Mesa Redonda: ¿Cuál fue el videojuego de tu infancia?

Mesa Redonda: ¿Cuál fue el videojuego de tu infancia?
 
 

Como todos sabemos los videojuegos no son algo que acabamos de descubrir si no que, la gran mayoría de nosotros, hemos podido seguir de cerca su evolución desde su creación. Con el reciente anuncio del próximo Abe’s nos ha vuelto un poco la melancolía y de ahí el tema de éste domingo. De ese modo, nos hemos sentado una semana más en la mesa redonda para debatir, a día de hoy, cual sería nuestro juego favorito de la infancia. ¿Te sientas con nosotros?

Maria Victoria: yo crecí con Sonic y Pokemon

Para mi es imposible quedarme con un juego, cada juego me acompañó durante una época y les guardo un cariño bastante especial a todos ellos. Me quedaré principalmente con dos juegos: Sonic y Pokemon.

Sonic fue el primer juego que me pasé al 100%, el primer juego que hizo que acabase con los pulgares cansados de las horas que me pasaba intentando una y otra vez pasarme algunas fases del juego, las que más tiempo me llevaron fueron las de la zona aquella de pasadizos que cada cierto tiempo se llenaba de agua (no recuerdo el nombre). El sonido ese de que el tiempo se terminaba y Sonic se ahogaba era el que más palabras bonitas se ha llevado por mi parte.

Pokémon…..aún recuerdo la primera vez que me pasé Pokemon Azul y que Pokemon me acompañó hasta el final de mi aventura: Squirtle. Aunque los gráficos no eran nada del otro mundo, no había animaciones durante el combate….para mi ha sido y será el mejor juego de Pokemon. Aunque el diseño de Blastoise fuese horroroso, me daba igual, era mi Blastoise y me había acompañado durante todo el juego. Luego llego a mi casa la Nintendo 64….y con el tiempo llegaron los dos mejores Pokemon Stadium que han sacado. Recuerdo pasar horas y horas jugando a los mini juegos, para intentar batir mis records.

Con Pokemon plata llegó la segunda generación y también llegó Pokemon Stadium 2, para mi el juego de Pokemon más completo hasta el día de hoy. Lo mejor de todo era la escuela en la que podíamos ver las debilidades de nuestros Pokemon y hacer exámenes sobre ello….aún estoy esperando a que Nintendo saque otro Pokemon Stadium tan completo como ese. El que sacaron en Game Cube no estaba a la altura, al menos desde mi punto de vista.

Aunque sólo me quede con dos juegos, hay otros muchos que me acompañaron durante mi infancia, pero principalmente son estos dos. Como sabréis Pokemon aún me acompaña y siempre me acompañará, me imagino con 60 años o más y aún seguiré jugando a Pokemon. Ya sea a la edición que toque en ese momento o rememorando tiempos mejores con Pokemon azul. Lo que no creo que pueda hacer con esa edad sea nombrar a los nuevos Pokemon, cada vez les ponen nombres más raros. Me pregunto cuales dirían los niños de hoy en día que han sido los juegos de su infancia dentro de unos años, seguramente dirán Call of Duty o Grand Theft Auto.

Raúl Carrasco: en la gran profundidad del bosque de Hyrule…

Con estas primeras palabras comenzó mi gran pasión por los videojuegos, palabras que ni yo mismo entendía (el texto original del juego recordemos que estaba en inglés) pero que poco me importaban cuando agarraba el mando de mi Nintendo 64 y empezaba a recorrer la aldea Kokiri. Si, como todos habéis podido deducir…mi videojuego de la infancia es The Legend of Zelda: Ocarina of Time.

Recuerdo cuando mi padre llegó a la casa con un juego nuevo para su Nintendo 64 y vi esa gran caja negra con letras doradas que parecía decir: ¡eh! Ya estoy aquí y sabes que voy a ser el mejor videojuego de la historia. Al comienzo recuerdo que únicamente jugaba a desenvolverme por el Bosque Kokiri y que no era capaz de conseguir que Mido me dejara pasar a ver al Gran Árbol Deku. Veía a mi padre jugar mientras que mi madre, con el libro de texto que incluía el juego, traducía cada diálogo del propio juego. Pero claro ver como tu padre mataba a cada enemigo era emocionante, pero no lo que yo necesitaba.

Así que me decidí a comenzar mi propia aventura en el tercer hueco del cartucho. Y ahí empezó todo: guía a un lado, mando bien cogido y mucha imaginación para creer que sabía lo que me decía cada personaje a lo largo del juego. Fueron muchas horas las que le dediqué a este videojuego, tantas que incluso por la noche tenía unos sueños dignos de La Cueva de las Pesadillas gracias a mi mezcla entre Super Mario 64 y Ocarina of Time. Además recuerdo que me iba con mis padres a visitar el castillo de Gibralfaro, en Málaga, y me vestía con mis botas mi arco, mi escudo y mi boomerang que nunca volvía.

Quizás para un niño de apenas 6 años era mucha tarea enfrentarse a un título como Ocarina of Time pero ahí estaba yo, llorando cuando no conseguía llamar al espantapájaros y sufriendo para derrotar a esos enemigos finales épicos. Sin embargo lo conseguí acabar al cabo de mucho tiempo (mucho, mucho tiempo) y fue en ese momento cuando intuía que ningún otro juego iba a ser superior “al de la caja negra”. Y no me he equivocado, ningún juego hasta la fecha me ha hecho disfrutar de esa manera, estando muy cerca algunos juegos como Metal Gear Solid 3BioshockSuper Mario 64Rayman 2, etc.




