¿Tenemos los juegos que merecemos?

¿Tenemos los juegos que merecemos?
 
 

Es de agradecer que la entrada de hace unos días en la que hablaba sobre la supuesta independencia de los medios especializados haya calado especialmente entre periodistas y redactores de tales medios. La intención no iba más allá de intentar ilustrar lo que muchos piensan pero pocos dicen, así que me ha supuesto una satisfacción recoger un feedback tan positivo. Eso sí, ninguna empresa se ha pronunciado al respecto… 😉

El caso es que, cruzando un par de tuit con un redactor, dejó entrever que uno de los problemas es que en este país damos más visibilidad a la mediocridad dejando de lado la verdadera calidad, por lo que tenemos lo que merecemos: una “red” de medios especializados inconexos que no son más que una imagen especular del modo en que funciona la televisión. “Tenemos lo que merecemos”. Ojo. Y no puedo estar más de acuerdo… Esto me hizo pensar (poco, pero algo). ¿Ese “tenemos lo que merecemos” es extensible a la industria de videojuegos de carácter general? ¿Tenemos el sector que merecemos? Y lo que es más importante para la mayoría de vosotros; ¿tenemos los juegos que merecemos?

Vale, seguramente hayas puesto una mueca torciendo la boca, hayas levantado los hombros y mentalmente hayas contestado que sí, que más o menos tenemos buenos juegos. Esto no es más que un reflejo psicológico de ti mismo, ya que tu autoconcepto es lo suficientemente elevado como para llegar a la conclusión de que a ti solo te gustan los juegos buenos y, en consecuencia, los juegos que te gustan a ti son los buenos. Esto, extendido a la población en general supone que a todos nos gustan los buenos juegos y que, por lo tanto, todos los juegos son buenos. Seguro que me sigues pero, en resumen, que a ti te guste no quiere decir que sea bueno y, ni por asomo, que tenga un estándar de calidad que los usuarios deberíamos demandar.

A todos nos ha pasado que hemos visto un vídeo en YouTube que reproduce un bug en el que algo falla y todo se convierte en un cataclismo cósmico que impide continuar la partida de manera normal. Hay miles de ejemplos y a cada cual más divertido, ¿verdad? Pues imagínate la gracia que le habrá hecho a la persona cuando no ha podido seguir jugando porque su caballo sale volando. “Joder, llevo jugando a esta saga desde hace años, me gasto 60€ en el juego y al menos merezco que esté bien terminado”. ¿Te suena? Pues digamos que al menos mereces que esté terminado, para bien o para mal… Por cierto; un apunte en relación a los caballos.  ¿Te has fijado en que los grandes bugs siempre tienen que ver con caballos? El ser humano no sabe programar caballos que no salgan volando, corran del revés o exploten… Ahí lo dejo.

Y, por retomar el tema del colega que muy alegremente ha truncado su momento de ocio y ha subido el vídeo del bug a YouTube, creo que todos hemos sufrido alguno de estos errores que, en gran medida, damos por “normales” dentro de un juego. “Es normal que un juego tan grande tenga estos problemillas”, “es normal que falle en ocasiones”, etc. Pues haz el juego más pequeño o invierte cinco meses más en desarrollo (que, total, hemos esperado años), pero termina el producto ya que al que le jodes la experiencia de juego con la tontería del caballo volador es a mí. Puedo entender que haya grandes títulos que cuentan con algunos errores o ausencias en su programación, pero el problema es que los compradores de estos juegos (en su mayoría los AAA) hemos institucionalizado esa situación, legitimando que los juegos vengan con errores, sin terminar, con downgrades  o código encubierto y con problemas que afectan directamente a nuestra experiencia de juego. Y aquí la palabra clave es “experiencia”, ya que en ocasiones existe una línea demasiado fina a la hora de poner la coletilla de “sí, pero está lleno de bugs”.

He trabajado en empresas de software y videojuegos, como algunos de vosotros, y sabéis que hay errores que, debido a sus características particulares, son muy difíciles de reproducir y se dejan estar. Esto quiere decir que, estadísticamente, a algún jugador se le colgará el juego y, en esencia, tendrá un bonito pisapapeles con forma de DVD que no servirá de nada. Pero es el precio que tenemos que pagar, ¿no? Ah, no, espera; que el precio ya lo has pagado en la tienda y que llevas meses esperando… Bueno, no te preocupes ya que contando con una cadena de valor tan amplia en la industria (desarrolladores, editores, distribuidores, etc.) alguien responderá y solucionará tu problema. Ah, no, espera; que tampoco…

Pues así nos va, compañeros. Somos un conglomerado de consumistas poco exigentes, lo que nos convierte en blanco fácil de las grandes empresas que lanzan sus juegos a medio hacer. Total, lo comprarán millones de personas y ya sacaremos algún parche que solucione lo del caballo volador… Nos quejamos de que en nuestro shooter favorito podemos atravesar algunas paredes, pero ya hemos soltado la pasta del juego, los DLC, las armas y los cordones de las botas del general, así que…¿por qué no te quejas de verdad dejando de comprar el juego? Esto sí que abriría los ojos a los desarrolladores y no un mensaje incendiario en un foro de haters que NADIE va a ver y a NADIE más que a tu ego le importa. A ver si nos enteramos de una maldita vez: tú tienes el poder. Tú eres el cliente y tú decides cual es el estándar de calidad mínimo que deseas para tus experiencias interactivas. Hay casos de juegos que, directamente, se han eliminado de plataformas como Steam por la cantidad de errores que contenían, pero aquí no pasa nada… Viendo cómo están las cosas y lo facilones que somos para este tema, será raro que Media Markt no lance una campaña al estilo “Yo no soy tonto…y me compro este juego a medio hacer”.

pescado ubisoft

Esto, claro está, es un problema que afecta principalmente a los grandes desarrollos. Y es lógico, porque imagina lo que pasaría si un pequeño desarrollador nacional (por poner un ejemplo) sacas un juego lleno de bugs. A la quiebra y sus empleados al Inem, ¿verdad? “A quién se le ocurre, sacar un juego sin terminar y lleno de errores a estas alturas… ¿Pero quién se han creído que son, Ubisoft?” Y este es el doble rasero que tenemos como consumidores en esta industria, damas y caballeros… A un indie lo colgamos por los pies como encontremos un error en su juego de Android de 0,89€ después de tres años de desarrollo, mientras que en otros casos nos gastamos 70€ en el lanzamiento de un AAA y damos por normal que falle en algunas cosas. ¿Darías por normal que un Ferrari fallase? Pues eso.




Y uno de los mayores problemas de esto es que confundimos la referencia. Es como cuando ves un programa en la tele y tienes que explicarle a tu hija que el modelo a seguir en la vida no es la choni voluptuosa de Tele 5, si no la licenciada en biología que sirve cafés en el bar de la esquina. Todos los indies quieren desarrollar un juego AAA, cuando son las grandes desarrolladoras las que deberían fijarse en los indies y en su manera de valorar el producto y a la persona que va a dar su dinero y su tiempo por él.

Hay estudios que hacen los juegos para ellos y los hay que hacen sus juegos para ti, por lo que si no ves los juegos que realmente mereces es, sencillamente, porque no quieres abrir los ojos. Como siempre, todo es muy matizable y al final dependerá de los gustos de cada uno y de su paciencia a la hora de domar al caballo volador, pero dicho todo esto… ¿Sigues pensando que tenemos los juegos que merecemos?


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