Metro: Last Light tuvo un desarrollo precario, desvela un antiguo miembro de THQ

 

Con THQ fuera de juego, Jason Rubin (ex-presidente de la “extinta” compañía) ha revelado ciertos detalles curiosos sobre el desarrollo de Metro: Last Light. Al parecer, la concepción de este título contó con muchos baches. Esto es lo que se puede leer de un texto escrito por Jason en la revista GamesIndustry.

 

En primer lugar, en cuanto a cuestiones económicas, el tema tiembla. El presupuesto destinado al juego (por 4A Games) fue tan escueto, que Jason estima que otros estudios gastaron una mayor cantidad de dinero en crear únicamente el apartado cinematográfico de sus títulos (sobre el 10%). Es por ello que destaca que el juego habría mejorado de forma importante si el presupuesto fuese aceptable.

Por otra parte, los recursos materiales del equipo de desarrollo de 4A también se vieron mermados. Según relata Jason, el lugar de trabajo era como una cafetería escolar llena, en donde los compañeros estaban pegados, y se usaban sillas plegables cutres.

Para terminar, y para colmo, en Ucrania (lugar de origen de los estudios 4A Games) hay un alto nivel de corrupción en las esferas del ámbito aduanero. Los Kits de Desarrollo y equipos informáticos que se tenían que enviar, tuvieron que pasar de estraperlo, cosa que daría mayor seguridad que enviarlos de forma legítima, con unas altas probabilidades de que los funcionarios de aduanas se quedasen con el material.


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