El problema de las expectativas y las falacias publicitarias

El problema de las expectativas y las falacias publicitarias
 

Vivimos en una sociedad manipulativa donde diferentes medios nos cultivan las semillas de la obediencia y nosotros actuamos imperados por un patrón. En los videojuegos esta manipulación es menos subliminal pero más descarada, forzándonos a adquirir productos gracias a la publicidad maquillada. Estos productos suelen ser el deseo de nuestras expectativas, esas meras suposiciones ensalzadas por el atractivo comercial de los medios. ¿Realmente las expectativas influyen en nuestras opiniones finales sobre los juegos? Sí, ya que un resultado distante de nuestras cogniciones iniciales conduce a una decepción. Pero vayamos poco a poco.

¿Qué es una expectativa? Es esa convicción positiva que tenemos al saber que Duke Nukem Forever lleva 14 años de desarrollo y que será un bombazo. Es una predicción de un acontecimiento futuro ideado por factores ajenos, como los anuncios. Las expectativas están presentes en todas nuestras rutinas mundanas, pero suelen ser algo más súbitas y efímeras que en los videojuegos donde, con cada nuevo tráiler, gameplay o información que muestran las compañías, enardecen nuestras perspectivas optimistas sobre los juegos. Y aquí suelen radicar las decepciones.

Una decepción sería esa sensación deleznable y vomitiba que surge al introducir por primera vez el Duke Nukem Forever y encontrarse renderizaciones dignas de la anterior generación, moldeados asimétricos, comportamientos anómalo de la IA, inestabilidad en los FPS, etc. Esto ocasiona un desajuste en la recopilación de información que has ido aunando todo este tiempo condicionando una turbación inconsciente en la imparcialidad a la hora de evaluar el título. La decepción suele ser directamente proporcional a la expectativa, por ejemplo, si esperamos un juego de diez seguramente acabaremos encontrándonos con una decepción del copón, así que mejor no ilusionarse.

nukem

Pero las expectativas no aparecen solas, se nuetren y sustentan por la información que asimilamos. Esta información es procesada con detenimiento, transmutándola y adaptándola a los cánones más significativos que un colectivo solicita. En nuestro caso, los jugadores más primerizos tienden a encandilarse con un aspecto visual atractivo, una historia aparentemente seductora y la profusión de acción desmesurada, sin considerar otros aspectos relevantes. Aquí emerge el brote del problema, ya que los medios, escrutadores y tejedores de macabras urdimbres publicitarias, moldean sus anuncios y toda la información para captar a un ciclópeo colectivo, exaltando, así, los productos. Y nosotros, como crédulos asimilantes de información, incrementamos nuestro hype o, lo que es lo mismo, nuestras expectativas.

El verdadero objetivo de todo esto es intentar mitigar este impacto para, así, no sesgar la evaluación sobre cualquier videojuego, ya que las expectativas están vinculadas a nuestra subjetividad y aunque intentemos neutralizar las opiniones siempre se laderán ligeramente, por eso tenemos que aprender a controlar las expectativas para que esta “ligerita” alteración de neutralidad no se vea sumida en un cambio drástico.

publicidad-engac3b1osa

El caso más reciente sobre una decepción es el concerniente a The Order 1886, un juego con una repercusión mediática nefasta dadas las carencias que no se apreciaban en los tráilers ni en la información proporcionada. Si no recordáis mal, el título se caracterizaba por su presunción gráfica, revolucionando la nueva generación y transmitiéndonos a una época decadente confeccionada con mimo detalle, además de poseer una historia sugestiva e innovadora. Estas características las cumplía con robustez pero, una vez inmiscuidos en la enjundia del juego, todo se fue al garete. A causa de nuestro optimismo, asociamos su brillante trabajo artístico con una trama elaborada y longeva, entonces llegó el tropezón. El título cumple sus pretensiones: revolucionar las trazas gráficas y maravillar visualmente. De hecho, en ningún momento la compañía mintió sobre la duración del juego ni sobre las diversas carencias que conjuga, no. Simplemente lo ocultó. Y nosotros, obcecados en un aspecto saliente, nos aferramos a la convicción positiva y escamoteamos los valores negativos que venían filtrados por el tamiz de la manipulación.

the-order-1886_opt

¿Qué podemos hacer al respecto? Simplemente no ilusionarse. Todos los datos que nos vengan debemos asimilarlos como meras especulaciones hasta que nosotros mismos podamos comprobar su veracidad. No es que sea mentira la información suministrada, es que viene exaltada y parcialmente ocultada para atraer al público engatusado. Tampoco es bueno confiar en los antecedentes de las empresas, ya que un inicio de saga descollante puede decaer en futuras entregas –Duke Nukem-, o viceversa –Uncharted-. Asimilemos los datos como lo que son, pequeños extractos de futuros proyectos cuya finalidad es ganar adeptos e enriquecerse de salida, aunque luego los medios especializados manifiesten guarismos desacordes con las ventas atesoradas. Recuerda esto: nunca confíes en tus expectativas ya que son el reflejo de lo que los medios y las compañías quieren que sea.

PD: Hablo de expectativas en el sector de los videojuegos, no lo extrapoléis a la vida cotidiana ya que las expectativas de futuro son un factor crucial de motivación para alcanzar vuestras metas.

PD2: Cuando menciono a los medios, evidentemente, no me estoy refiriendo a las páginas web como nosotros que mayoritariamente nos limitamos a informaros y a evaluar los juegos sin tapujos ni sobornos.


Contenido relacionado