Un año tras la “muerte” de Nathan Drake

Uncharted 4: El Desenlace del Ladrón

PlayStation 4
10

Obra maestra

Un año tras la “muerte” de Nathan Drake

Un artículo en agradecimiento a uno de los mejores personaje de la historia de los videojuegos

Un año tras la “muerte” de Nathan Drake
 

Cuando pensamos en un videojuego que podría ser llevado al cine, sin lugar a dudas la primera saga que nos viene a la cabeza es Uncharted, y no sólo por su temática que nos recuerdan a los filmes del Doctor Indiana Jones, sino, por el carisma que derrochan todos y cada uno de los personajes que hacen aparición en la franquicia que terminó por llevar a la cumbre a un estudio cómo Naughty Dog. Todo el éxito de Uncharted es por culpa de Nathan Drake, un personaje con el que empatizas desde el primer instante, que sufre una constante evolución en cada una de las entregas de la saga y con el que todos hemos crecido desde que se lanzara el primer título hace ya casi diez años. Es por ello que los que hoy rondamos la treintena, en aquel momento rozábamos la mayoría de edad, por eso en Uncharted, la primera aventura de Nate y Sully, nos trasladaban a una trama sencilla en la que debíamos encontrar El Dorado para hallar el tesoro de Sir Francis Drake, pariente lejano de Nathan. El guión no da muchos giros y se mantiene en su sencillez y contundencia durante toda la aventura, en la que predominan los puzzles y la acción. Hasta cierto punto tiene lógica, también por nuestra propia madurez.De hecho a través de cada una de las entregas la trama se iba complicando otorgando mucha más importancia a la interacción entre personas que al propio gameplay que predominaba en el primer título.

Por esta evolución como personaje, puedo afirmar sin vacilar un instante, que Nathan Drake es el personaje mejor construido de la historia de los videojuegos.

Un breve inciso; antes de seguir leyendo recomiendo haber completado todos los títulos de la saga Uncharted, o al menos Uncharted 4: El Desenlace del Ladrón, ya que los temas que vamos a tratar se ciernen sobretodo a ésta última entrega. Por favor, si nunca has jugado a esta franquicia recomiendo empezar a hacerlo ahora mismo en lugar de leer el siguiente texto, el cual no merece la pena seguir leyendo y estropear la maravillosa experiencia que supone ponernos en la piel de Nathan Drake.

Definiendo su personalidad

Desde el primer instante la idea original de Naughty Dog para la saga Uncharted era continuar lo que venían haciendo con Crash Bandicoot y Jak & Daxter, un juego de plataformas y acción con un toque cartoon y desenfadado tan característico de los anteriores trabajos del estudio de Sony. Pero todo este trabajo cambió cuando se decidió que Nolan North sería quien daría vida al bueno de Nathan Drake; ese fue el aspecto clave que cambió todo, cuando decidieron hacer una historia y personajes mucho más maduros y cambiar totalmente de registro.

A partir de este momento, tomaron referencias y estereotipos de películas, novelas e incluso comics del género de aventuras, cómo Tintin por ejemplo, todo éste compendio sería la base de lo que hoy conocemos como Nathan Drake. Pero desde Naughty Dog querían que el jugador fuese el que se interesara por conocer a Nate y que él mismo a través de sus acciones definiera su personalidad o nosotros descubriéramos su personalidad. Para este objetivo desarrollaron una ingente cantidad de animaciones y objetos del entorno con los que interactuar o participar; cada acción tiene su respuesta, ya sea a través de voz o gestualizada; de hecho, como dato sorprendente, la media de animaciones por acción de Nathan Drake es de 30 movimientos en el primer Uncharted, algo nunca visto hasta esa fecha.

Cuando en Naughty Dog se sentaron alrededor de una mesa, para sentar las bases a través de un brainstorming sobre lo que sería la personalidad de Nathan Drake, llegaron a la conclusión de que el candidato ideal era el actor Johnny Knoxville, por su apariencia, personalidad y carisma. De hecho la propia guionista de la serie, Amy Hennig define a Nate como una mezcla de Harrison Ford y Bruce Willis con una amplia influencia de Cary Grant. En definitva, la idea de Naughty Dog para Nathan Drake era que cualquier persona pudiese sentirse identificada por él, por ello a pesar de todas sus peripecias, no posee ningún gran superpoder. De hecho, E. Daniel Arey, antiguo creativo de Naughty Dog hizo unas cómicas declaraciones en las que dice que: “Hay una fina linea que separa a un gilipollas de un granuja adorable, y eso es Nathan Drake”. “De esta forma si un héroe muestra su lado más humano podemos perdonar un aparente exceso de confianza porque todos hemos estado alguna vez en esa situación”, concluyó Arey. Hasta Neil Druckmann mencionó que su pretensión era que Drake reaccionase a cada situación como lo haría el jugador medio.

Esta humanidad la muestra Nathan Drake en todo momento, se asusta cuando tiene que realizar algún gran salto, muestra sus nervios cuando tiene que escalar hasta una cima peligrosa, cuando a duras penas tiene que combatir cuerpo a cuerpo, o cuando consigue evitar objetos que lo llevarían a la muerte de milagro. Nathan a menudo más que cómo héroe lo tenemos que definir como superviviente.

