Crítica: House of Cards Temporada 4

House of Cards

A espera de Temporada 5

Crítica: House of Cards Temporada 4

La serie de Netflix vuelve a demostrar por qué es una de las mejores series del momento

Crítica: House of Cards Temporada 4
 
 

Tras un largo año de espera, finalmente Netflix puso a nuestra disposición la cuarta temporada de “House of Cards” el pasado viernes día 4 de marzo, para que pudiéramos comprobar después de la correspondiente maratón si la serie protagonizada por Kevin Spacey lo había vuelto a hacer o si se había quedado en el intento. Y es que después de una tercera temporada que causó división de opiniones, la pregunta era si “House of Cards” iba a volver a brindarnos una temporada indiscutiblemente buena. Y vamos a intentar contestar esa pregunta.

Antes de comenzar, os avisamos de que esta crítica no contiene spoilers, en su mayoría, de la cuarta temporada de “House of Cards”. En cualquier caso, si en algún momento o apartado puntual vemos preciso mencionar algún spoiler de la temporada, os pondremos bajo aviso. Allá vamos.

El precio de ser un tirano

Quizás sea necesario dejar claro antes de comenzar la crítica de la cuarta temporada que a un servidor la tercera no le pareció mala en absoluto. Sí que quizás se podría definir como una entrega más “light” o menos intensa en general, pero lo cierto es que “House of Cards” puede presumir de habernos dado siempre temporadas de nivel. Porque sí, este año no ha sido la excepción.

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Y es que el final de la pasada temporada ya nos dejaba con un escenario que era, como poco, prometedor: nada más y nada menos que el inicio del enfrentamiento entre Frank y Claire Underwood. Por suerte, dicha promesa no se ha quedado solo en eso, sino que ha sido uno de los grandes aciertos de esta temporada y una de las tramas más disfrutables, sin duda alguna. Como ya ha pasado con otros enfrentamientos de la televisión (véase el de Walter White/Jesse Pinkman o el de Will Graham/Hannibal Lecter), el distanciamiento del matrimonio Underwood era algo que causaba sentimientos encontrados en el espectador: por una parte, da pena verles enfrentados después del formidable e imparable equipo que han formado siempre, pero lo cierto es que la posibilidad de ver a estos dos titanes chocar e iniciar una guerra personal es una idea demasiado atractiva como para dejarla pasar. Y eso han debido pensar los guionistas, que muy sabiamente decidieron planear y propiciar esta situación el año pasado en pro de darnos una de esas tramas que dejan huella en el espectador.

Pero el enfrentamiento de los Underwood no ha sido la única carta (nunca mejor dicho) que ha jugado la serie este año, ni mucho menos. Por supuesto, la campaña electoral iba a ser otra de las grandes tramas de esta temporada y se ha desarrollado como solo “House of Cards” sabe hacerlo, mezclando la política con una intensidad y una emoción que viene siendo marca de la casa desde el principio, y que ha hecho posible que tanto los que entienden de política como los que no (especialmente de la que se cuece al otro lado del charco) puedan disfrutar de esta serie. Ha sido esta trama la que ha propiciado la inclusión del gobernador William Conway, otro de los elementos más destacados de esta cuarta temporada, pero del que ya hablaremos más adelante.

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Por otro lado, si tuviéramos que resumir esta temporada en pocas palabras, podríamos decir que ha sido una temporada de consecuencias. Sin entrar en detalles concretos, lo cierto es que este año “House of Cards” ha vivido en gran medida a base de aprovechar sus tres temporadas anteriores. Cada paso, cada decisión, cada plan realizado por nuestro elenco protagonista a lo largo de la serie ha sido tenido en cuenta y aprovechado en esta nueva entrega, lo que ha propiciado que estemos ante una temporada de una intensidad prácticamente constante. Y es que la cuarta temporada de “House of Cards” nos ha dejado pocos respiros, especialmente desde su cuarto episodio (el que lo haya visto sabrá por qué, y el que no que se acuerde de estas palabras), a través de giros de guión totalmente inesperados, situaciones límite, diálogos tan increíbles como las interpretaciones y la inteligencia de los guiones de los que siempre ha hecho alarde “House of Cards”.

