Xbox One usará computación distribuida en la nube para mejorar la calidad de los juegos

 

Atención, porque esta capacidad que Microsoft quiere añadir a Xbox One es ciertamente interesante.

La computación distribuida es una realidad. Consiste en que, por medio de una red, se puede conseguir aumentar cierto poder computacional de procesamiento de una tarea. Si necesitamos procesar una cantidad ingente de datos, juntando el poder de procesamiento de varios equipos, se obtiene un poder de procesamiento mayor.

 

Pues bien, una idea similar quiere aplicar Microsoft a su nueva Xbox One. Aunque en sí es una gran máquina con un gran potencial, ¡no existen límites para los juegos que están por llegar! Es por ello que, gracias a la “computación en la nube”, los juegos de Xbox One lograrán obtener unos mejores efectos gráficos, sobre todo relacionados con la física y la luminancia.

 

Según aclaró Matt Booty (Redmond Game Studios), la cantidad de servidores de Xbox Live suma, actualmente, los 15.000. Esta cantidad, tras la puesta en marcha del servicio de Xbox One, se verá aumentado a un total de 300.000.

De esta forma, los servidores dedicados a estas tareas procesarán ciertos elementos de nuestros juegos, con fin de obtener mejores resultados, siempre y cuando tengamos una conexión a Internet activa (queda por saber si para usar este servicio hará falta algún abono, alguna suscripción a Xbox Live o será totalmente gratuíto). En caso de no disponer de conexión, los juegos podrán ser utilizados de forma normal, aunque no lucirán tan bien, y no obtendrán todo el rendimiento que cabría esperar fruto de la computación en la nube de Xbox Live. Lo mismo pasará en caso de un corte en la conexión: el juego seguirá funcionando, aunque su poder se verá reducido.


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