Sale a la luz un estudio que vincula la conducción agresiva en videojuegos con actitudes peligrosas al volante

El estudio ha recibido algunas críticas

Sale a la luz un estudio que vincula la conducción agresiva en videojuegos con actitudes peligrosas al volante
 

Desde que existen los videojuegos, han habido títulos que nos han llevado al mundo de las carreras. Bien sea en un circuito, o bien sea en carreras ilegales por carreteras urbanas. Y un reciente estudio publicado por Injury Prevention y realizado en China, indica que la conducción agresiva en los videojuegos son más propensos a tener actitudes de riesgo en la conducción real.

El estudio se ha realizado entre 40 estudiantes universitarios, hombres en su mayoría, a los que se les hizo un test de personalidad y luego se les dividió en grupos aleatorios. Uno de los grupos jugó a un juego de carreras contrarreloj durante unos 20 minutos en un circuito cerrado. El otro, por el contrario, jugó en un ordenador al conocido juego de cartas Solitario, que es considerado un juego “neutral”.

Tras la prueba, ambos grupos tuvieron un descanso de 5 minutos y se enfrentaron a la prueba de toma de riesgos de Viena, que es un test estandarizado donde se presentan distintas situaciones peligrosas con cuatro variables reconocidas.

A los dos grupos se les presentaron 24 situaciones de tráfico consideradas como peligrosas desde la perspectiva del conductor, como por ejemplo, dirigirse a un cruce con trenes cuando la barrera ha comenzado a bajar. La predisposición al riesgo se mide por el tiempo que tarde el usuario en pulsar el botón de Stop.

Los estudiantes que jugaron al videojuego de coches tardaron una media de 12 segundos en pulsar el botón, mientras que el grupo que jugó al juego de cartas, tardó una media de 10 segundos. Según el estudio, la experiencia previa en el videojuego ha sido un factor influyente en el resultado.

En la segunda parte del estudio, los investigadores compararon los efectos de una sesión de juego de conducción calmada, con una sesión más agresiva. Cuanto más agresiva era la conducción, más riesgos estaban dispuestos a asumir los usuarios del test. También aumentó la conductancia de la piel, uno de los parámetros que se tuvieron en cuenta para calcular la excitación fisiológica.

Tras la publicación del estudio las críticas no se han hecho esperar, y Teresa Senserrick, profesora en la universidad de Nueva Gales del sur, en Australia, ha afirmado lo siguiente: “No me parece una evidencia clara la vinculación entre jugar con videojuegos y tener una actitud peligrosa cuando se conduce en la realidad”.

Y es que, el propio test era en sí un videojuego más, por lo que no se puede considerar como una actitud de peligro real ya que no está claro que el usuario actúe así cuando se enfrente con una situación similar en la vida cotidiana.

Según Senserrick: “Mi problema con el estudio es que no se ofrecen datos sobre la conducción real de los participantes, ni siquiera sabemos si tienen permiso de conducir, y de tenerlo, cuánto tiempo llevan conduciendo en la vida real”, según ella, los principales factores de riesgo no son los videojuegos, sino la juventud, la experiencia y ser hombre, ya que el género masculino presenta mayor porcentaje de accidentes que las mujeres.


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