Análisis Dead Rising 3

Análisis Dead Rising 3
 
 

El pasado E3 fue el primer escenario donde se mostró el juego y aunque habían rumores en el aire hasta ese día no se terminaron de confirmar. A medida que surgían los típicos rumores pre-E3 y salía el nombre del juego nadie esperaba que de anunciarse fuera un título exclusivo de Xbox One como acabo ocurriendo.

Pero desde su anuncio ha sido un juego que no ha dejado indiferente a nadie y que ha estado siempre en el ojo del huracán pues la crítica siempre ha visto en Dead Rising 3 un salto insignificante a nivel gráfico unido a que las builds que se podían probar durante la feria de Los Angeles o en eventos posteriores funcionaba realmente mal, con cuelgues y muchos problemas de estabilidad y framerate.

Fue uno de los últimos títulos de lanzamiento de Xbox One en confirmar si funcionaría a 30 o 60 fotogramas por segundo o la resolución que usaría. Durante el desarrollo surgieron varios problemas debido sobretodo a las prisas por poner en la calle el juego el 22 de Noviembre y finalmente se optó por ofrecer una experiencia jugable lo mejor posible a cambio de visualizar una resolución máxima de 720p y hacerlo funcionar a 30 fotogramas por segundo.

¡Salir que llego justo al lanzamiento de Xbox One!

¡Salir que llego justo al lanzamiento de Xbox One!

Desde la primera vez que ví el juego me pareció que Capcom había intentado con esta tercera entrega desmarcarse respecto de las anteriores alejando el tono humorístico y desenfadado que siempre había caracterizado a la saga, el primer trailer que vimos del juego hacía pensar eso, pero pronto se pudo ver como el juego continuaba por el trazado que dejaron hecho los dos títulos anteriores.

En Dead Rising 3 nos encontramos en la ciudad de Los Perdidos, una ciudad enorme y explorable al 100% sin tiempos de cargas como si de un sand-box se tratara. La historia que rodea al título y que sirve de excusa para que no pasemos horas matando zombies sin sentido es bastante plana y simple. Dividida en capítulos, la historia nos cuenta como los “caminantes” han invadido la ciudad y tenemos un par de días para encontrar una forma de huir con nuestro nuevo protagonista, Nick Ramos, si no queremos morir cuando las autoridades bombardeen la ciudad (tiene más variantes pero no queremos lanzar spoilers). Difícilmente será una historia que enganchará al jugador o  que le hará dejar de lado la sangrienta cacería de zombies para ver que ocurre a continuación.

La verdadera esencia del título reside en la cantidad de posibilidades para divertirnos que existen, con más de 800 armas, 400 combinaciones y con la novedad de poder combinar vehículos para construir máquinas realmente potentes. Podremos coger cualquier cosa y utilizarla como arma, desde armas de fuego a armas blancas a simples tonterías como ordenadores, conos o partes de zombie mutiladas. Un sin fin de instrumentos que nos mantendrán ocupados en probar los efectos y combinaciones que se pueden realizar unas con otras.

Pero atento porque para poder realizar combinaciones de armas será necesario primero encontrar por Los Perdidos los planos escondidos que nos dirán que objetos necesitamos para poder fabricar un arma combinada y nos enseñarán a realizar al combinación, pues aunque sepamos que armas necesitamos para convertirla en otra, sin el plano no nos dejarán fabricarla.

Con un buen arma ya nos podemos lanzar a la aventura, porque Dead Rising 3 nos pone en pantalla una cantidad de zombies que sería imposible en la generación anterior. Fácilmente podemos encontrar calles con más de 500 zombies juntos, las cuales solo serán accesibles mediante un vehículo, pues atravesar esos lugares a pie supone un reto bastante grande. De cualquier forma si lo intentamos será importante tener localizada comida, pues igual que hay una gran cantidad de armas desperdigadas por el suelo, también habrá alimento que tendremos que coger y utilizar para restablecer nuestra barra de vida.

