasado a un segundo plano en detrimento de las armas.

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Ahora las armas tienen mucha más importancia, se ha alimentado la llama FPS del título. Esta vez disparar será más importante que cualquier otra cosa. Si que es cierto que la variedad de armas es considerable y el juego nos obligará a jugar con cada una de ellas, puesto que la baja capacidad de los cargadores nos hará cambiar constantemente entre unas y otras.

La combinación de vigores y armas está muy descompensada. Se podrían resumir los vigores útiles en tan solo uno o dos. Por lo tanto el mayor uso de las armas, nos hará estar disparando sin otro sentido más que matar, haciéndonos pasar por alguna fase más pesada que otra. Habrá momentos en los que tanto disparar nos parecerá cansado y buscaremos vías alternativas como atacar desde raíles o hacer combinaciones variadas.

En un principio sufriremos más de la cuenta para acabar con nuestros enemigos, pero en la fase final del juego y habiendo mejorado las diferentes armas nos parecerá un paseo, de forma que el juego ha recibido un cierto desequilibrio en esa parte, porque como en anteriores entregas, tanto las armas como los vigores se podrán mejorar en las distintas máquinas que encontraremos por Columbia.

Para dar un poco más de dinamismo a los combates, contamos con dos novedades. La primera de ellas es la posibilidad de encontrar por el escenario y equiparnos piezas de equipo como pantalones, sombreros, botas o camisas que nos darán habilidades especiales que nos permitirán tomar ventaja respecto a nuestros enemigos. Algunas de estas habilidades podrían ser recargar más rápido, hacer más daño por crítico y aumentar la velocidad de movimiento al recibir daño..

La segunda posibilidad es llamativa a la vez que novedosa. Nuestra compañera de aventuras Elizabeth, nos proporcionará en mitad del combate la ayuda que necesitemos, salud, munición o sales.

La compañera de viaje del Señor Booker Dewitt, Elizabeth nos acompañará a lo largo del transcurso de la historia y será igual o más protagonista que el personaje que nosotros controlamos, Booker. Jugará además un papel importante en el juego ya que a pesar de ser clave en el transcurso de la historia, será la encargada de ayudarnos en las batallas. Aunque no será la única ayuda que nos brinde, ya que mientras nosotros estamos pensando por donde avanzar, ella curiosea por el escenario y nos da pistas para encontrar algunos objetos y para abrir cerraduras.

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Si damos un giro de 360º en el análisis y nos centramos en los enemigos del juego, vemos por un lado que la variedad de los mismos es bastante grande pero que el carisma de ellos no es comparable al del Big Daddy. El Handyman, que sería su homónimo en Infinite, no representa lo mismo. Quizás el único enemigo que en esta entrega resulta de interés es el SongBird, tanto por su historia como por su objetivo.

La duración del juego es más o menos la que podíamos esperar. Nuestra partida ha alcanzado las 15 horas en modo difícil. También podemos probar suerte con el modo 1999, en el cual no se nos permitirá morir. Aquí os dejo un truco por si queréis acceder a el sin haber tenido que completar el juego.

La banda sonora pero sobretodo el doblaje a nuestro idioma es excelente. Las voces de cada uno de los personajes es totalmente acertada. El trabajo de doblaje realizado es digno de reconocer ya que las horas de diálogo con las que cuenta el título es enorme.

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[styled_box title=”Conclusiones” class=””]Sin ser ya mucho más extenso y en modo de resumen, diremos que Bioshock Infinite es un juego que cualquier amante de los videojuegos debería probar tarde o temprano. Una historia que ha sido esculpida con un cincel divino a partir unas bases muy sólidas. Todo en Infinite tiene un sentido y descubrir al final tanta información nos dejará varias horas trastocados pero con un buen sabor de boca. Es cierto que la duración no es demasiado extensa y que tiene pequeños defectos que se olvidan rápidamente. Pero historias así merecen ser escuchadas.[/styled_box]

Aquí te dejamos el Walktrought completo del juego gracias a nuestro compañero Angelysaras