Pero si todo esto os parece poco, podemos sumarle además un elemento “nuevo” en la serie, como es la lucha contra el terrorismo, así como otra de las profesiones que la serie ha demostrado saber tratar tan bien como la política: el periodismo. Una vez más, “House of Cards” aprovecha muy bien el mundo de los medios de comunicación y cómo éstos influyen tanto a favor como en contra de los candidatos políticos, haciendo hincapié en los reporteros “de toda la vida”, los que escriben para un periódico, como viene siendo habitual desde los inicios de la serie. Además, esto ha permitido traer de vuelta a caras conocidas, especialmente de las dos primeras temporadas, lo que acompaña a la idea de que esta temporada es un producto directo de las tres anteriores, como comentábamos antes.

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Capítulo 52

Antes de arrancar este apartado os avisamos de que aquí sí encontraréis spoilers, ya que hablaremos directamente del final de temporada. Si no has visto la temporada completa aún, te aconsejamos que te saltes este apartado y pases directamente al siguiente, donde retomamos la política de no spoilers.

Decir que el final de temporada no ha sido frenético es ser directamente injusto, si bien es cierto que igual el aumento de intensidad se nota menos tras una temporada de infarto. Pero lo cierto es que este episodio final, el quincuagésimo segundo de la serie (que se dice pronto), es la prueba definitiva de lo que comentábamos antes: todo lo acontecido anteriormente tiene consecuencias. Esto ha desembocado en ver un Frank Underwood que vive, si bien no su primera derrota, sí su primer gran fracaso. Por primera vez vemos a un Frank Underwood que no sabe realmente que hacer, un Frank Underwood totalmente acorralado.

Y es que lo cierto es que Frank cada vez se esfuerza menos en ser sutil, quizás debido a la situación de poder en la que se encuentra, y cada vez son más los que empiezan a ver la verdadera cara del Presidente y la Primera Dama de los Estados Unidos de América. Desde que llegó a la presidencia, el bueno de Francis no se ha cortado a la hora de abusar de su poder, amenazas e intimidar a todo el que se le presentase como un obstáculo. Que nuestro protagonista no tiene escrúpulos no es algo novedoso, pero la verdad es que quizás ha pecado de un exceso de confianza que le ha llevado a estar donde está. Frank se ha creído intocable durante todo este tiempo, y desde luego que ni siquiera él lo es.

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Por supuesto, la situación que nos deja este final de temporada es también la prueba de que el matrimonio Underwood no va a caer sin luchar, aunque eso implique detonar una guerra, literalmente. Por tanto, con muchos de los secretos de nuestros protagonistas expuestos, con un número de rivales cada vez mayor y con un panorama político bastante tenso, “House of Cards” ha preparado el terreno para una quinta temporada que, además de asegurada, empieza a oler a final. ¿Cuánto aguantarán Frank y Claire hasta que sus actos les empiecen a pasar factura de verdad?

Por último, mención aparte a la escena final, en la que Frank mira a la cámara y dice: “Es cierto. Nosotros no sucumbimos al terror. Nosotros creamos el terror”. Tras este poderoso diálogo narrado por el carisma de Kevin Spacey, tanto él como Claire miran a cámara, rompiendo ambos la cuarta pared por primera vez, ya que hasta ahora ese privilegio había sido solo de Frank. Una imagen que está dando mucho de qué hablar y que, desde luego, es para enmarcar.

Un paso más allá

Hay una frase en esta cuarta temporada de Claire que dice que “siempre han estado dispuestos a ir un paso más allá que nadie”, en relación, por supuesto, al equipo que forma con su marido. Y es una frase que definitvamente resume a la perfección al matrimonio protagonista, pero que también puede describir esta temporada a la perfección.

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Y es que Beau Willimon y compañía no solo han ido un paso más allá a nivel argumental, sino que han hecho lo propio con los personajes. No deja de resultar curioso que en la temporada en la que probablemente hemos visto al Frank Underwood más tirano también hayamos visto al más humano. Lo mismo se puede aplicar a Claire, en una temporada en la que ha quedado que “House of Cards” no solo va del Presidente Underwood, sino que también es una serie suya y que también ella puede mantener el peso de este drama político sobre sus hombros (por si había alguna duda). No nos tiembla el pulso a la hora de asegurar que Kevin Spacey y Robin Wright nos brindan dos de las mejores actuaciones de la televisión actual, algo en lo que influye (y mucho) tener a dos personajes que son tan únicos como fríos, y que probablemente también sean dos de los mejores personajes de la televisión del momento. Al César lo que es del César.

