El ayer y hoy del Survival Horror

El ayer y hoy del Survival Horror
 
 

INTRODUCCIÓN

 Como si se tratase de algo inconsciente, cuando era pequeño e introducía el CD de Resident Evil en mi Playstation, siempre apartaba los ojos de esa intro que, a mi aún inexperta e inocente mirada, era sencilla y aterradoramente impactante. Tras ese mal trago, me pasaba segundos paralizado por la mirada de ese globo ocular inyectado en sangre, y cuando finalmente conseguía armarme de valor para iniciar la partida, el aterrador silencio, los pasos resonantes, las puertas chirriantes y la aterradora banda sonora siempre conseguían que apagase mi consola, fruto del miedo. Pero una y otra vez, como si se tratase de algo inconsciente, volvía a encender la consola.

CONTEXTUALIZACIÓN

El género conocido como “survival horror” está caracterizado por el uso de determinados clichés en su argumento (tales como las infecciones, invasiones alienígenas, casas encantadas, pueblos fantasma o ciudades diezmadas…),fuentes y recursos de la novela y cine de terror, y el aprovechamiento de la interacción que permiten los videojuegos.

 Otros elementos que caracterizan a este género son las ambientaciones lúgubres, por los que el protagonista deambula con algún fin extremo -como la supervivencia o la búsqueda de su hija desaparecida, por ejemplo- y una trama que va desarrollándose poco a poco. En este género, el apartado sonoro carga el escenario de una atmósfera desasosegante por medio de temas instrumentales tétricos, ruidos inquietantes o un silencio asfixiante.

 El término se acuñó con el lanzamiento de Resident Evil (1996), videojuego pionero que no obstante mostraba claras influencias de títulos de terror anteriores como Sweet Home (1989) o Alone in the Dark (1992). Tras el éxito comercial de este título, el “survival horror” pasó a ser el cajón de sastre en el que se irían introduciendo todos los videojuegos con una jugabilidad o ambientación similares, realizando incluso retrospectivas que permiten meter en este saco a videojuegos previos al origen del género, como es el caso de Haunted House (1982) o Clock Tower: The First Fear (1995).

Alone In The Dark.

Hace 21 años, estos polígonos resultaban tremendamente terroríficos.

 Cabe destacar que, aunque Resident Evil estableció las bases del género, éste alcanzó su clímax gracias a la aparición de otros títulos como Silent Hill 2 o Project Zero, que serán mencionados en este artículo.

 

ANTES, TODO ESTO ERA TERROR: LA EDAD DORADA DEL GÉNERO

 

Si bien Resident Evil supuso el “nacimiento” del género propiamente dicho, juegos posteriores a éste pulieron sus bases e hicieron del survival horror algo más que sustos y zombis. A continuación desglosaremos los principales factores que hacen a cada título único o merecedor de ser mencionado como “importante para el género”. Sin mas preámbulos, empezamos con el título pionero:

 Resident Evil (1996)

 Sinopsis: El equipo S.T.A.R.S formado por Chris, Jill, Barry, Wesker y Joseph ha sido enviado a investigar una serie de misteriosos asesinatos en las afueras de Raccoon City. De improvisto, aparece una manada de lo que parecen ser perros zombis y los atacan, abatiendo a Joseph. El piloto del helicóptero, presa del pánico, abandona a nuestros protagonistas y éstos se ven obligados a refugiarse en una mansión aparentemente abandonada. Lo que no saben es que corren más peligro dentro de la mansión que fuera de ella…




 La primera entrega de la saga Resident Evil puede alardear de dos cosas: de ser el origen canónico de un género que aún hoy sigue maravillando a muchos, y de ser uno de los juegos de la saga más terroríficos.

 El principal atractivo de su jugabilidad es, por paradójico que suene, su ortopédico control, que en su época y a día de hoy sigue resultando exasperante y tosco. Sin embargo, mientras que en un plataformas o un juego de acción afectaría al conjunto negativamente, en este caso no; los rudimentarios movimientos del personaje añaden tensión y dificultad a muchos encuentros con los múltiples zombis a los que tendremos que hacer frente, y si a eso le sumamos que debido a la escasez de recursos seguramente no podamos enfrentarnos a ellos, no nos quedará otra que huir, siendo esto bastante engorroso. Por si fuese poco, sólo podremos guardar la partida si disponemos de una cinta, las cuales son bastante escasas. Todos y cada uno de los planos son fijos, lo cual nos deja a la merced de sustos o monstruos que al doblar la esquina no dudarán en abalanzarse sobre nosotros. No podemos olvidarnos de sus temas musicales, habiendo algunos realmente memorables debido al aura enigmática que desprenden.

¡Oh, no! ¡Un jugador enfurecido!

El primer encuentro con un zombie.

 El “modus operandi” del título es el que acabó sirviendo de base para el género: deberemos buscar llaves u objetos que nos permitirán abrir una puerta o resolver un puzzle y así poder avanzar. Esto nos puede dar más de un disgusto, porque muchas veces pasamos por alto detalles debido a que estamos ocupados huyendo, y créeme cuando te digo que recorrer toda la mansión en busca de una llave sin recursos, sin vitalidad y sin cintas es una experiencia muy agobiante.

 Su argumento es bastante plano, y es sólo un pretexto para ponernos en todo tipo de situaciones horripilantes y opresivas. Principalmente, descubriremos lo que pasa o ha pasado en la casa a través de documentos localizados en las diferentes habitaciones de la mansión y no tanto por conversaciones o cinemáticas, elementos que prácticamente brillan por su ausencia. La historia puede ser vivida desde el punto de vista de dos personajes diferentes, Jill y Chris, siendo los niveles de dificultad fácil y difícil, respectivamente. Las diferencias entre el punto de vista de uno y otro son, por ejemplo, la ausencia de un jefe o la ayuda de personajes secundarios en ocasiones puntuales.

 Resumiendo, Resident Evil es un escalofrío que debería recorrer la espalda de todo aquel que se considere valiente.

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