Mesa Redonda: ¿Se están quedando las compañías sin ideas?

Mesa Redonda: ¿Se están quedando las compañías sin ideas?
 

 

Que si un nuevo Call of Duty, otro título de Batman, un nuevo Assasin’s Creed… Todo hace pensar que muchas de las compañías se están quedando sin ideas a la hora de desarrollar nuevos videojuegos o, que si lo hacen, tienen siempre algo parecido a algunos videojuegos que ya vieron la luz en anteriores generaciones. Pero, ¿es esto del todo cierto o solo es digno de la frase “cariño, esto no es lo que parece”?. Nuestros redactores opinan lo siguiente:

Francisco Jimenez: las compañías buscan contentar a las masas.

Son muchos los que se preguntan, si realmente las compañías se han quedado sin ideas, sin posibilidad de innovación, por mi parte francamente estoy totalmente en desacuerdo. El problema, reside en los cambios que ha sufrido la industria, posiblemente en esta ultima década.

Antaño, los productos que las compañías lanzaban, debían llamar la atención a los consumidores, debían de realizar grandes esfuerzos, ya que la industria del videojuego estaba muy por debajo de otras industrias, como son el cine, o la televisión. A día de hoy, las cosas han cambiado, la industria del videojuego es líder del entretenimiento, y ese gran cambio, no ha hecho mas que confirmar el cambio de mentalidad respecto a los movimientos de las propias compañías, cara al usuario.

El mejor ejemplo lo tenemos sin ir más lejos en el ultimo Thief, su productor alego que la simpleza del titulo no era más que por adaptar el titulo a todos los gustos, a todos los usuarios, a todo tipo de publico. Este pequeño detalle a priori lo explica todo.

El triunfo en las listas de juegos mas vendidos año tras año, títulos de multijugador competitivos, dinamitando cualquier posibilidad de ofrecer una historia decente, jugabilidades sencillas con marcadores de hasta donde debes de ir, y que es lo que debes de hacer, explican totalmente que las compañías buscan contentar a las masas, masas que consumen los videojuegos por encima de los jugadores de antaño, que querían retos. Las compañías tienen grandes ideas, como ejemplo, grandes juegos Indies donde apenas sin recursos, saben sacar ideas de donde faltan recursos. Es imposible pensar que compañías con recursos, no tengan ideas. Es la comodidad y sacrificar la genialidad a favor de las ventas, lo que ha hecho que la industria se convierta, como la mayoría del cine de hoy.

Daniel Ortiz: hay que romper con los moldes.

 

Muchas compañías de videojuegos se encuentran lamiendo las mieles del éxito. Ubisoft, Activision entre otras muchas de nombre destacado han hallado la fórmula de la gallina de los huevos de oro produciendo obras que van perdiendo calidad conforme ganan seguidores.

Echemos la vista atrás. Assassin’s Creed 2 fue la joya de la corona, su innegable calidad lo alzaron como una de las IP’S más destacadas de la pasada generación, pero ¿y lo que vino después?. Fruto del triunfo colosal del que gozaba la saga, los chicos de Ubisoft optaron por comenzar a ofrecer obras que empezaban a brindarnos escasas novedades jugables y abundantes, abundantes DLC. Una tras otra, las entregas del aclamado Assassin’s irrumpían en el mercado, aportando poco o nada nuevo y justificando sus novedades implementando alguna mejora en la modalidad multijugador.
Otra saga culpable de repetir hasta la saciedad todo lo nombrado anteriormente es Call of Duty. Sin apenas mejoras, las entregas de uno de los videojuegos bélicos más populares de los últimos años ha ido rompiendo la barrera de ventas con cada entrega que han lanzado al mercado, y la pregunta es ¿por qué?. Estas entregas apenas ofrecen nada nuevo, pero repiten fórmula de un modo atractivo, justificando, como en el caso de Assassin’s Creed, la nueva entrega con unas mejoras que muchas veces son puntos, de anteriores obras, perfeccionados y a los cuales les otorgan el nombre de “novedad”. Lo peor de todo es que las grandes compañías saben que sus acérrimos fans van a obtener una copia del próximo título, por muy igual que sea en todos sus apartados, simplemente por el nombre, porque el nombre vende incluso más que la calidad del producto.
El problema de todo esto erradica cuando se analiza profundamente lo que nos ha llevado a alcanzar este punto. ¿Se han acabado las ideas?, mi respuesta es NO. Las ideas no se han acabado, tiene poca credibilidad que se alegue como motivo la falta de ideas a un grupo de un montón de personas que pasan meses involucrados en proyectos enormes. El problema sustancial de todo proviene de que a las grandes compañías no les apetece romperse los moldes de sus encriptadas cabezas intentando aplicar sustanciales novedades y mejoras a sus videojuegos. Prefieren seguir repitiendo fórmula, una y otra vez, sin importarles la calidad de su producto, pero asegurando sus ventas con campañas de marketing que cuestan millonadas y haciendo uso de una reputación que tiraron por tierra cuando iban por la segunda o tercera entrega de la saga.
Este es el problema sustancial de la industria en cuanto a las ideas nos referimos. Es realmente simple, innovar y profundizar aportando ideas frescas a sus nuevas entregas no está en la mente de muchas compañías de videojuegos, porque ¿para qué romperse los casos si sacando el mismo producto a base de la ley del mínimo esfuerzo vamos obtener los mismos resultados o incluso mejores?. Es bien sencillo ¿no?. Nadie buscaría complicarse la vida si realizando lo que ya creaban anteriormente, y aplicando alguna mejora, van a seguir obteniendo el brutal éxito del que estaban gozando hasta ahora.
Pero la culpa de todo esto no la tienen las grandes compañías, la culpa de esto la tenemos nosotros, el consumidor. Si nos negáramos a obtener esas copias de esas sagas que en su día fueron algo grande, si nos quejáramos alegando como motivo que las entregas de “X” compañía no evolucionan, las grandes desarrolladoras romperían los moldes creados para dar lugar a nuevas entregas sustanciales y dignas de ser merecedoras de nuestros 60 euros el día de salida.
Todo siempre ha dependido de nosotros, siempre ha dependido de nosotros hacer crecer a la industria obligando a las compañías a crear nuevas ideas. Por eso, Call of Duty y compañía son un completo atraso para el avance en todas sus facetas, quieran creerlo sus seguidores o no.

