Kratos cumple 12 años, y su historia no ha hecho más que empezar

No hay Dios que se le resista

Kratos cumple 12 años, y su historia no ha hecho más que empezar
 
 

“Mi papá le puede al tuyo”, se podía leer como promoción del Día del Padre en un imponente eslogan. La consigna la esgrimió Atreus, el hijo de Kratos que le acompañará en la próxima aventura destinada a PlayStation 4. Esa afirmación es incuestionable, y lo sabemos toda la generación de jugadores que seguimos las peripecias de Kratos a lo largo de los 12 años de existencia que celebró ayer mismo la franquicia. La edad figurada del Fantasma de Esparta no se llevará mucho de la de su retoño, aunque su pasado es digno de mención y reconocimiento; como bien le contará el padre al chaval en las infrecuentes treguas llevadas a cabo por las tierras escandilavas.

Tu padre fue un antihéroe

Temido por mortales y dioses, Kratos supo personificar la reencarnación despiadada de Zaratrusta, quien se mostró especialmente despectivo con las religiones politeístas. Más allá del profeta, los brochazos nietzscheanos son palpables en todos los juegos; su odio a la existencia martirizada por los propios dioses a los que sirvió y posteriormente aniquiló esbozan uno de los rasgos más antiteístas de todos los videojuegos. Desde los primeros títulos contemplamos como el alto orden divino, dirigido por Zeus, somete a una población griega atemorizada por las calamidades vengativas de los no-mortales mientras estos ofrendan sus miserias y rezan plegarías desatendidas.

¿Entonces, derrocar al Olimpo y liberar a la población del yugo impuesto no es un acto heróico? Kratos no entiende de concepciones. Su moral se enquistó por la venganza, y su destino se unidireccionó hacia el camino de la completa aniquilación. El espartano es un antihéroe: detesta la heroicidad como detesta a los dioses.

Siete juegos y un futuro incierto

La historiografía de God of War recorre muchas plataformas. Las huellas sangrientas de Kratos han hecho mella desde su lanzamiento en PlayStation 2 recorriendo toda la maquinaria de Sony, la gran mayoría expandida en formato de remasterización. Su viaje le ha hecho artífice de las más sonadas epopeyas. Desde sus inicios, con una introducción desconcertante que nos vinculaba posteriormente al segundo título, hemos sido testigos del tormento al que fue sometido. Desconcertados a causa del groso narrativo que a posteriori complementaría la trama en títulos esclarecedores lanzados para PlayStation Portable, los jugadores empezamos a encariñarnos con el talante áspero del protagonista, quien no sonreía ni ante la más clamorosa victoria.

Su paseo glorioso por el caos nos ha transportado a iconos insignes de la mitología griega. Desde el Inframundo gobernado por Hades hasta la cumbre del Olimpo fracturado y corrupto. Los videojuegos, además de paisajes memorables, personajes icónicos y diversión a raudales, engendró parte de su idiosincrasia en la morfología de los enemigos, su agresividad, y la forma de aniquilarlos. Las animaciones han sido un reflejo de la atrocidad característica de la franquicia, y las mejoras tecnológicas potenciaron este aspecto a nivel realmente elogiables.

Kratos ha sabido configurar un conjunto de comportamientos fulminantes cuya inmensa mayoría siguen fluyendo en nuestros recuerdos. Nadie más que el veterano espartano ha podido petrificar a Medusa, cegar a cíclopes o extirpar la cabeza de Helios. Y todo con animaciones explícitas e inmejorables.

Su futuro es más difuso. Tras exterminar íntegramente la cultura griega, su apetito insatisfecho le ha llevado a las tierras nórdicas donde impera el hielo y surcan los dragones. La modificación escénica estará acompañada por una nueva variedad de enemigos y armas (adiós a las lustrosas cuchillas), amén de la compañía de un aguerrido muchacho. ¿Su relevo en la caza divina? El vacío narrativo que hila el final de God of War III con la trama del próximo lanzamiento se erige como el gran reclamo para saborear uno de los platos fuertes de este 2017.




Curiosidades sobre la saga

Como toda buena franquicia, God of War está repleta de curiosidades que nutren la ya prolífica trama y sacian el apetito de los usuarios más fisgones. Veamos algunas.

  • Al final del primer juego encontramos dos estatuas que aparentemente son indestructibles. Si nos empecinamos en golpearlas se acabarán resquebrajando dando como resultado un sugerente regalo: un código codificado que desentraña un número telefónico. ¿Qué pasa si llamamos? Pues que Kratos se despide “formalmente” de David Jaffe, director del juego.
  • Al llegar al Templo del Oráculo en God of War, si inspeccionamos bien, los dioses caligrafían un mensaje intolerable para Kratos en el cielo exigiendo rendición.
  • Los desarrolladores emplazaron el anuncio de God of War: Ghost of Sparta (PSP) en un vínculo web que redireccionaba a una página donde se anunciaba el título. Para conseguirlo “simplemente” teníamos que lograr el trofeo platino de God of War III.
  • En God of War III, Kratos se sume en una tétrica pesadilla orquestada por Zeus donde empieza a escuchar incesantemente voces en el interior del agua. Una vez las voces cesan su monserga, podemos apreciar la voz de Deimos, el hermano de Kratos.
  • ¿Recordáis al capitán del barco que acabó siendo engullido por las hidras en el primer juego? Pues en las inhóspitas tierras del Hades podemos encontrarlo maldiciendo nuestra existencia y rogando nuestro confinamiento al inframundo a través de una nota.
  • Igual de duro que Kratos es el Heavy Metal. A tanto llega la relación entre ambos que existe un disco de música metalera inspirado en la acústica del juego.
  • El Dios de la Guerra no tiene suficiente con quedarse en su propio juego que se ha propagado por cinco más. Estos son: Hot Shots Golf: Out of Bounds; Soulcalibur: Broken Destiny; ModNation Racers; Mortal Kombat IX; y PlayStation All-Stars Battle Royale. También apareció parodiado en Los Simpson como Guts of War así como en el propio juego de la serie.

¡Felicidades, espartano!


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