Al padre de Dragon Ball nunca le gustó ni el anime ni el manga

Akira Toriyama es un "bicho raro" entre sus compañeros

Al padre de Dragon Ball nunca le gustó ni el anime ni el manga
 

A sus 62 años, Akira Toriyama es considerado uno de los padres del manga y el anime. Su obra ha atravesado generaciones enteras y se ha filtrado en el corazón de la cultura japonesa expandiéndose por todo el mundo. “Dragon Ball” es conocido internacionalmente y tras más de 3 décadas de su primera aparición, sigue enamorando a los fans y llenando las arcas de aquellos que poseen sus derechos. El mangaka logró llegar hasta la cima de su sector gracias a una primera historia en papel que posteriormente le elevaría al cielo con la adaptación. El resto de la historia es conocida por todos, y a día de hoy su legado sigue muy vivo con el anime y el manga de “Dragon Ball Super”. No obstante el padre de Goku y compañía lleva años guardando un secreto bastante sorprendente.

La misteriosa leyenda tras la “Z” y el “GT” de Dragon Ball

Muchos creen que para que te guste tu profesión debes convertirla en tu hobby. Los dibujantes de manga se pasan horas y horas trabajando y cuando por fin logran descansar, siguen viendo las obras de sus compañeros. Eso es principalmente lo que consigue que el sector avance, y que las referencias de unos y otros impulsen un arte ya mundialmente famoso. Sin embargo hay algunos infiltrados entre los mangakas, que resultan no ser lo que aparentan, y Akira Toriyama se posiciona como el mayor de ellos.

El pasado 2007, el padre de “Dragon Ball” reveló en una entrevista para la Shonen Jump (vía Kanzenshuu) su secreto mejor guardado. “Creo que hay algo que siempre he querido decir, pero que mis amigos mangakas creen que es raro”, confesó. No tengo mucho interés en el manga y el anime, y muy rara vez los leo o veo. El gusto de Toriyama por su propio trabajo parece que se esfumó cuando las hormonas aparecieron en su vida. “No me entiendo. Me gustó el manga y el anime hasta los 11 años, después de so perdí mucho interés y ahora ya no leo ni veo nada“.

“Dragon Ball” está lleno de influencias y referencias no solo a otras obras del manga o el anime, sino también del cine o la literatura. El gusto de Toriyama por el séptimo arte es muy conocido, y la propia historia de Goku o el origen de los Namekianos guardan curiosas anécdotas. Esa podría ser paradójicamente la razón de la apatía del dibujante. “Creo que se debe probablemente a mi interés por las películas y demás, pero nunca he llegado a pensar en hacer una película. Preferiría inventar una historia de manga”.

A pesar de la capacidad del mangaka por traspasar las fronteras entre medios y adaptar todo eso en ideas para “Dragon Ball”, las inconsistencias y fallos en su trabajo son evidentes. No hay nadie al que se le escapen agujeros en la cronología o personajes que desaparecían sin dejar rastro. “Mi personalidad hace que solo vea lo que tengo delante” ,aseguró. De hecho ya he olvidado muchas cosas del manga que dibujé. Para ser sincero, suelo perderme cuando me preguntan sobre Dragon Ball y terminó preguntándome a mí mismo: ‘¿cuál era la pregunta?'”.

Akira Toriyama tiene sus defectos como cualquier ser humano, pero también tiene un lado divino que pocos poseen. Su ingenio y capacidad de imaginación han dejado ya en la historia un legado que difícilmente será borrado. Tal es su impacto que ha logrado perpetuarse incluso sin sus manos detrás, y parece augurarle muchos más años de éxitos y alegrías.





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