David Lorenzo: existe una preocupante falta de ideas.

Sí, es cierto, existe una grave falta de ideas en los juegos. En algunos más y en otros menos. Dos ejemplos claros, al menos que conozca bien personalmente, serían Call of Duty y Assassin’s Creed.
El modo individual de CoD sigue centrado en que Latinoamérica/Rusia/China/Cuba/Corea/Oriente atacan a los inocentes y gloriosos Estados Unidos de América, así porque sí, durante incontables entregas (realmente, desde Call of Duty 4: Modern Warfare hasta ahora, pasando igualmente por la saga Black Ops); ya comentaré este tema en algún artículo posterior. Pero lo más conocido y crítico se encuentra en el modo multijugador, donde infinitas críticas son lanzadas contra la falta de innovación e ideas en el apartado técnico-jugable de los modos competitivos (un ejemplo clarísimo se encuentra en comparar Modern Warfare 2 y 3). Creo que no hace falta comentar mucho en este aspecto, pero es notoria la decadencia de la saga en este aspecto.

En cuanto a Assassin’s Creed, cada vez la serie de los Asesinos y Templarios va decayendo más; y aquí me extenderé, como decepcionado fan de la saga. Si Ezio Auditore y Altair levantaran la cabeza, se enfurecerían, y con razón. Tal vez los directivos de Ubisoft, embutidos en negros trajes con sombrero de copa, con un puro en una mano y una bolsa con el símbolo del dolar en la otra, estén demasiado ocupados contando billetes y haciendo vías de tren con algo parecido a escayola, porque los Assassin’s Creed se repiten demasiado. Sí, muy bonito, pasamos de controlar a Asesinos que van por ciudades, a controlar Asesinos que van por un lugar muy grande llamado Frontera y controlar un limitado modo naval, a controlar a Asesinos que pueden llevar un barco libremente. Todo muy épico y pírrico, pero nada más lejos de la realidad, vemos que son mejoras que van a cuentagotas. Y mientras algunas pocas compañías introducen estas mejoras de golpe en un glorioso juego, o en DLCs gratuitos (o que tienen un precio justo), otras más cicateras inducen estos progresos en nuevos títulos (sí, esos que cuestan 70€ nada más salir a la venta), o en caros DLCs que duran 2 o 3 horas.

¿Puede hacer algo la comunidad? Sí, la comunidad de Modders ha demostrado que puede adelantar con creces al trabajo de las compañías, pero no olvidemos que en las versiones de PC de Assassin’s Creed, todos los datos técnicos, de misiones, texturas, mapeados, etc. van embutidos en unos malditos archivos llamados “.FORGE”, más encriptados que los documentos sensibles de la NSA.