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Pero pese a que el trabajo de sus dos protagonistas sea el más comentado, lo cierto es que no podemos dejar de lado al resto de personajesde “House of Cards”, sin los cuales la serie no sería lo mismo. Desde los más relevantes, como Doug Stamper, Remy Danton o Jackie Sharp, hasta otros que gozan de menos tiempo en pantalla pero que son igualmente importantes, como el caso de Edward Meechum, Helen Dunbar o Cathy Durant. Por supuesto, las interpretaciones de Michael Kelly, Molly Parker, Mahershala Ali y compañía están muy a la altura de una serie que exige calidad para que el resultado final sea el que es. Destacamos el papel de Doug este año, personaje que se ha ganado el puesto de tercer protagonista gracias a su lealtad y su implacable forma de ser, y al que los guionistas ya han tratado muy bien en el pasado (especialmente en la tercera temporada) y al que han vuelto a dar su merecido trato en su cuarta temporada.

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Es necesario destacar también a un personaje que ya hemos mencionado anteriormente: el gobernador Will Conway. El gobernador ha resultado ser uno de los nuevos grandes personajes de esta temporada, mostrándose, como ya sabíamos, como el nuevo rival del presidente Underwood, con el que guarda varias similitudes (por ahora, salvando las distancias). Por suerte, no se han esforzado en mostrarnos a Conway como la contrapartida “buena” del personaje de Spacey, sino que nos encontramos con un político al que tampoco le tiembla la mano a la hora de utilizar todos sus medios para manipular a cualquiera en pro de conseguir sus objetivos. Ambicioso, implacable, inteligente, y con un carisma que lo sitúa en una posición mucho mejor que la de Underwood de cara a la imagen pública, al menos en el punto de partida. Enorme decisión la de delegar la responsabilidad de tan importante personaje en Joel Kinnaman, que si por algún motivo (a nosotros no se nos ocurre) no te conquistó en “The Killing”, lo hará con su papel en “House of Cards”. Un gran actor que, si bien no ha tenido mucha suerte en el cine todavía (veremos qué tal le va en “Escuadrón Suicida”), sí que está eligiendo bastante bien sus papeles en la televisión. Un grande.

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Y es que “House of Cards” tiene claro que para ser una de las mejores series del momento, hay que cuidarlo todo, no solo a tus personajes más importantes. Colm Feore, Neve Campbell o el regreso del gran Lars Mikkelsen son solo algunos ejemplos de cómo terminar de completar de manera sólida un reparto totalmente envidiable.

El broche de oro

“House of Cards” no ha sido jamás una serie que tire de efectos digitales y efectismos, porque sencillamente no los necesita, ni que haya querido llamar la atención especialmente por ningún aspecto de su apartado técnico. Pero no por eso se merece menos mérito en ese sentido.

Y es que la pura verdad es que la serie de Netflix está realizada con una precisión cinematográfica, algo que no es solo marca de “House of Cards”, sino que también es algo de lo que presumen todas las series del canal de streaming, dejando por el suelo los prejuicios que determinan que las series de televisión están por debajo de los productos cinematográficos (si es que esto no quedó claro ya hace tiempo). Por lo tanto, no hay gran diferencia, en cuanto a nivel técnico se refiere, entre sentarse a ver “House of Cards” o alguna de las más cuidadas películas de Hollywood.

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La manera de rodar los episodios, la fotografía, la banda sonora y el gran añadido de romper la cuarta pared (un recurso poco utilizado en esta temporada, pero de manera muy sabia y acertada) se mezclan para ofrecernos esta película de unas diez horas de duración y que ponen el broche de oro a un enorme trabajo en todos y cada uno de sus aspectos.

Conclusión

“House of Cards” ha vuelto a demostrar por qué es una de las mejores series de la actualidad y por qué lo lleva siendo desde que comenzó su emisión. Grandes diálogos, grandes momentos, giros inesperados, un ritmo perfecto… No sabemos si la cuarta temporada es la mejor que se ha marcado la serie, pero desde luego que sí es la más completa.

Ahora, solo nos toca aceptar las consecuencias de haber devorado los trece episodios en cuestión de días, y esperar un año más para saber cómo continúan las andanzas de los políticos más populares de la televisión. Los que no la hayáis visto aún, disfrutadla, porque la temporada lo merece. De momento, lo que está claro es que la quinta temporada está asegurada y que la espera se nos hará larga, como siempre. Solo cabe esperar que la serie” también haga “como siempre” y haga que la espera merezca la pena. ¿Y vosotros? ¿Votáis por Frank Underwood un año más?

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