El eslabón más débil de la cadena

El eslabón más débil de la cadena - Destacada
 
 

Dicen que una cadena es tan fuerte como su eslabón más débil. Vale; estamos de acuerdo de que todos los proverbios hay que cogerlos con pinzas y nunca generalizar, ya que cada situación es particular y deber ser considerada como tal. Dicen que Judas era el eslabón más débil de los apóstoles, que Boromir era el más débil de la Comunidad del Anillo y que, en Los Vengadores… No, estos no. ¿Ves por qué no debemos generalizar?

Entremos en detalle, a ver si me explico. Decimos que una cadena es una consecución de elementos unidos entre sí de algún modo, de manera que el anterior influye en su consecutivo fortaleciéndolo o debilitándolo en base a sus propias cualidades. La unión puede ser física, psicológica, emocional o comercial, entre otras posibilidades.

El más débil de la cadena

Siempre hay un eslabón más débil, aunque la debilidad puede depender de las circunstancias.

Ahora llevemos esa imagen mental de la cadena a nuestro querido sector de los videojuegos. Vemos como, en lugar de eslabones, contamos con una serie de compañías cuyos fines e intereses comerciales mutuos posibilitan que la cadena sea robusta, estable y fiable en términos económicos. Como sabes, los videojuegos son un gran motor económico a nivel mundial y sí, un motor se mueve también con cadenas y engranajes.

El equipo de desarrollo, el publisher, el retailer y el cliente final son los eslabones principales de nuestra cadena que, en función de las cualidades de cada uno, fortalecen el conjunto al que pertenecen un sinfín de elementos adicionales, como los diseñadores externos, traductores, medios especializados o agencias de comunicación, entre otros. Todos ellos comparten una serie de objetivos comerciales basados en el beneficio mutuo, principalmente de carácter económico. Pero vamos al lío…

Ayer se hacía pública la noticia de que Konami lanzaría su esperado Ground Zeroes con una rebaja sobre el precio inicial, lo que supone una buena maniobra de marketing y sin duda agradecerán los compradores del juego. Precisamente Konami es propensa a llevar a cabo este tipo de estrategias comerciales con el objetivo de potenciar las ventas o superar a su rival más directo al menos en cuestión de precio, como suele ocurrir con el lanzamiento de Pro Evolution Soccer. En este sentido, la compañía debilita mínimamente sus objetivos comerciales convirtiéndose en un eslabón menos fuerte, pero cuyo movimiento otorga una mayor fortaleza al retailer, que potenciará las ventas, y al cliente final, que verá cómo se ahorra unos eurillos, que nunca viene mal.

metalgear-areajugones2

El retailer, por su parte, habitualmente juega con su margen de beneficio con el objetivo de posicionarse en relación a sus competidores, aunque el margen con el que cuentan depende en gran medida de su volumen de compra al publisher, lo que supone una limitación económica. En este sentido, también pueden convertirse en un eslabón menos fuerte que haga que las ventas suban, fortaleciendo la cadena en su conjunto.

Y llegamos al cliente final, que es el ancla que sujeta toda la cadena y sin el cual el sustento económico de los anteriores sería totalmente inviable. El cliente final, en su conjunto, es un poderoso bolsillo al que, cada vez de manera más descarada, publishers y retailers meten mano de todas las maneras imaginables. Ahora un DLC, ahora un Prologue,… Somos el eslabón más fuerte de la cadena; el que hace posible que existan las demás y que cuenta, a su vez, con millones de pequeños eslabones que somos los gamers. Gamers que, como personas que somos, tenemos nuestros gastos propios, nuestras hipotecas y nuestros impuestos y, de ahí, vamos sacando lo que podemos para financiar y sostener una cadena que, pese a los descuentos, promociones y ofertas puntuales, no baja de una media de 50€ por producto.

Todos ganan, ¿verdad? Todos van sacando su parte del pastel y haciendo que sus arcas estén un poquito más llenas mientras las tuyas están un poco más vacías. El intercambio, después de todo y como decíamos al principio, es en beneficio mutuo: tu dinero por un rato de diversión. Y así vamos fortaleciendo la cadena y la industria en la medida de nuestras posibilidades económicas sin darnos cuenta de que realmente eres tú quien tiene el poder. Eres tú el que debe estar contento con el producto que recibes después de pasar por toda la cadena y eres tú quien, después de analizarlo fríamente y pensar en la nula capacidad de decisión que tienes en el proceso, te das cuenta de que tú eres el eslabón más débil.





Contenido relacionado