Lo peor de todo es que los esfuerzos se van a hacer épicos vídeos, Betas y Alphas, pero a la hora de la verdad, el juego final carece de muchas cosas épicas que se han visto antes del lanzamiento del juego, generando un falso Hype, mermado por las falsas promesas de la compañía (cuando un político se retira suele ir a una eléctrica o compañías así, pero me da que pensar que unos cuantos deben retirarse también a Ubisoft). Pongamos dos ejemplos:

Assassin’s Creed III: la Alpha nos mostró una misión muy épica, en la cual Connor iba a un campamento del Ejército Continental, y se destinaba a atacar un fuerte custodiado por los Casacas Rojas. Su misión: eliminar a un templario. Pues bien, nos infiltramos en el fuerte, por un lado, entramos, hacemos que todo el fuerte empiece a explotar (fruto de una reacción en cadena), el templario escapa, lo seguimos, lo abatimos de una forma epiquísima. ¿La realidad? Ese templario lo elimina Haytham al principio del juego, en una misión falta de ánima y con una escasez de realismo, un contenido épico muy desgastado… y no hace falta mencionar que, de la citada misión, no hemos visto NADA en el juego final. Y no sólo esto: muchos otros elementos que fueron mostrados en muchos otros vídeos, como poder cruzar un río saltando por cadáveres de animales, poder tomar parte en épicas batallas entre los Casacas Rojas y los Revolucionarios (de hecho, un tráiler interactivo nos prometió poder hacerlo en Bunker Hill, pero fue una MENTIRA, una BURDA MANIPULACIÓN)… en general, muchas cosas que no vimos, ni de lejos, en el juego final.

Assassin’s Creed IV: aquí, Ubisoft nos timó menos, pero queda marcada en mi cabeza una misión secundaria de asesinato que se mostró en este vídeo. La misión final quedó en algo tan ruín, tacaño, cochambroso e indecente, que puede dar vergüenza ajena comentarlo. En el vídeo, Edward se camufla en la barra del bar; acto seguido, abate a uno de los templarios con una jarra en la cabeza. En el juego final, el bar está vacío, sus entradas flanqueadas por soldados enemigos, y obviamente, no podemos camuflarnos; ambos objetivos están dando vueltas en círculos por la tarima. En el vídeo, cuando un templario es eliminado, el otro empezará a correr; si lo “dejamos” escapar, subirá a su barco, momento en el que de una forma epiquisima, podremos tomar el nuestro, seguirlo, hundirlo, o hasta abordarlo y eliminarlo de esta forma, alargando la misión una buena cantidad de minutos. En el juego final, al eliminar a uno de los objetivos, el otro nos verá, pero no huirá, sino que nos atacará. Ni barco que seguir, ni persecución épica. Ashraf Ismail nos prometió una misión épica, pero nos encontramos una patraña.

Dejaré de irme por los cerros de Ubeda sobre el tema Assassin’s Creed (básicamente, ¿por qué se esfuerzan más en los vídeos y Alphas que en el juego final?), daré mi opinión final y concluyente de cara a este artículo de opinión conjunto. Efectivamente, existe una falta de originalidad crítica en bastantes títulos que gozan de una fama creciente (no todos, véase GTA V, con una gran popularidad e igualmente se creó algo innovador y muy, muy completo). Algunos de los grandes desafíos que tienen las desarrolladoras que cumplir (y no tan grandes, pero es que crear un juego medio decente cuesta más dinero y claro, sus jefes se quedan sin sus vacaciones con… gratas compañías pagadas), se encuentran en crear nuevos retos para el jugador, historias más largas y la integración de nuevos elementos técnicos, funcionales y relacionados con la jugabilidad y experiencia final de cara al usuario, al jugador, al que pone el dinero. Todas estas compañías no “quieren” a sus jugadores, quieren su dinero. Aunque en sentido realista cualquier compañía quiere el dinero, unas pocas compañías lo consiguen de formas más honestas y leales, agasajando a sus usuarios con DLCs gratuítos, juegos muy completos e innovadores, etc.
Remarquemos un punto sobre la innovación: jugadores defensores de la pasividad innovadora de las compañías (gracias a los cuales esta industria está enfermando), dirán: “Pero ¿por qué siempre a vueltas con la innovación? Es un recurso limitado, no se puede innovar siempre”. En esta frase, razón se tiene, pero precisamente los juegos con tal escasez de innovación son los que menos se adecuan a tal cita. Cuando un título haya agotado sus posibilidades innovadoras, pues sí, no podrá mejorar por ese lado. Pero una obra puede tener una magnitud tan flexible y expansiva, que la innovación es algo tan abstracto como de una magnitud incomprensible. La excusa no es válida para lo que pretenden defender.
Y, para acabar, la aclaración final y típica: la decisión final la tienen los jugadores. Si los usuarios de Call of Duty que se quejan de la preocupante decadencia que la saga lleva sufriendo AÑOS, siguen comprándose el juego durante la primera semana de su lanzamiento, juegan a él, se quejan de todo lo que falla o falta, siguen jugando, siguen comprándose los siguientes, y así interminablemente… ¿qué se supone que van a innovar, si los consumidores siguen adquiriendo juegos sin talento a precio de oro?

Contenido relacionado