La historia de Nalia Elithrawien – Capítulo 7: Los seres de la arena

La historia de Nalia Elithrawien – Capítulo 7: Los seres de la arena
 
 

–          Andurin Lothar corred la voz, descansaremos cerca. Primer regimiento, venid conmigo

Su tío comandaba la eterna hilera de caballería y le había llamado, sí, a su regimiento conformado por la academia de infiltración de Lunargenta y que seguramente serviría como partida de reconocimiento. Sin embargo, estas partidas sólo suceden si hay sospechas de enemigos adelante, ¿Qué pasaba?

–          Ustedes avanzaréis al norte alejados del regimiento, no quiero llevarme sorpresas de murlocs en la bahía y sufrir de una emboscada que desorganice al grupo y descubra nuestra posición en la llanura. Ustedes están entrenados para entrar con cautela y salir rápidamente, así que demostradlo.

– Su tío, su familiar y ahora capitán, le miró con orgullo y preocupación. Le enviaba a luchar en solitario sin su protección en una escarpada bahía de un lugar extraño y peligroso. Vaciló un momento pero sostuvo aquel cruce de miradas, confiaba en ella – Que la fuente y su poder esté con vosotros.

Quizás, esa partida fuera la última de su vida y lo sentía en el aire. Al caminar entre los caballos atemorizados por el silencio de aquella llanura, la costa quedaba a unos cuantos metros de allí pero las tormentas de arena leves no dejaban observar el lugar y seguramente los caballos no serían de demasiada ayuda asustados, perdidos y molestos por la arena que atenazaba aquel sitio. La caminata de los 20 hombres que convertían aquella broma en un regimiento fue silenciosa. Nalia no encabezaba la marcha, lo hacia un cabo superior a ella con algunos años en servicio pero que, seguramente, no se imaginaba que llegaría a estar en este infierno de soledad.

La vista en aquel lugar era tediosa. El mar apenas era visible entre la arena y quizás en su costa alcanzaron a devisar campamentos de murlocs, el temor por una emboscada en plena tormenta de arena se hizo palpable cuando los cuernos de guerra se escucharon entre aquel ensordecedor bullicio.

–          ¿Son de los nuestros?

El cabo gritaba con desesperación mientras se cubría la vista. Ciertamente, aquel cuerno parecía aliado pero la sorpresa que tendrían después no dejaría lugar a dudas. De entre la cortina de arena que les cubría sombras grotescas y extrañamente humanas surgieron de la ventisca atenazando con hachas. El grito de horror hizo encender en rabia a los extraños visitantes que rompieron el cráneo de algunos desafortunados y horrorizados soldados que apenas tuvieron oportunidad de observar las faustuosas sombras reflejadas en la arena. Tenían que salir de allí y así lo hicieron, con la muerte detrás.

La tormenta pronto dio paso al fin de una colina que más bien recordaba a las dunas por donde habían atenazado aquel continente. Tropezaron. Nalia cayó horrorizada deslizándose por la arena mientras los gritos y las espadas resonaban a su espalda. Sabía que tendría que desenvainar su arma, sería necesario, no podían escapar de aquel destino desgraciado. El mar les encerraba en un horroroso patíbulo que les acercaba a la muerte. Dio la vuelta junto con lo que quedaba de regimiento, les observó con miedo a huir de aquellos seres desconocidos que ahora eran algo más que sombras; con una piel verde y unos colmillos monstruosos que hacían juego con sus hachas deslustradas y sus armaduras de hierro tintadas con extraños dibujos tribales.

Se acercaban, rompieron las formaciones. Nalia respiró agitada mientras uno de ellos se abalanzaba hacia ella. Había caso, desesperación y un ensordecedor bullicio que pronto se vio contrastado con un cuerno de guerra más, esta vez, un tanto más conocido a sus espaldas, en el mar.




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Texto escrito originalmente por Razorkale

Twitter: @RazorKaen

Blog: Destino Gamer

¿Quieres saber más acerca de la historia narrada aquí?  Más el próximo domingo. No dudes tampoco en pasar por La Taberna del Análisis y conoce a Därrick, un noble paladín cuyos acontecimientos transcurrirán en una vida paralela a la de Nalia.


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