Bienvenidos a mi fábrica de churros

Tazones con churros
 

Qué cosas pasan… Estaba viendo tranquilamente con mi familia la película “Charlie y la fábrica de chocolate” sin pensar, por un momento, en nada mínimamente relacionado con el mundillo del ocio electrónico y los videojuegos. Paseaba el pequeño Charlie con el pirado de Willy Wonka por un sendero de hierba comestible viendo, maravillado, el impensable y original mundo que tenía ante sus ojos. Se aferraba a la magia de cada momento con las mismas ganas de un gamer que se aferra al mando antes de que mamá le apague la consola. Poco antes de terminar su visita guiada por la curiosa fábrica, el extraño Wonka condujo a los niños a una máquina que hacía caramelos eternos; unos caramelos que podías chuparl durante todo un año y nunca se terminaban. Cada uno era de un color, pero tenían la misma forma y apariencia. Y entonces caí en la cuenta…

Traslademos este dulce relato a nuestra versión digitalizada del mundo en el que vivimos: los videojuegos. Quien más y quien menos ha saboreado uno de esos “caramelos eternos” que dura una larga temporada, comprando después un nuevo caramelo porque, aunque el otro no se ha terminado, el nuevo promete más sabor y mejores sensaciones. Ese caramelo, queridos niños, se conoce por diferentes nombres y tiene varios colores, pero todos hemos chupado un poco… ¿Os suenan ejemplos como Call of Duty, FIFA o Assassin’s Creed? Bien, ya veo que me seguís por mi fábrica de churros…

copy&paste videojuegos

Cada año… No, perdón. Varias veces a lo largo de cada año, surgen rumores acerca de la continuidad de algunas de las sagas más exitosas del sector. Nunca son noticias comentadas abiertamente por ningún directivo y nunca escucharemos al CEO de Activision decir que “no habrá más COD”. Si nos damos cuenta, siempre son pequeños rumores o comentarios desmentidos en Twitter los que hacen que lleguemos a pensar ese tipo de cosas. Un doblador del protagonista dice que no le renuevan el contrato o el que produce las camisetas serigrafiadas deja caer que no le han pedido unidades para promocionar el próximo juego. Y nosotros, que somos como somos, ya tenemos carne a la que hincar el diente.

¿Cancelar una saga que da millones en beneficios? Claro, claro. ¡Cómo no! Mejor cancelemos dos o tres y dejemos de ganar dinero, que como las empresas nos dedicamos a vivir del aire… Seamos serios, compañeros, que ya somos mayorcitos para según qué cosas. Imagina que eres un fabricante de churros. Tienes uno de esos pequeños puestos que hay en las plazas de los pueblos donde se acercan los niños a comprar churros para el desayuno. Tú mismo haces la masa, cortas los churros a una medida más o menos estándar, los fríes y los vendes en paquetes de doce unidades. Tienes las máquinas, los ingredientes pero, sobre todo, tienes lo más importante: los clientes incondicionales. Sí; esos niños acudirán cada sábado a comprar tus churros, haga sol o truene. En este sentido, ya tienes la base de clientes establecida que reservan una cierta cantidad económica para comprar tu producto.

shut up and dame mi churro

¿Qué te haría plantearte cerrar el puesto? Sí, justo esto. Exactamente NADA. Sabes que, te queden como te queden, los niños vendrán a comprar tus churros como si fuesen los mejores del mundo y los defenderán ante sus amigos. Los compartirán, los terminarán y volverán a por más. Ahora cambia tu pequeña fábrica de churros por el nombre de cualquier compañía que tenga una saga de lanzamiento anual y dime lo que ves.

Es cierto que cada saga tiene sus pequeños alicientes como reclamo, que forman parte de una campaña de marketing bien estructurada y planteada. ¿Cuántas veces al año lees que el próximo Assassin’s Creed estará ambientado en el Japón feudal? ¿Cuántas reencarnaciones tienen Mason o Woods en COD? La campaña ya la tienen hecha a base de pequeñas píldoras que mantienen tu interés mientras sigues chupando el caramelo.

Lo raro es que, curiosamente, estamos deseando que nos den esos caramelos, churros o como quieras llamarle de carácter anual. No es que queramos uno cada año como tal, pero es así como lo tenemos interiorizado. Nos terminamos un juego como The Last of Us y ya estamos deseando que saquen otro, cuando hay ciertas obras que no deberían perpetuarse de manera forzada para que no pierdan su esencia. Aunque, eso sí, nos amoldaríamos perfectamente a ello si la saturación del mercado lo permitiese.

Metal Gear Ninja

Algunos pagaríamos encantados por un título anual de algunas sagas.

Sigamos, por tanto, por nuestra pequeña fábrica de churros. Este año sin duda será totalmente diferente a los demás. Tenemos una nueva generación y hay que sacarle partido, así que cogeremos los ingredientes del año anterior, le pegaremos una lavada de cara al motor gráfico, condimentaremos con nuevas situaciones (o copiaremos algunas ya vividas en otros títulos), diremos un par de veces que vamos a cancelar la saga y soltaremos varias píldoras informativas en eventos destacados a lo largo del año. Aplica esto a cualquier saga anual, deja caer algún vídeo por aquí y suelta algún rumor a varios youtubers por allá y… ¡voilà! El churro perfecto en un azucarado y delicioso envoltorio de marketing listo para comer. ¿Te suena de años anteriores? Pues eso.


Contenido relacionado