¿Pueden ser los videojuegos obras de arte?

¿Pueden ser los videojuegos obras de arte?
 
 

Desde que el hombre es hombre siempre ha querido dejar su huella en la tierra por medio de expresiones más o menos artísticas y que podemos ver traducidas en acciones. Desde los bisontes de las Cuevas de Altamira de la época paleolítica hasta los frescos de la Capilla Sixtina de Miguel Ángel, todo este proceso es, al fin y al cabo, la huella que deja el hombre en la faz de la tierra con el propósito, en la mayoría de sus casos, de ser recordado. Es por tanto un comportamiento involuntario y a la vez necesario para el ser humano el dejar su huella para la historia, y de este modo ser reconocido por el legado que heredará a las generaciones posteriores.

Mismo caso ocurrió con la música, danza/baile, cine, etc. También cabe destacar en estas primeras líneas el constante y evolutivo conflicto entre las artes más “nobles” desde muchos siglos atrás, siendo las propias artes plásticas discriminadas frente a otras artes como la arquitectura. ¿Y qué tiene que ver esto con los videojuegos?, os preguntareis.
Durante los comienzos del siglo XIX entro en escena una nueva disciplina de arte, la fotografía. Este campo artístico, hoy muy común entre nosotros y asimilado hasta por los más jóvenes, fue en su tiempo un gran avance tecnológico con el cual se podían abrir muchas puertas de cara al futuro. Sin embargo no fue considerado como arte propiamente dicho, sino que tuvo que esperar algunos años hasta que muchos de sus practicantes hicieron de esta modalidad, de manera progresiva, un arte capaz de convivir con la pintura, por ejemplo.

Mismo caso, aunque en una época posterior, es el del cine. El cine se apreció como un gran avance en la tecnología siendo utilizado para varios medios como la ciencia, sin embargo su evolución artística se vio poco a poco elevada gracias al trabajo propio de los cineastas. Por consiguiente, y tomando el cine como al padre de los videojuegos (ninguno de nosotros podemos negar la influencia del cine en el desarrollo de los videojuegos), creo que debemos de tratar a los videojuegos como un caso similar al de la fotografía y cine para entender mejor este especial dedicado al arte de los videojuegos.

En los inicios de la creación de los juegos supuso un gran avance tecnológico por todo lo que aquello suponía para la tecnología y la industria, atreviéndome a decir que estos primeros juegos fueron creados más por el afán de tener una excusa divertida para crear lo que sería un gran avance tecnológico. Sin embargo y con el paso del tiempo debemos decir que la prioridad de los videojuegos paso a ser el ocio, entendiendo este punto como única premisa para crear un juego verdaderamente divertido y no “real”. Pasaron más aún los años y la tecnología evolucionó a favor de los niños, quiero decir…de los videojuegos, hasta entenderlos hoy día como juegos donde la balanza entre el ocio y lo “real” está más equilibrada que en los años 70 y 80.

jak and daxter orbs

¿Debemos juzgar la artisticidad de un juego por el fiel acercamiento a lo “real”? Un NO rotundo sería mi respuesta a esta pregunta. Sin embargo si observamos lo que hemos comentado en el anterior párrafo, podemos hilar a los videojuegos con la fotografía y el cine: un cambio de concepto en la producción del propio campo creativo; es decir, una evolución en su fin. Lo que en un comienzo era echar una moneda en la recreativa y lograr cruzar una ranita hasta el otro extremo de la pantalla, se entiende hoy día como encender nuestra propia consola y lograr completar una historia con nuestro protagonista para tachar la incógnita de cómo será el final del juego.
Llegados a este punto creo necesario dictar la primera premisa para definir como arte a los videojuegos: es necesario que el juego establezca una comunicación con el jugador, y que esto se traduzca en un mensaje, historia, finalidad, estética, etc. Claro está que esto no es una premisa cerrada, ya que…¿qué hacemos con los videojuegos clásicos, acaso no son obras de arte de los videojuegos? Si, totalmente de acuerdo, existen una serie de clásicos que se acercan sin duda alguna a esta idea que estamos expresando. Pongamos un ejemplo, Pacman. Pacman es hoy día un clásico y para muchos una obra de arte dentro de los videojuegos y dentro de la historia de los mismos, sin embargo el nombramiento de Pacman como clásico viene enlazado con el mayor prestigio que ha ganado los videojuegos a lo largo de los últimos años. En los primeros años de vida de los juegos Pacman era uno más en aquellas salas de recreativas (para los más jóvenes: sala donde con un puñado de monedas echabas la tarde jugando al pinball, peleando contra tu compañero en una recreativa o conduciendo un coche…¡y sin necesidad de matar en un FPS!, ¿alucinante verdad?), pero no fue hasta más tarde cuando se le concibió a los videojuegos un mayor respeto cuando la gente se empezó a preocupar por los primeros videojuegos, sus inicios, su historia, etc.

