La historia de Nalia Elithrawien – Capítulo 2- Como lágrimas en la lluvia

La historia de Nalia Elithrawien – Capítulo 2- Como lágrimas en la lluvia
 

La lluvia atenazaba Lunargenta, como una tormenta profética que avecinaba las emociones encontradas que Nalia luchaba por contener mientras descansaba de los arduos entrenamientos del Comando élite Nocturno. Si, en teoría eran los mejores en las artes de la infiltración y los asesinatos selectivos, uno de los escuadrones más vanagloriados de los altos elfos, pero Nalia había conocido a muchos de sus miembros y en su retina les recuerda como la escoria “Noble” de la ciudad y un grupo del que no te puedes fiar, pues bien conocidos eran los rumores de traiciones y deserciones en tiempso de discordia.

  • No tienen lealtad, no tienen honor, no luchan por algo, son ladrones, son los que expulsaron de otras cofradías y tuvieron que entrar al “Comando Elite” Que de comando no tienen nada – La voz de Nalia se sobresaltaba con cada rugido de la tormenta que atenazaba a la ciudad, a sus espaldas, la risa contenida de su hermano Larius enervaba el temperamento de la joven que hacia esfuerzos para no denotar odio hacia él
  • Pero hermana… Padre a lo mejor tenia razón y tus habilidades encajan mejor en el cuerpo elite de infiltración…

Nalia se detuvo bajo la lluvia que le rodeaba mientras practicaba con su espada Fullbright cortando el aire y las gotas silbantes, aunque la chica era impetuosa y terca, sabia que su padre llevaba años en el consejo de reclutas, sabia en el fondo que tenia razón y, quizás, su lucha y su enfado eran a razón del errático comportamiento de su padre o quizás simplemente para llevarle la contraria.

  • Eso no significa nada, la armadura no era de mi talla y pesaba durante el combate, el dragón pudo haberme acabado de no ser magia… Maldición, debi haberme dado cuenta de eso antes de empezar, detesto ir poco preparada – Nalia maldecía el destino mientras bailaba rítmicamente con la ligera espada de filo curvo que cortaba las gotas del aire.

Flashback

  • Alexandria le llaman, forjada por los mejores herreros humanos, Altos elfos y Enanos, es el símbolo del orden de la alianza y la calma de la paz de la Alianza, debes ser ágil para poder entenderla, para poder cuidarle en el fragor de la batalla y que ella lo haga por ti.

Su tío hablaba con alegría mientras enfundaba la espada que tenia un tenue brillo esmeralda en su hoja, su padre se encontraba a su lado con expresión orgullosa y expectante al momento en que tomaba su amiga, su hermana en brazos, pues ahora Alexandria era parte de ella y debía entenderle, debía ser fuerte para ella para que ella lo fuera con Nalia.

  • Sentenciar a un hombre es sencillo Nalia, pero segar su vida es una decisión aún más complicada, úsala en tiempos difíciles y confusos, donde la lucha sea la ultima opción y la más necesaria – Aquellas sabias palabras de su tio se quedarían grabadas en su memoria y aun en aquel momento la joven confusa intentaba hilar aquel recuerdo inmortal.
  • ¿Y como sabré cuando sea necesario?
  • Cuando matar sea lo correcto pero no lo sencillo.
  • Si no lo recuerdas hermana… Madre era del comando de infiltración

Si… Madre cruzó por sus recuerdos de manera fugaz, como un crisol de emociones temporales, nostalgia y tristeza pero, a la vez, sendos recuerdos punzantes como la noche que su padre volvió con la noticia del abrazo de la muerte, de la desaparición de su madre en Silithus tras una expedición que parecía ser segura…

Flashback

  • Hijos… Vuestra madre…
  • Ya lo hemos escuchado – Larius con lágrimas en sus ojos intentaba recordar la compostura, intentaba dar ejemplo a su hermana menor, dudaba y le miraba de reojo mientras ella temblaba tomándole de la mano, habían escuchado la conversación al otro lado de la puerta
  • ¿Por qué no estabas allí para protegerle? – El grito ardiente de Nalia retumbó por las habitaciones adyacentes, los soldados se detuvieron a verle, a una joven chica de 12 años que había perdido a su madre sin entenderlo y que ahora soltaba a su hermano para culpar a su padre – Dijiste que era seguro ¡Lo prometiste!

Era el jefe del consejo de reclutas y seguridad de Lunargenta, Alessar el protector le llamaban pero ni el podía proteger a quienes quería, sabía que la chica en cierto modo tenia razón y no le detuvo mientras ella huía entre sollozos a su habitación.

  • Vuestra madre era la mejor en lo que hacía… – Dijo entre suspiros dolorosos a Larius que miraba al infinito
  • Lo sé…

Nalia volvió a sus pensamientos, su cabello estaba totalmente humedecido por la tormenta que azotaba a la ciudad, se sintió débil y con frio, una chica con demasiadas capas, demasiados escudos que le protegían de las decepciones reales que le rodeaban, que culpaban a los demás, que se desahogaban con los demás.

  • Nalia – Su hermano le rodeo con una manta mientras susurraba su nombre bajo la lluvia.

La espada cayó al suelo y con ella las fuerzas de Nalia que se volvió bruscamente a su hermano para abrazarle. Se sentía incomoda, se sentía débil y toda aquella furia que había estallado en su ser minutos antes al insultar a su padre, a la vida y a la Elite de infiltración había desaparecido como lagrimas en la lluvia que ahora bañaban su rostro en un compaz salado de emociones tristes amenizadas por aquella tormenta. Su hermano suspiró sorprendido mientras ella le abrazaba y lloraba en silencio pero desconsolada, con el alma hecha pedazos y la actitud tempestuosa.

Se sintió ligera y protegida, confusa y decidida, decidida a ingresar en el cuerpo de “Ladrones” por su madre, por su casta.

Por un recuerdo.

  • Le extraño – Susurro –
  • Lo sé…

 

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Texto escrito originalmente por Razorkale

Twitter: @RazorKaen

Blog: Destino Gamer

¿Quieres saber más acerca de la historia narrada aquí?  Más el próximo domingo. No dudes tampoco en pasar por La Taberna del Análisis y conoce a Därrick, un noble paladín cuyos acontecimientos transcurrirán en una vida paralela a la de Nalia.


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