El límite de la violencia en el videojuego

¿Debemos ser tolerables ante una sátira violenta?

El límite de la violencia en el videojuego
 

En diferentes épocas desde que existen los videojuegos, el público que consume el producto ha tenido que observar cómo se tachaba una y otra vez el nombre de ciertos títulos para sustituirlos por la palabra violencia. En negrita, subrayado, con la clara intención de meterse en la mente de aquellos padres que dejaban jugar a sus hijos a cualquier tipo de videojuego. Con la clara intención de robar el protagonismo a un juego dirigido para cierto sector del público.

Los medios periodísticos de todo el mundo han informado de actos ocurridos en la vida mundana, y en muchos de los casos, los hechos han ido ligados a los videojuegos. Casos como el asesinato perpetrado por José Rabadán en Murcia, dieron lugar a innumerables reflexiones sobre si los videojuegos ofrecían un contenido mayoritariamente libre de violencia. A día de hoy se sigue mirando con lupa a los videojuegos, se siguen observando barbaries que se relacionan con ellos, y se sigue sin mirar con lupa otros terrenos donde la violencia es posible observarla a cualquier hora del día.

Violencia videojuegos

Nicola Piro lanzó un videojuego que levantó ampollas en Italia y que resultó ser un título llamado al debate. Nicola siempre fue un gran amante de los FPS que se generaron entre finales de los años 80 y toda la época de los 90. Influenciado por clásicos como Doom Blood, Nicola decidió hacer un videojuego en el que la violencia y la sátira estuvieran presentes en todo momento. La controversia de el videojuego comienza con la aparición de personajes políticos como Silvio Berlusconi, y llega a su punto álgido cuando tenemos que enfrentarnos a bombardeo puro y duro con curas católicos o con Cristos clavados en la cruz. Como comentaba anteriormente, las críticas no se hicieron esperar y fueron a por todas para que el juego de Nicola Piro no viera jamás la luz alegando diferentes teorías sobre lo que pretendía contar Piro con su videojuego. Si uno palpa las sensaciones con Grezzo Due, es probable que se encuentre en un paradigma en el que no saber lo que opinar: ¿está la ficción por encima de cualquier moralidad o ante todo habría que ser respetuoso? ¿Habría que respetar ciertos elementos como las costumbres religiosas o las ideologías políticas?

Grezzo 2

Como jugadores nos hemos enfrentado en numerosas ocasiones a todo tipo de criaturas, soldados o incluso animales, y como comentaba anteriormente, siempre hemos estado bajo una lupa constante que observa nuestros pasos en este terreno de la ficción y la tecnología. Grezzo Due ofendió a gran parte de la cultura católica, sólo hace falta ver algún que otro vídeo de Youtube e indagar en los comentarios para observar algún que otro texto de descontento. Pero lo cierto, es que a pesar que Grezzo Due enfrente con decisión la cultura católica con bosses como Juan Pablo II en forma demoníaca, sabe ofrecer un contenido entretenido y que sirve de crítica o sátira a un mundo que levanta tanto benefactores como detractores. Es un videojuego perfecto para indagar hasta dónde tiene un límite la violencia o la sátira que tan común es en otros medios, como por ejemplo, en el cine o en la literatura.

Si Grezzo Due o cualquier otro videojuego está plagado de violencia, sangre o vísceras a doquier por toda la pantalla no debería ser un problema, al igual que si se intenta hacer una sátira de manera agresiva pero sin atentar contra nadie directamente. Comentaba Nicola Piro en una entrevista, que lo que quería plasmar con su obra era simplemente su visión sobre el mundo actual, la estética religiosa y la política. Continuaba diciendo que Grezzo Due estaba tanto para entretener, como para ofrecer una reflexión, nunca jamás para incitar a un uso de la violencia gratuita contra nadie.

video-games

¿Es entonces censurable una obra de ficción que critique un tema sensible para algunas personas? Uno puede llegar a comprender el impacto que pueda tratar a ciertos colectivos, pero con una carta de presentación adecuada debería ser suficiente para no experimentar con esa película, con ese videojuego o con ese libro. Todos somos libres y estamos en el derecho de opinar, y si el daño moral es causado en juegos como Grezzo Due es sólo culpa de la persona que experimenta con el título. ¿Si conoces el interior de esa obra, para qué la experimentas y luego acusas? ¿No sería mejor obviar su propuesta e indagar en otra que esté más acorde con tu estilo de vida o tus pensamientos?

La línea que separa la violencia y la benevolencia está para medirlas como uno buenamente quiera. Hay ejemplos prácticos que quisieron dar un enfoque diferente a la cultura de los juegos violentos con un mensaje en forma de videojuego pacífico. En 1995 H.U.R.L. demostró que no todos los videojuegos están expuestos a un contenido violento, y lo hizo en base a un juego que consistía en eliminar la basura y los deshechos de los animales que poblaban los mapas. Incluso se han creado videojuegos enfocados para el público cristiano, hindú o budista. Si estos videojuegos tienen cabida, ¿por qué no lo deberían tener aquellos que puedan criticar una religión u a otro colectivo sea de la forma que sea?




postal-2

Igualmente está claro que es un debate condenado a repetirse durante un largo período de tiempo, como tantos otros debates que llevan siglos reiniciándose una y otra vez, sin llegar a ver el fin jamás. Ni mil artículos de opinión, ni mil videojuegos, podrán acabar con un debate entre aquellos que no vemos el mal en ningún tipo de sátira virtual, y aquellos detractores de los videojuegos que, como Jack Thompson mirarán al videojuego con lupa y poniendo sobre ellos una mano dura y pesada. Será cuestión de seguir luchando y demostrar un punto de vista más adecuado a los tiempos que corren y que exigen libertad de expresión.

¿Tú de qué lado estás?


Contenido relacionado