Matar zombies nunca ha sido tan entretenido, como ya hemos comentado existen miles de posibilidades distintas en cuanto a armas y combinaciones. Pero acabar con ellos no solo nos aportará diversión, si no que recibiremos puntos de experiencia que nos servirán para subir de nivel y que posteriormente utilizaremos para mejorar nuestras habilidades tales como la posibilidad de llevar más armas en el inventario, golpear más fuerte cuerpo a cuerpo o esprintar más tiempo sin que el personaje se canse.




Este es el árbol de habilidades de Nick Ramos

Este es el árbol de habilidades de Nick Ramos

La jugabilidad es bastante fácil e intuitiva quitando el reto que supone que nuestro personaje coja del suelo el arma que queremos a la primera, pues siempre se alzará con la que no queremos. Pero los dos verdaderos instrumentos que tenemos para evitar sufrir daño es por un lado esprintar y por el otro dar volteretas. Con estos dos controles citados podremos, si los utilizamos bien, escapar sin sufrir daño de hordas bastante grandes de zombies.

Si bien lo que queremos es enfrentarnos a ellos la mecánica es también bastante simple, el botón X sirve para realizar un ataque simple y el botón Y para efectuar un ataque más potente. De forma que podemos machacar estos botones para hacernos paso entre los caminantes hasta que se rompa nuestra arma, pues como ocurría en entregas anteriores, el uso de las armas es limitado y acaban por quebrarse. Bien es cierto que si realizas una combinación de armas estas tienen una durabilidad mayor, pero ninguna de estas durará mucho tiempo.

El punto negativo en este aspecto reside en el mal o poco trabajado sistema de apuntado, pues cuando usamos un arma de fuego o simplemente cuando queremos lanzar un arma como podría ser un cuchillo contra un zombie, resulta bastante difícil dar con el sitio al que quieres que vaya el objeto pues el juego hace uso de un auto-apuntado que dificulta más que ayuda.

La jugabilidad también ha querido aprovechar varios factores muy “Next-Gen” en Xbox One, los comandos de voz a través de Kinect y el uso de Smartglass. Con Kinect podemos realizar acciones tan útiles como llamar a los zombies para que se acerquen, soltar objetos equipados o dar órdenes a tus compañeros de viaje entre otras. Los usaremos posiblemente al principio por la novedad que suponen, pero a la larga nos olvidaremos de ellos completamente.

Por su parte la aplicación Smartglass que podemos descargar en cualquier smartphone o tablet nos permite tener una segunda pantalla que nos ayudará a encontrar determinados objetos y localizaciones además de desbloquear ciertas misiones secundarias exclusivas e incluso pedir un ataque aéreo en determinadas zonas de la ciudad.

Otro de los puntos que nos ha gustado mucho en la redacción es lo trabajado que está el mapa, pues además de ser un mundo abierto tenemos la posibilidad de entrar en casi todos los edificios. No solo las calles serán terreno que descubrir. Incluso se agradece que se haya potenciado la habilidad de escalar y podemos subir a coches, cornisas y edificios para zafarnos de los zombies.

Seguro que así paso desapercibido

Seguro que así paso desapercibido




Gráficamente hemos dejado claro que no se trata precisamente de un título next-gen, algo que una vez tenemos el título en las manos se nos olvida por completo. Capcom ha renunciado a unos mejores gráficos con tal de dar al público una ciudad enorme, abierta y sin tiempos de carga además de poner en pantalla una cantidad de zombies que parece imposible y que impresiona en más de un momento. Es posible que con un mayor tiempo de desarrollo se habrían logrado mejores cosas, pero la industria aveces te marca mucho los tiempos, sobretodo si tienes la etiqueta de título de lanzamiento de una consola. Algo de lo que han pecado casi todos los lanzamientos next-gen independientemente de la plataforma.

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