Nos están tomando por tontos

Nos están tomando por tontos
 

Hay algo que quiero compartir contigo. Puede que no te hayas dado cuenta, pero para muchas empresas del sector es algo más que un secreto a voces. Ahí va: “somos todos tontos”. Ya está; ya lo he dicho. Si la verdad te ha ofendido, puedes dejar de leer y navegar por cualquier otro artículo de esta web que sin duda encontrarás muy interesantes. Por otro lado, si la verdad te ha herido el orgullo o has sentido esa pequeña punzada de curiosidad o esa ilusionante necesidad de conocimiento, deja que me explique.

En primer lugar, tiene delito que te lo tenga que decir yo, que me dedico a estas cosas… Pero sí, muchas compañías de videojuegos te engañan. Utilizan grandes campañas y grandes sumas de dinero para llevarte por donde ellos quieren a lo largo del desarrollo de su próxima joya jugable. Normalmente, todo lo relacionado con un juego está perfectamente orquestado en un plan de comunicación global. Desde la duración de una demo hasta las medidas palabras de los directivos de las compañías, pasando por opiniones de youtubers, análisis o presencia en páginas especializadas. Todo tiene un único objetivo: que compres el juego.

Somos muchos los aficionados que guardamos nuestro dinero para un título que llevamos años esperando y que, gracias a la fuerza del marketing, estamos deseando hacer de manera inconsciente, creyendo que nuestras expectativas serán cubiertas y que lograremos satisfacer nuestros instintos más jugones. Pues, si algo me ha enseñado mi experiencia, es que hay un elemento contra el que el marketing no puede luchar: la decepción.

Decepcionante versión de Rambo

Una vez que el juego ha salido al mercado, la nueva marca de cerveza está a la venta o llegas al resort que has alquilado para tus vacaciones, el poder del marketing se diluye para dejar paso a la opinión real del usuario. Sí, esa persona que, como tú y como yo, ha pagado a precio de caviar lo que realmente es un huevo frito. ¿Conocéis esos juegos en los que tienes que ir rellenando una barra de vida hasta llegar a un punto en el que esa barra empieza a menguar? Pues esto es lo mismo. Años esperando un producto, rellenando nuestra barra de vida a través de herramientas de marketing, para que se mantenga lo más alta posible una vez que nos ponemos a los mandos.

¿Y por qué digo esto? Porque ya me están tocando la fibra… No soy fan de engordar las facturas ni aumentar los ingresos a base de comida precocinada. No soy partidario de los DLC de pago con contenido banal que, al final de la vida útil de un juego, te ha supuesto un gasto de 100€, contando el propio juego y los DLC que vayan saliendo. Creo que todos debemos apretarnos el cinturón con la que está cayendo y me da pena pertenecer a un sector que no cuida al usuario en este sentido.

En este sentido, estamos demostrando nuestra estupidez por fascículos. Veamos…

FASE 1: TU DINERO A CAMBIO DE CONTENIDO

Ya tienes el juego (que te ha costado como un juego normal, como si estuviese completo) y ves cómo, poco a poco, la compañía va lanzando paquetes de contenido que, según sus creadores, alargan la vida del juego. No, señores… Si quieres alargar la vida de un juego, mete 20 misiones más pero lánzalo completo; no me hagas pagar después por elementos adicionales cuando ya conozco la historia, lo he rejugado y ese contenido adicional pasa automáticamente a ser un mero pasatiempo. Hablo, como no, de esos maravillosos DLC a precio de juego completo (en otras versiones y formatos) que suponen 4 trajes más para el personaje principal, un final alternativo, más cinemáticas, nuevos coches y armas, bla, bla, bla,… Mierda señores. Seamos claros. Mierda descargable.

Contenido descargable Batman

FASE 2: TU DINERO A CAMBIO DE INFORMACIÓN

Sabrás que hace poco Konami se ha atrevido a lanzar ese insulto a los fans que supone “Metal Gear Demo: Ground Zeroes”. Podéis empezar a darme palos desde ya, pero lanzar una misión de un juego que vendrá después a 30 eurazos me parece una tomadura de pelo. Actualmente y gracias a la tecnología las empresas cuentan con la tecnología suficiente como para hacernos llegar demostraciones de sus títulos de una manera más creativa. Obviamente, el modo más directo es llamarlo DEMO y que sea descargable desde la plataforma digital correspondiente pero, claro, de ese modo no podrían vaciar los bolsillos de los millones de fans de la saga. Considero una vergüenza que nos vendan un producto sin terminar a precio de juego completo bajo la premisa de que es un “prólogo” y me imagino la siguiente conversación:

– Directivo de Konami: “Vamos a lanzar esto para sacar pasta a todos los que esperan el juego de verdad. Decimos que así podrán probar cómo queda la versión final y le llamamos prólogo. A 30€.”

– Becario: “Pero, señor… ¿Eso no es una demo?”

– Directivo de Konami: “¡Despedido!”

En resumidas cuentas, lo que obtienes a cambio de tu dinero es información relativa al lanzamiento de verdad. Todo lo que puedes ver en el “juego” que has comprado lo podrás ver en el producto final, pero mejor, más completo y, por supuesto, terminado. Me duele especialmente este caso, tanto por haber trabajado en Konami durante el lanzamiento de Metal Gear Solid 4 como por los buenos análisis que está recibiendo el título, pero sigo defendiendo que se están riendo de nosotros.

Metal Gear Solid: Ground Zeroes

FASE 3: TU DINERO A CAMBIO DE NADA

Pues sí, caballeros. Ha llegado el momento de la velada que todos esperábamos. Imagina que quedas con una chica, la llevas al cine, a cenar, a bailar y, tras una maravillosa noche juntos, la acompañas a su casa y te dice que nada de besos. Esta debe ser la sensación que van a experimentar los compradores de la edición especial del próximo Wolfenstein: figura del juego, postales del juego, steelbox del juego…pero sin juego. Sí, has leído bien. Sin juego. Espera, que te lo vuelvo a decir: sin juego. Estamos llegando a un punto en el que las compañías ya no nos venden el juego y en que los jugadores compramos el envoltorio pero dejamos de dar importancia al contenido. Esto puede ser un error interno brutal o una maniobra de marketing bien elaborada, pero en cualquier caso no deja de ser sorprendente.

Nuevo Wolfenstein, SIN juego

No sé lo que nos deparará el futuro a cambio de nuestro dinero, pero lo que está claro es que cada vez recibimos menos pese a haber pagado más. Formatos digitales más caros que versiones físicas, contenidos decargables absurdos a precios abusivos o DLV desbloqueables integrados en el propio juego, por decir algunas cosas, hacen que se nos quede cara de pardillos.

El mundo real es bastante más sencillo y directo. Si yo no entrego un trabajo a tiempo no cobro. Así, tal cual. No le puedo decir al cliente que el trabajo es un “prólogo” o que le mandaré elementos descargables, como os pasará a vosotros con vuestros jefes o clientes. Y esto nos pasa, compañeros, porque somos todos tontos y nos dejamos mangonear todo lo necesario y más, sin darnos cuenta de que nosotros somos los clientes y podemos exigir el trabajo terminado, entre otras cosas. Por ello, las compañías seguirán haciendo lo que les de la gana con nuestro dinero y nuestras ilusiones hasta que no seamos capaces de gritar bien algo algo como “querida empresa, por mi parte puedes hacer una pelota muy grande con tu último lanzamiento y metértela por el c…”.


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