El YouTuberismo va a llegar

El YouTuberismo va a llegar
 

Me da cierta pena ver cómo los salones recreativos han ido desapareciendo con los años. La consolidación de las plataformas de sobremesa ha forzado el cierre de estos carismáticos lugares de encuentro y han relegado las clásicas recreativas arcade a un rincón de la memoria. Recuerdo con nostalgia cómo hacía el cálculo de las partidas que podía jugar con mi moneda de 500 pesetas (atento, chaval, que tú esto no lo has vivido…) y cómo esperaba ansioso a que la mujer del mostrador me diese cambios para poder jugar. Comprábamos dosis de diversión a 25 pesetas la partida, que venía a durarnos unos 10 minutos de inigualable experiencia con los amigos.

Aquí se fraguó el concepto de “continue” o de “game over”, entre otros, aunque también surgió un concepto al que no hemos podido poner nombre hasta la llegada de la red de redes y la tecnología actual. Como sabes, mientras que a ti te mataba el primer final boss, siempre había un chaval que se sabía los trucos hasta de la máquina de Coca Cola. Era bueno en todas las recreativas y con los mismos 5 duros él se pasaba la máquina. Al futbolín lo destrozabas, pero con un mando en la mano la cosa cambiaba bastante. En cada una de sus partidas se arremolinaba a su alrededor una ingente cantidad de chavales que, como tú, querían ver cómo eran las fases siguientes, comentar la partida o, simplemente, ver jugar a ese supergamer. Por supuesto, su habilidad en el juego le otorgaba cierto aura de superioridad y le convertía en popular a los ojos del resto de jugones. ¿Ves por dónde van los tiros? Sí, eso es; aquel supergamer de salón recreativo se ha convertido en el YouTuber de moda del momento.

Recreativas clásicas

Ser YouTuber es lo que está de moda ahora mismo. Como nadie tiene una idea muy definida de lo que es, digamos que cualquiera puede serlo. Es como el Community Manager de hace poco tiempo o el TweetStar de hace menos todavía. Las modas van y vienen y apostaría el dominio de Areajugones a que el mes que viene sale algún curso para convertirse en YouTuber, con el correspondiente certificado.

Lo curioso de todo esto es cómo nos dejamos influir por estas modas pasajeras. Ahora mismo, muchas de las empresas que contactan conmigo para organizar algún evento me piden que invitemos a algún YouTuber famoso. Algún YouTuber famoso… Pensar en eso por un momento. Si no eres famoso en YouTube, no eres YouTuber; así de fácil. ¿Pero el YouTuber nace o se hace? Pues más fácil todavía: al YouTuber lo hacemos nosotros. Cada vez que vemos uno de sus vídeos o nos suscribimos a su canal, estamos alimentando el YouTuberismo a niveles que no somos capaces de sospechar. Y sí, me acabo de inventar la palabra “YouTuberismo” para referirme al movimiento, que eso hacemos los de marketing con estas cosas. Vemos algo que se puede explotar comercialmente, le ponemos un nombre molón y lo soltamos.

La verdad es que el mundillo YouTuber es algo que se nos está escapando de las manos. Para quien no lo sepa, algunos de los personajes más famosos de la actualidad han salido del mundillo del vídeo online. ¿Te suenan nombres como Pablo Alborán o Justin Bieber? Pues sí; a que duele. ¿Y cómo se llaman los seguidores del tal Bieber? “Believers”. Otro punto para el listo de marketing de turno.

Para quien quiera probar, os animo a que os adentréis en el mundillo creando vuestro propio canal y alimentando vuestro ego con vídeos que después mováis entre vuestros amigos y seguidores de las redes sociales. Los señores de YouTube se frotan las manos con cada nuevo proyecto de YouTuber, ya que se ha generado una industria que mueve cientos de millones de euros en publicidad gracias a las visualizaciones. Alguien se ha dado cuenta de que, con lo vagos que somos, preferimos ver un vídeo a leer un texto. ¿Te suena eso de que el libro seguro que es mejor pero tú prefieres ver la película? Pues por ahí van los tiros…

Lo peor de todo esto es que, para los que jugamos online, supone un maravilloso mundo de sorpresas. Me refiero a que si, por ejemplo, estás jugando al COD y te está destrozando un chaval al que todavía no le ha cambiado la voz, seguramente vaya a subir esa partida a su canal y ganar pasta por ello. Eso es; te masacra y además gana dinero con ello. ¿Y sabes ese otro que siempre te mete 8-0 al FIFA? Pues sí, otro que gana pasta (y no poca, precisamente).

Estamos, por tanto, ante una moda que todavía tiene mucho que decir y probablemente se establecerá siempre que las empresas apuesten por ello y nosotros, corderitos, sigamos la tendencia en redes sociales. Debo decir que también son muchos los jugadores profesionales que ganan dinero colgando sus partidas online y en ningún momento me he quejado por ello, ya que cada uno hace lo que quiere con sus vídeos y con su dinero. Otra cosa es que la nueva moda en varios países asiáticos sea ver cómo una persona se sienta a comer delante de la webcam y, solo por eso, se saque 600€ al día. Ya, ya lo sé; yo me sentí igual de idiota cuando me enteré…

Comer delante del ordenador

El caso es que todo es cuestión de modas y tendencias y los vídeos online han entrado en internet como un elefante en una cacharrería. Al final, con tanto blogismo y YouTuberismo va a resultar que Fernando Arrabal tenía razón en aquella mítica curda televisiva; estamos a las puertas del mineralismo y no nos hemos dado cuenta. 😉


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