Tira mi dinero a la basura

Tira mi dinero a la basura
 

Llevaba un tiempo sin pasarme por aquí a dejar unas líneas y con muchas ganas de retomar. Se echa de menos a la buena gente de Areajugones pero no me ha dado para todo y os pido disculpas. Seguro que los 5 lectores de mis artículos habéis podido dedicar más tiempo a los videojuegos, así que me alegro por vosotros 😉

El caso es que estaba dando vueltas a varias ideas sobre las que escribir cuando vi el revuelo que se generaba en torno a una nueva petición de pasta (léase “crowdfunding”) por parte de Keiji Inafune. Soy totalmente sincero cuando digo que ni me sonaba el personaje ni el proyecto, así que empecé a investigar. El caso es que, al parecer, el señor Inafune ya pidió dinero a través de un formato de crowdfunding hace algún tiempo para desarrollar un videojuego y ahora, tiempo después, vuelve a pedirlo para implantar mejoras y lanzar una serie de novedades.

No es nuevo ni el formato ni la propuesta y el crowdfunding se está abriendo paso entre muchos estudios de desarrollo como una de las principales herramientas de financiación, siendo para muchos la primera o única opción. No es fácil encontrar inversores o empresas que apuesten por tu producto en un mercado que tiende a la saturación de manera natural, por lo que el hecho de que los propios seguidores apuesten económicamente por tu videojuego es una opción más que viable. De hecho, como desarrollador tiene que ser un subidón tremendo que tus usuarios potenciales te “presten” dinero para que puedas llevar a cabo el juego, ¿verdad?

Para los que no estén familiarizados con el concepto de “crowdfunding”, podemos resumirlo en que se trata de un formato de financiación colectiva (el pedir dinero a familiares y amigos de toda la vida, pero abriendo la posibilidad a todos los que quieran apoyar el proyecto). En este sentido, la idea es definir un proyecto lo mejor posible y establecer una inversión mínima a partir de la cual la realización del proyecto es viable. Después se sube a una de las páginas web especializadas que hay en internet (como Kickstarter, Lánzanos, Verkami, etc.) y se comunica en la medida de lo posible para obtener ese mínimo que permita un producto viable. Te sonarán proyectos como Ouya y Oculus Rift, ¿no?

Tim Schafer Crowdfunding

Lo que pasa con estas cosas es que muchas veces las cosas no se hacen como deberían, como siempre. Son muchos los proyectos que tras conseguir la financiación no se han llevado a cabo y el dinero ha desaparecido, por ejemplo, así como grandes estrellas de diversos sectores que han calculado/gastado mal la inversión y se han encontrado con un serio problema a la hora de volver a pedir dinero a través de este formato. Podríamos hablar durante horas sobre el tema, pero el caso es que, si bien es cierto que la gran mayoría de los proyectos logrados por crowdfunding se llevan a cabo sin problemas, en otros casos los usuarios (inversores) se encuentran con un vacío en sus bolsillos y sin respuestas… Existe también una especie de vacío legal que muchos aprovechan, ya que, técnicamente, el creador del proyecto no tiene ninguna obligación para con los inversores y podría, como dice el título del artículo, tirar nuestro dinero a la basura. No podríamos hacer nada. Tal cual. Comentamos en esta misma web los avances del Gobierno en esta línea, pero todavía hay mucho por hacer…

Tim Schafer Crowdfunding

Por otro lado y con la intención de terminar con una sonrisa y empezar bien la semana, quiero compartir con vosotros lo que supone la quinta esencia del crowdfunding. El clímax de una civilización de inversores abocados al fracaso o, si lo vemos desde otro punto de vista, el enaltecimiento de un visionario en este formato de financiación. El caso es que un genio ha publicado un proyecto de crowdfunding según el cual pedía un total de 10 dólares para hacerse una ensalada de patata. Como suena. ¿Y sabes qué es lo mejor? Que ha conseguido casi 50.000 dólares y sigue subiendo. Somos tontos, camaradas… Y cuando nos tratan como tal es cuando más demostramos que preferimos que tiren nuestro dinero a la basura en lugar de destinarlo a causas más importantes. Que para eso es nuestro dinero, ¿no?

Ensalada de patata

 

Y como curiosidad final, os dejo una página de crowfunding basada en captar inversores para implantes de pecho. Espero que sirva como ejemplo de la cantidad de cosas que se pueden hacer (al margen de todo el engorro ético, claro): ” My free implants” y venga, ya podéis empezar a darme palos…


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