El machismo sí es un problema en la industria del videojuego

El feminismo es una necesidad en cualquier ámbito

El machismo sí es un problema en la industria del videojuego
 
 

Que la industria del videojuego ha sufrido un crecimiento enorme durante los últimos años es algo que poca gente puede negar, y es que las propias cifras lo demuestran. Los videojuegos mueven una cantidad abrumadora de dinero y ya contamos entre nosotros con superproducciones al estilo Hollywood, como GTA V, cuyo presupuesto rondaba los 500 millones de dólares. Sin embargo, que hayan crecido hasta el punto de formar parte de la sociedad significa que se ven expuestos a los problemas de esta; y uno que no podemos negar es el machismo. De los muchos discursos del odio que encontramos en la industria, como las guerras de consolas, los “fanboys” de un juego contra los “haters” y demás estupideces que nos inventamos para pegarnos, el que se refiere a la discriminación por género es el que considero más grave

Está claro que no soy yo la persona más indicada para hablar de esto ya que soy un hombre y, por tanto, no puedo entrar a valorar cómo se sienten las víctimas del machismo. Pero, por la posición privilegiada que tengo en esta industria y que me permite estar ahora mismo contándoos esto, me siento en la obligación de hablar del tema. Como bien os explicaba, probablemente haya entre vosotras quien podría escribir un largo artículo, mucho mejor y más interesante que este, así que, sin intentar dar una visión totalmente personal ni ofrecer soluciones, trataré de limitarme a denunciar una situación que vivimos a diario y que, muchos de nosotros, no hacemos nada para remediar.

“El feminismo es una manera de vivir individualmente y luchar colectivamente” -Simone de Beauvoir

En primer lugar cabe destacar que el movimiento feminista, a veces falsamente asociado a un odio irracional hacia el género masculino o connotaciones políticas, busca la completa igualdad entre hombres y mujeres, y es, por definición, algo justo. Sin embargo, a pesar de que esta igualdad se da de partida en los Derechos Humanos, la propia existencia del movimiento feminista nos garantiza que, en la práctica, hay desigualdades.

Y vaya si las hay. Centrándonos en el ámbito que hoy nos concierne, el de los videojuegos, vemos a diario actos machistas de los que, tal vez, ni siquiera nos percatemos. Mucho se ha hablado del papel de la mujer como personaje del videojuego, su posible hipersexualización y de cómo recientemente hemos visto protagonistas femeninas con los rasgos que, clásicamente, solo habrían tenido hombres. A pesar de que en este aspecto, la tendencia parece llevar la industria hacia un cambio más positivo, no voy a meterme demasiado en ello. Todo el tema de la hipersexualización de un personaje, así como de su papel en el videojuego, son algo muy polémico y discutible que, desde mi punto de vista, admite muchos argumentos (no estoy defendiendo esta práctica en ningún caso, simplemente evitando meterme en esta discusión, que podría dar para otro artículo completo).

El mayor problema machista del videojuego lo encontramos precisamente entre nosotros, en los usuarios. Para alguien como yo, que vive muy de cerca esta industria, no es nada extraño encontrarse con casos de machismo a diario. Desde los típicos “personaje femenino, ergo no me gusta el juego” hasta los, para mí más graves “a ver, tú eres una chica y dices que juegas, pues dime el nombre del protagonista de este juego tan famoso”.

Está claro que todos estos casos son graves ejemplos de un problema que, por mucho que haya gente que se niegue a ver, es real como la vida misma. En el primero de mis ejemplos el sujeto en cuestión muestra una falta de respeto indefendible al género femenino, además de una comprensión bastante pobre de los videojuegos; sin embargo, al margen del estúpido comentario, es un usuario más, libre de decidir qué producto se compra y cuál no. Pero el segundo de los casos expuestos es algo que considero aún más grave ya que, no solo se realiza un comentario estúpido con el que se intenta hacer de más al género masculino, sino que también se ataca directamente a una persona.