Quizás podría decantarme por otro juego como Donkey Kong 64, Goldeneye 007, Perfect Dark, Banjo-Kazooie o inclusoThe Legend of Zelda: Majora’s Mask, pero ninguno de ellos supieron transmitirme lo mismo. Ocarina of Time era un juego bonito, con una buena estética, unos buenos gráficos para la época, una banda sonora perfecta, una historia inmejorable, y lo más importante: era divertido.

Hay muchos que lo catalogan como el mejor juego de la historia mientras que otros no lo ven de esta manera. Yo tengo la suerte de no entrar en ese debate y puedo decir que para mí es mi juego favorito y mi juego de la infancia, con el cual he pasado (y paso) muchas horas frente a la pantalla…aunque he de admitir que el espantapájaros sale cuando le da la gana.

Juan Linares: Pokemon y Final Fantasy

Buscar el juego de mi infancia aunque puede parecer a priori una pregunta de fácil respuesta, desconozco si lo ha sido para mis compañeros, me ha llevado a calentarme la cabeza en búsqueda de ese juego que me hizo abrir los ojos hacía un mundo de fantasía. Finalmente no me he decantado por mi primer título ni por el segundo porque aún habiendo pasando muchas horas delante de la SNES, considero que aquí merecen estar los juegos que me hicieron darme cuenta como persona que los videojuegos formarían parte de mi vida seguramente para siempre o para muchos años. En mi cabeza han pasado juegos como Super Mario, Tomb Raider, Medievil y un largo número de títulos que recuerdo con gran cariño, pero no fue hasta la llegada de Pokemon para la “pequeña” Game Boy que me hice adicto a esta droga.

Recuerdo como llego a mi gracias a un regalo de Navidad, Pokemon Azul decía la caratula y yo apenas conocía de que trataba aquel juego que estaba con ilusión desenvolviendo de ese dichoso papel de regalo que nos separa de nuestra conquista esos últimos segundos. Con el cartucho ya puesto fue amor a primera vista, un juego de rol, donde tenías que criar a una criatura ¡que digo! a más de 150 criaturas, subirlas de nivel, derrotar a otros adversarios, crear la combinación ganadora, elegir el ataque de cada uno de ellos y verlos evolucionar a medida que yo evolucionaba como jugador, más experto, más sabio, porque si, cambiar llamarada por látigo o placaje es un gran error, que tuve que descubrir a medida que pasaban las horas, horas que se sumaban cada vez que guardaba la partida y que mostraban un número que bien hubiera servido para ser maestro violinista si me hubiera dedicado a ello.

Después de ello y de una forma que aún no recuerdo, cayó en mis manos la novena entrega de Final Fantasy, yo por aquel entonces iba a los últimos cursos del colegio, no me acuerdo exactamente mi edad, quizás tendría unos diez u once años. Fue cuando volví a descubrir un juego eterno, un juego que a día de hoy sigue sacando entregas aunque bien es cierto que con poco acierto comparadas con aquellas, pues cuando terminé el nueve y cual cangrejo de playa, retrocedí para jugar a los anteriores. Rol en estado puro, un mundo por descubrir, muchas horas de juego y mucho tiempo libre en mi haber.

Sin duda fueron esos dos títulos los que me hicieron el jugador que ahora soy, porque como pasa con las personas, en los videojuegos ocurre un símil, muchos/muchas pasan por tu vida, pero solo las mejores consiguen dejar huella.

Jose Alberto: la máquina era el juego

Aún recuerdo aquella época cuando salías a la calle con los amigos y quedabas para jugar un partido de fútbol en el parque y hacer el cabra. También estaba ese momento de ir a los recreativos del barrio con los amigos, era algo tan único y costoso que aún no eras consciente de lo que le deparaba a este mundillo y de lo que se ha convertido con el tiempo para ti. No eras consciente de si lo que jugabas tenía buenos gráficos, buen sonido o buena jugabilidad, simplemente te dejabas llevar y te divertías sin pensar en darle un tipo de criterio, Todos tenían algo que ofrecerte y dejarte los bolsillos temblando pero no te importaba, sabías que aquello que jugabas era un mundo nuevo de diversión en el que tú eras el partícipe.

Esos juegos que jugabas con el tiempo te dejan marcado, los recuerdas y los sigues viendo a día de hoy juegos de 10 y no te importaría revivirlos y disfrutarlos, son los que nos hicieron a muchos seguir disfrutando de este hobby porque queríamos seguir experimentando esas sensaciones.




Recuerdo especialmente varios juegos, Street Fighter 2 fue uno de los juegos que quizás más dinero y diversión gasté en mi infancia y disfrutaba con los amigos. Donde te ponías haciendo cola detrás de cada máquina por ver las peleas y esperar tu turno, era algo único y marcó mi vena jugona más competitiva. Super Pang, Ghost And Goblins, Sunset Riders, Bubble Bobble, Golden Axe, Cadillacs Dinosaurs y un largo etc me hicieron seguir disfrutando de este mundillo y ahora no querer salir de él y simplemente amarlo, de verlo con el tiempo en algo más que diversión, de disfrutar de sus cambios, de volver a descubrir a cada año y generaciones más títulos que te marcan y esta vez desde tu casa.

Si tuviera que escoger como pide la pregunta un juego de mi infancia simplemente me quedaría con esa máquina grande, con la que empezaste a jugar casi de puntillas y golpeabas esos botones grandes de colores y movías esa palanca que te hacia estar viviendo aventuras como nunca antes, luchando, disparando y disfrutando. Para mi esa máquina era el mejor juego de mi infancia.

¿Y tu? Si te preguntaran hoy por tu videojuego de la infancia ¿Cuál sería?


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