Un dato curioso es que a la hora de elegir nombre el equipo de desarrollo consideró muy diferentes opciones, tales como Ethan, Samuel y John, aunque finalmente optaron por Matthew Drake, pero cuando fue presentando como tal recibió una pobre aceptación por lo que hoy día lo conocemos como Nathan ‘Nate’ Drake.

Gracias Nathan Drake

Si me pongo a pensar detenidamente, en el mundo de los videojuegos no hay ningún personaje que sea tan imprescindible como lo es Nathan Drake, hasta en las sagas más emblemáticas puedes cambiar al protagonista y la diferencia casi ni se notaría; pero Nate cala, cala hasta lo más profundo del corazón. Cuando Naughty Dog mencionó que Uncharted 4: El Desenlace del Ladrón sería el último título de la saga, el último donde aparecía Nathan Drake, por un lado me pareció lógico viendo el desenlace, ese padre de familia que abandona lo que comenzó hace diez años en pos de vivir una vida apacible con sus seres queridos, pero que a su vez todo lo que posee es gracias a sus vivencias. Y por el otro lado no quiero que se acabe, quiero seguir viendo a Nathan Drake, seguir viviendo situaciones con Nathan Drake, quiero conocer a Nathan Drake. Ese sentido del humor de Nate en medio de un tiroteo en el que le dice a Sully -¿De verdad llevaste una puta a una iglesia?- no te los puedes imaginar en otro juego y en otra boca que no sea la de Nathan. Jamás he visto una aventura interactiva en la que me haya reído a carcajadas en medio de una secuencia de acción en la que si muero debo volver al anterior punto de control, y sí, tuve que volver al último punto de control.

Nathan Drake y Victor Sullyvan te muestran los valores de la amistad, en cómo dos personas de diferentes edades pero con un mismo objetivo y la de permanecer unidos y en contacto durante todo el tiempo es la que definen a un ser querido. Es más, se nota la admiración que Nate siente por Sully, en que nuestro protagonista ve en su amigo un ejemplo a seguir durante toda la saga, cuando Nathan jamás menciona nada durante sus pericias, pero a través de un lenguaje gestual podemos discernir hasta donde llega su admiración por el que podría denominarse, su padre adoptivo.

En Uncharted también trata el amor de manera humana a través de Nathan Drake, en la última aventura aparecida en PlayStation 4 varios momentos me sobrecogieron realmente. Desde el principio nos mostraban la vida hogareña de Nate y Elena, esa relación que parecía idónea, llena de amor, risas y juegos; el momento en el que intentamos superar el record de Elena en el Crash Bandicoot va a quedar en el recuerdo. Es cuando aparece Sam, el hermano de Nathan cuando las tornas se tuercen. Nate decide mentir a su pareja de manera piadosa para protegerla de los peligros que suponen ayudar a su hermano a salir del embrollo en el que se encuentran sin tener ni idea de lo que supone un embuste de tal calibre. Cuando Elena se entera en realidad del plan de su marido ella se planta en el hotel donde él se encontraba para recriminarle que la sinceridad es la base de una relación y que debía haber tenido en cuenta su preocupación si a él se hubiese pasado algo, que a veces hay que ponerse en la situación del otro y no realizar acciones que no te gustarían a ti mismo que tu cónyuge hiciera. Elena le muestra a Nathan que manteniendose unidos cómo antaño es más fácil superar las adversidades, que la fuerza y la entereza por superar situaciones complicadas aumentan gracias a tener a la persona que amas a tu lado. Aunque en Uncharted nos muestra estos sentimientos de manera muy gráfica por los momentos límite en los que se encuentran esta pareja a cada momento, la idea de Naughty Dog es que los estrapolemos a un entorno más cotidiano, donde a pesar de todos los problemas, el peso que podemos cargar es llevadero si lo repartimos.

El epílogo, el nudo en la garganta constante, los ojos vidriosos, las ganas de que nunca se acabe, pero todo lo que tiene un principio, tiene un final. El último capítulo de Uncharted 4: El Desenlace del Ladrón es el que resume todas las aventuras de Nathan Drake a través de cada entrega de la serie, el que nos invade de recuerdos, de los grandes momentos, de las horas que hemos pasado conociendo a Nathan Drake, las que nos recuerdan que hemos crecido junto a Nate. Cuando empecé el primer Uncharted recién acababa de adquirir el carnet de conducir, mis aventuras y el descubrir mundo comenzaban, y ahora, bueno, ahora soy padre de familia.

Uncharted 4

Quizás cada entrega de Uncharted de forma individual no esté entre los mejores videojuegos de la historia, pero como saga, como franquicia, Uncharted es la mejor que ha dado el bello arte del ocio interactivo y Nathan Drake, como personaje me va a dejar marcado en el recuerdo durante el resto de mi vida, por todos los momentos vividos y todas las lecciones aprendidas.

“Nathan Drake, ese ladrón de tres al cuarto, que lo arriesga todo por un par de monedas; supongo que es así como me conocen, que es así como me recordarán… pero no es eso lo que soy”.

Gracias Nate. Gracias, amigo.


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