Tras esto y después de exponer al primera idea creo que es necesario distinguir un matiz que para mí es la espina dorsal de este texto. Creo necesaria dejar clara la idea de LOS VIDEOJUEGOS COMO ARTE y VIDEOJUEGOS CONSIDERADOS OBRAS DE ARTE. Me explico. La primera idea “los videojuegos como arte” englobarían a todos los videojuegos habidos y por haber, desde Tennis for Two hasta Castlevania Lord of Shadow 2. Yo personalmente, a día de hoy, me niego a definir el arte de los videojuegos de este modo ya que no considero a la sociedad, en general, preparada para entender a los videojuegos como un arte (un arte de mayor o menor categoría), eso en primer lugar. En segundo lugar, y negándome a este primer concepto de todos los videojuegos son arte, decir que no todos los videojuegos poseen una serie de características que le harían entrar en este pequeño grupo que en mi opinión si son obras de arte.
Si considero, en oposición a la primera idea, que existen juegos que son obras de arte, pero no estoy a favor hoy día de que todos los videojuegos o que los videojuegos son un arte. En ocasiones los juegos como FIFA parten de un punto que no es crear un título artístico, sino crear un título deportivo puntero, innovador desde el punto de vista tecnológico y de ocio.
Sin embargo y como acabo de anticipar si existen videojuegos que se pueden englobar en el pequeño círculo que podemos denominar como “videojuegos considerados obras de arte”. Mi propósito aquí no es realizar una lista o un TOP de los que tanto gustan con todos estos juegos artísticos, sino nombrar que hacen de ellos un título distinto al resto.

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Para ello me gustaría poner como ejemplo a un título que la mayoría de nosotros conocemos y que nos facilitará más la comprensión de esta idea, Metal Gear Solid 3. Metal Gear 3 es un título que para mi manera de entender un videojuego como obra de arte lo tiene todo. Para empezar posee un guion que es capaz de robarnos muchas horas de nuestro tiempo para que nosotros mismos atendamos al propio juego, y que en ocasiones a algunos de nosotros nos ha podido transmitir algunos sentimientos como nostalgia, pena, amor, enfado, etc. ¿Y qué es el arte sino sentimientos?
En segundo lugar debemos decir que responde a una estética bastante atractiva, y no, no me refiero a la calidad de sus gráficos. Cuando me refiero a estética me refiero a la concordancia del ambiente con el guion, la forma que tiene el título de meternos en el papel de Snake y que midamos con cautela cada uno de nuestros pasos, el modo tan inteligente de meternos en la naturaleza salvaje (algunos incluso dudo que se hayan planteado la idea de que realmente desde el punto de vista de desarrollo son simples salas decoradas con vegetación), la propia banda sonora, etc.
Si seguimos ahondando más en Metal Gear debemos de decir que dejó momentos épicos, y que sin duda es algo importantísimo para meter a un juego en este apartado artístico: el que posea momentos que nos marquen y que sean dignos de ser repetidos. Este punto se podría trasladar perfectamente al cine, ¿quién no ha repetido miles de veces el primer diálogo de El Padrino? ¿cuántos nos sabemos la frase de “Yo soy tu padre” de El Imperio Contraataca? ¿cuántos de los aquí presentes no creen que el enfrentamiento con The End es de los mejores en la historia de los videojuegos?
En definitiva hay muchos aspectos que hacen de un juego un título destacado sobre los demás y donde entran también aspectos como: gráficos, jugabilidad, historia, música, escenas cinematográficas o incluso aspectos como la propia presentación del juego (portada, libro de controles, extras). Creo que todo ello hace de cada videojuego un título especial en comparación con muchos otros.

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Pero quién soy yo para nombrar a un juego como obra de arte o no considerarlo como tal. Creo que en cierto modo a esto me refería cuando hablaba de que parte de la sociedad no está preparada para catalogar a los videojuegos como obras de arte. Cuando hablamos de cualquier otro campo artístico existe un devenir histórico y ciertos aspectos más complejos que hacen que podamos nombrar a la pintura, y a sus realizaciones, como obra de arte, sin embargo dentro de los videojuegos no existe ese devenir histórico, o al menos ese historicismo estudiado para poder juzgar con criterio a los videojuegos. Quiero referirme a que la catalogación de obra de arte para algunos títulos (si llega a catalogarse) está regida por un mero subjetivismo y una catalogación muy influida por los medios, en este caso críticos.
Es muy complejo decidir qué juego es y qué juego no es una obra de arte. Metal Gear Solid 3 me pareció una obra maestra, sin embargo Metal Gear Solid 2 me pareció un juego del montón, tirando a bueno. Esa es mi opinión pero no estoy en lo cierto, sino que lanzo una crítica subjetiva, y quizás para ti que estás leyendo estas líneas sea lo contrario, ¿quién sabe? Por este motivo os animo a que lancéis vuestras opiniones como he hecho yo a lo largo de estas líneas, y que entre todos consigamos poner en buen camino esta idea.

¿Qué hace, para vosotros, de un juego una obra maestra/obra de arte? O por el contrario, ¿son los videojuegos un arte y debe de incluirse entre las otras artes?


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