“La primera igualdad es la equidad” -Víctor Hugo

¿Por qué ponemos en duda que alguien que se identifica con el género femenino sepa de videojuegos por el mero hecho de pertenecer a dicho género? ¿Le diríais lo mismo si quien tenéis delante es un hombre? Pocas cosas han hecho tanto daño a la industria (además a la parte que más de cerca nos toca, la de los fans) como la imagen de la supuesta “gamer poser”. Desde el primer momento el estereotipo es dañino para todos. Asumimos que una mujer solo toca un mando porque es “guay”, lo cual, además de una absurda generalización de género, es un insulto a esa persona, a la industria y a nuestra inteligencia, ya que esa a quien llamas poser probablemente haya jugado más que tú. Y si no lo ha hecho, está en su completo derecho de disfrutar de los videojuegos como le plazca, ¿o acaso a ti viene Rockstar a decirte que dejes de atropellar gente y te acabes la historia de GTA?

Por otro lado está el obvio problema contrario (aunque muchas veces confluyen) de que muchos de nosotros somos incapaces de controlar nuestros instintos más primarios y en cuanto vemos a una chica jugando online vamos como locos a meter fichas. Esto roza lo ilegal, ya que podemos incurrir en acoso a la persona en cuestión, obviando que ella probablemente esté jugando, como nosotros deberíamos estar haciéndolo, para pasar un buen rato.




Y por si tuviéramos poco con todas estas tonterías, también tenemos los insultos a desarrolladoras y el infierno por el que muchas tienen que pasar. Por supuesto que ni este es mi caso ni lo será, por lo que, de nuevo, no explicaré lo que sienten las personas en esta situación, porque no lo sé, y me limitaré a denunciar la propia situación. Hemos visto cómo recientemente saltaba la polémica con Mass Effect: Andromeda y una supuesta jefa de animaciones que se llevaba todas las culpas de la opinión pública. No vengo a defender el trabajo de esta mujer, a explicar si era o no directora de animación en Bioware o a hablar de esta polémica, solo a apuntar hacia la cantidad de insultos machistas que se han podido leer en relación a esto. “Claro, siendo una mujer, ¿cómo va a saber hacer videojuegos si eso es cosa de hombres?”; de este calibre eran algunas de las cosas que salían a relucir en Twitter, y lo peor, de boca de supuestos profesionales de la industria. Auténticos periodistas de videojuegos eran los primeros en saltar con este tipo de argumentos, demostrando que el problema del machismo no está en un reducto del “GamerGate” (que daría para otro artículo más pero, de nuevo, no voy a entrar a hablar sobre este movimiento), sino que, al igual que en el resto de aspectos de nuestra vida cotidiana, se encuentra extendido como una plaga que debemos solventar cuanto antes.

“¡Luchad por vuestros derechos y contad con mi leal colaboración!” -Louisa May Alcott

Todos los hechos que aquí expongo los he presenciado y, si bien es cierto que no he sido víctima en ninguno de los casos, considero importante plantarle cara a estas situaciones (así como a otras tantas que me dejaré en el tintero). Todas ellas suponen un problema que, de una forma u otra, nos incumbe a todos, y contra el que debemos reaccionar por el bien de, en primer lugar, las personas afectadas, pero también por el de la industria en general. Si nuestro objetivo no es tener una industria sana en la que cualquiera, independientemente de sus condiciones, pueda disfrutar, (ya sea como simple usuario, como prensa especializada o como desarrollador) estoy seguro de que no llegaremos a buen puerto.

The Last of Us Part II

Como probablemente sepáis, yo tengo mis propias opiniones acerca de cómo debería ser esto, cómo deberíamos comportarnos y qué es, desde mi punto de vista, lo mejor. Sin embargo, como ya os explicaba al comienzo, no soy la persona más indicada para hablar de feminismo y seguro que hay, solo entre nuestras lectoras, gente que os pueda aportar mucho más que yo en este aspecto. Es por ello que no me quiero enrollar más y dejaré la crítica a estas actitudes aquí, de forma que cada uno pueda juzgar por sí mismo cuál es la gravedad del asunto y cómo puede aportar un pequeño granito de arena para que el feminismo sea, de una vez por todas, la situación normal en la industria de los videojuegos. Está muy bien vivir aventuras en universos de fantasía medieval, pero que nuestra mentalidad no sea la de esta época, jugones, que ya estamos en el siglo XXI.

*Todo lo expuesto es un punto de vista personal del redactor que no tiene por qué coincidir con el de la web en su conjunto ni con el del resto de sus integrantes*