¿Jugamos por encima de nuestras posibilidades?

Jugar por encima de las posibilidades
 

Hablaba hace unos días con el responsable de ventas de una cadena de tiendas de alimentación en relación a cómo les había afectado la crisis y los picos de ventas que tenían a lo largo del año. Para mi sorpresa, me estuvo contando que, en su caso, la situación económica actual les había generado una serie de ingresos inesperados. Mucha gente compraba un “por si acaso”, un “para que no falte” o un “vamos a darle un capricho a mamá”, pensando en que las cosas todavía podrían ir peor. Acopio de existencias, lo llamó, mientras que para los demás es algo así como tener un “fondo de despensa”. Por otro lado, muchos clientes aprovechaban descuentos y ofertas de última hora a los que no se podían resistir, lo que llevó a mi colega a decirme que la gente compraba por encima de sus posibilidades. Terminé mi cerveza y me quedé mirando el fondo del vaso vacío…no porque se hubiese terminado, sino porque aquello me hizo pensar.

¿Jugamos por encima de nuestras posibilidades? ¿Tenemos los gamers un “fondo de estantería de juegos”? ¿Contamos con nuestros “por si acaso” particulares? Sin lugar a dudas…y las compañías lo saben y lo aprovechan siempre que pueden.

Digamos que, en términos generales, el gamer medio se compra entre 5 y 10 juegos al año (las estadísticas al respecto no son concluyentes). Habitualmente, contamos con fechas significativas de carácter general en las que recibimos regalos (cumpleaños y Navidad), aniversarios, caprichos de pareja y sorpresas. Ello nos lleva a pensar que el gamer medio con una capacidad adquisitiva media puede tener entre 7 y 15 juegos al año, a grandes rasgos. Considerando las horas de trabajo, estudio, familia, amigos y simplemente salir a que te dé el sol, este pobre gamer tiene que rascar tiempo a la vida para poder aprovechar los títulos de los que ha ido haciendo acopio, quedando muchos de esos juegos relegados a un segundo lugar en la estantería por la llegada de una nueva adquisición.

Record Guinnes de Colección de Videojuegos

Record Guinnes de Colección de Videojuegos. Dice que ya jugará cuando tenga hueco…

Eso, claro está, siempre que no se aprovechen las ofertas de última hora de grandes superficies o las tiendas online, que cada vez son más numerosas y ofrecen mejores precios a los usuarios, lo que facilita el hecho de que mucha gente compre por comprar y genere su propio saco de “para cuando tenga tiempo” o “total, por 5€…”. Cada vez encuentro más comentarios en Redes Sociales diciendo que a ver cuándo pueden jugar a esos juegos que han comprado y que se les van a solapar con el siguiente lanzamiento, mordiéndome las uñas de envidia.

Recuerdo que cuando trabajaba en Konami nos llegaban estadísticas que decían que, por la crisis, la gente en Navidad solamente iba a comprar un juego y que preparásemos las campañas en función de esa realidad. Hablaban, claro está, de un título en formato físico para una plataforma de sobremesa en concreto. Es decir; que antes la gente podía comprar FIFA y PES y tendrían que decantarse por uno… En este sentido, debemos considerar todas las compras de juegos como elementos únicos y sumativos, por lo que el gamer del que hablábamos no necesariamente tendrá los 15 juegos al año para PS3, sino que tendrá 4 para móviles, 4 en Steam, etc.

Dolar_Mario

En ocasiones puedes encontrar verdaderas ganas por un precio irrisorio.

Esto nos lleva a pensar que, si se cumplen mínimamente estos parámetros (ajustados obviamente a las capacidades adquisitivas de cada usuario) el jugador medio se encuentra con una cantidad de títulos al año que no puede terminar o, en algunos casos, siquiera empezar. Tendríamos que hacer, entonces, una planificación de los títulos a los que no vamos a poder jugar o el número de compras por impulso que podemos hacer al año, con el objetivo de crear un “fondo de estantería” que nos permita tener siempre algo a lo que jugar…

Pues no, chavalería. Me niego en rotundo. Considero que los videojuegos son un hobby (para algunos incluso una profesión) y, como tal, se basa en la necesidad de ocio y diversión que todos llevamos dentro. Si nos dejamos guiar por las estadísticas, las posibilidades reales de tiempo de juego o la adquisición de un determinado número de títulos al año, estaremos perdiendo precisamente gran parte de la esencia que engrandece este sector. No puedes planificar cuánto deporte vas a hacer porque siempre hay escaleras que subir. No puedes estructurar cuántas veces irás al cine porque siempre saldrá un “diosmíotengoqueverla”. Así que, mientras haya invasores interplanetarios que derrotar, mientras queden bellas damiselas que rescatar o trofeos que lograr con tu equipo, siempre habrá unos minutillos más para jugar por encima de nuestras posibilidades.


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