Analizamos el inicio de temporada de El Ministerio del Tiempo

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Analizamos el inicio de temporada de El Ministerio del Tiempo
 

El primer episodio de la tercera temporada de “El Ministerio del Tiempo” ha sido, en una palabra, espectacular. No solo porque se ha notado la inyección económica de Netflix, sino porque además, ha sabido utilizarlo de manera muy interesante: pinceladas como ubicaciones reales, efectos especiales que llaman a preguntarse qué ocurrirá en el futuro, y sobre todo, quizás un tiempo de rodaje más pausado, en el que Marc Vigil ha logrado realizar un homenaje a Hitchcock que será estudiado en los próximos años por los estudiantes del audiovisual.

En esta crítica, claramente con spoilers, mencionaremos los mejores momentos, los que no nos han convencido tanto, y sobre todo, sí hay que seguir viéndola durante las próximas semanas. La ficción española está mejorando, y “El Ministerio del Tiempo” es una de las claves sobre ello. Y aunque este episodio haya llegado casi tres semanas más tarde de lo esperado, la espera ha merecido la pena.

Una despedida agridulce

Julián se ha ido de la serie, y con él, se han creado algunas incongruencias argumentales como su futuro con Amelia. Pero lo cierto es que se ha ido de la mejor forma posible: el actor Rodolfo Sancho no ha querido aparecer en esta tercera temporada, así que qué mejor que hacer un homenaje (con lo bien que se le da a “El Ministerio del Tiempo” hacerlos) a la historia del cine con una secuencia cargada de dramatismo en plena Batalla de Teruel, con cámara subjetiva en mano, y acción y efectos especiales por doquier. Ha sido, sin duda alguna, una de las secuencias más arriesgadas de toda la serie, y será recordada por muchos dentro de bastantes años.

Agridulce fue la despedida porque aunque Julián no fuese del todo necesario en la trama, sí que pertenece a la patrulla del tiempo original, con todo lo que ello supone: la serie, en ritmo y tono, se había adaptado a un actor con capacidades interpretativas algo más limitadas que por ejemplo Nacho Fresneda o Aura Garrido, pero lo había hecho. Ahora, Pacino vuelve tras el gran sabor de boca que dejó en la segunda temporada, y seguro que el tono de la patrulla será bien diferente, primando aún más el humor.

Cómo homenajear al gran mago del suspense

Ponerse a manos de un guion como este era complicado: tener a la figura de Hitchcock, a veces tan repugnada dentro del mundo del cine por sus tratos con las actrices con las que trataba, a veces tan envidiado por ser uno de los más grandes en la industria, era algo que había que aprovechar para elaborar un ejercicio de autor enorme. Marc Vigil ralentiza el ritmo del capítulo desde la aparición de Marta, le pone una gran banda sonora que casi no se silencia durante todo el episodio, y nos implanta el McGuffin.

Marta es la que permite avanzar en la trama: es el McGuffin elegido por Vigil para confundir al espectador y dirigirnos a una compleja trama de espionaje y secuestro en el que los rusos son los grandes enemigos. Este nuevo grupo parece que tomará el papel de los americanos de la temporada pasada, y desde mi óptica personal, creo que guardan muchos secretos relacionados con el manejo del tiempo y esa escena inicial en la que vemos una especie de flujo temporal abrirse por todo el Ministerio.

Planos cenitales, falsos planos secuencias… Vemos referencias a “La Ventana Indiscreta”, a “Vértigo”, a “Con la Muerte en los Talones”. El propio episodio es una pequeña obra de arte que, de nuevo pedimos, habría que estudiar con detenimiento en la parte de los programas académicos referidos a los homenajes. Porque lo que han creado con este inicio de episodio es metacine.

Un inicio de temporada prometedor

Tenemos una gran cuestión inicial: el papel de los rusos, el falso obrero y su posible relación con la primera escena. Esa escena inundada por el color azul será el gran misterio a resolver. ¿Cuándo llegaremos a conocer su verdadero significado? Unido a esto está la trama personal de la patrulla, con un Pacino que ha vuelto y quizás retome esa relación con Amelia, y Alfonso de Entrerríos deberá volver a su cotidianidad poco a poco. Solo esperamos que los próximos episodios, si no aprietan el acelerador, mínimo se queden a esta velocidad constante. Porque este episodio entra entre los mejores de la serie, sin lugar a dudas.


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