Análisis Bound by Flame

Análisis Bound by Flame
 

Hace un tiempo que venimos hablando de Bound by Flame, un juego de corte RPG desarrollado por Spiders Studios, producido por Focus Entertainment y distribuido por Badland Games. Imágenes, tráilers, vídeos, todo hacía pensar que estábamos delante de un juego con miles de posibilidades de personalización, gráficos increíbles, miles de horas de juego… Pero ¿qué pasa cuando no se cuenta con el dinero para desarrollar un juego de estas características? Que la mitad de lo esperado se queda en agua de borrajas. Esto es lo que le ha pasado a Bound by Flame, un título que viene a contar una historia que ahora pasamos a detallar, pero que se ha quedado en un “quiero y no puedo“, un juego que os distraerá durante unas horas hasta que lleguen otros lanzamientos, pero que seguramente no ocupará un lugar privilegiado en vuestra estantería.

Empezamos a jugar, y como buen RPG, lo primero que debemos hacer es elegir personaje. Hay muy pocas opciones de personalización; pero contamos con lo típico: la cara, el peinado, el sexo, y el nombre. Si bien todos los primeros detalles son relevantes y nuestro personaje lucirá de un aspecto  o de otro según hayamos elegido, el nombre siempre será “Vulcan”. Es el nombre de pila de nuestro protagonista, y aunque le pongas cualquier otro nombre, los personajes del juego siempre se referirán a él como Vulcan. Al principio extraña bastante porque dices “oye, que le he puesto Pepito al personaje”, pero después te habitúas a que el nombre es Vulcan y punto. Pero ¿para qué se le puede cambiar el nombre si después no se usa en el juego? Pues hay algo que aún es peor. Si escogemos al personaje femenino su nombre no será otro que “hombre”.


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