Tres motivos para incursionarse en Driftland: The Magic Revival

Nos hallamos ante un título de estrategia sumamente entretenido

Tres motivos para incursionarse en Driftland: The Magic Revival
 
 

Después de tres años desarrollando un proyecto que se convirtió en parte integral de sus vidas, Star Drifters, mentalidades detrás del prometedor Driftland: The Magic Revival, han publicado el acceso anticipado a su creación. La obra, cuya fecha de lanzamiento final permanece desconocida, se ha abierto al público en aras de evolucionar en base al feedback realizado y, por lo tanto, me hallo aquí para apoyar a la causa y describir, grosso modo, qué ofrece esta producción, realzando tres motivos que inciten a incursionarse en sus postulados ya que, como bien podrán inferir e interpretar, nos hallamos ante una creación más que recomendable.

1. Una afable combinación entre inspiración e innovación

Aclarando que el Early Access tan sólo permite ingresar a partidas normales –pues las campañas y el modo multijugador serán agregados paulatinamente-, y que los planteamientos de la obra no pretenden revolucionar el género de la estrategia, se puede plantear un simple pero relevante aforisma: tiene una estructura muy bien cohesionada. Siguiendo la línea de la idiosincrasia a la que pertenece, el título muestra un muy determinado enfoque que, basándose en preceptos inamovibles del género, logra orientar hacia un camino que le hace tanto conocido como original, permitiendo que no resulte extraño adentrarse en sus confines pero que tampoco se torne genérico hacerlo.

Aun así, es imperativo mencionar que el juego adolece de ciertas patologías que rompen la cohesión de su estructura. Son detalles que, seguramente, irán trastocándose con el paso del tiempo, como una mayor variedad de edificios o un mejor control sobre las unidades, pero la cuestión es que, obviando particularidades, la cosmovisión de la aventura cuenta con una deposición realmente entretenida, digna de recibir una oportunidad inclusive en una versión tan temprana.

2. El protagónico rol de las magias

Como bien se determina desde un comienzo, lo arcano tiene un papel fundamental en el juego. Desde lo contextual hasta lo mecánico, la magia es el quid de la obra, recayendo en ella gran parte de los atractivos que surgen de sus sistemas. En tal sentido, siendo uno de los puntos en donde se desmarca de sus símiles, no sólo controlaremos un ejército y construiremos edificios para recolectar recursos y gestionar a la civilización sino que, además de regentes, seremos un poderoso mago con capacidades asombrosas, de las cuales aún no hemos tenido la grata oportunidad de apreciar todas sus facultades.

En su papel de acceso anticipado, tan sólo un limitado número de poderes se nos ha conferido para poder desenvolvernos, no obstante, los otorgados han sido más que suficientes no únicamente para estar en la potestad de disfrutar de un grato producto sino que, asimismo, para antecedernos a lo que, sin dudas, se convertirá en una genialidad. Específicamente, y haciendo uso del maná como un recurso más, seremos capaces de arrojar bolas de fuego, producir tormentas de relámpagos, congelar unidades y erigir tornados, a la par de crear visión sobre zonas aún no visitadas, portales entre secciones del mapa para facilitar el paso de nuestras tropas, reducir la velocidad de los adversarios, restaurar la vida de nuestros combatientes… En síntesis, la presencia de lo místico, tanto en lo jugable como lo artístico, supone una excelente coyuntura en la manera en que ha sido formulada.

3. El manejo del mapa

Para culminar con broche de oro, la extensión terrenal de la travesía es uno de los pináculos de su encanto; aunque la aseveración suena atípica, lo cierto es que el mapa del videojuego que aquí nos reúne es especial. En relación a ello, y en lugar de ser un gran feudo que vamos descubriendo, nos desplazaremos entre una serie de islas flotantes y procedurales que se encuentran separadas, las cuales se podrán unir gracias a la bondad citada en el punto 2, es decir, la magia.

Ello, a pesar de que suena ínfimo, da pie a una mayor sensación de apropiación latifundista que perfecciona la impresión de expandir nuestro reinado, permitiéndonos así ir descubriendo progresivamente el pequeño universo que guarda cada partida mientras modificamos con relativa total libertad la posición de cada escisión de tierra, hecho que exponencia la omnipotencia resaltada con anterioridad. Además, es esa misma cualidad de dios la que nos concede la dádiva de destruir islasincluyendo las enemigas, sin restricción alguna más allá de poder verla– o materializarlas desde la inexistencia, haciendo que jugar a ser deidad sea aún más divertido y, simultáneamente, más impresionante.




Un gran potencial respaldado por una buena base

No caben disyuntivas respecto a que, comprensiblemente, a Star Drifters aún le queda un estimable camino por recorrer: agregar una gama de construcciones más extensa, incluir las ya anunciadas modalidades de campaña y multijugador, sumar más razas, adicionar las magias aún no disponibles, desarrollar el árbol de habilidadesuna mecánica experimental, la cual concede bonificaciones que perduran hasta el fin del encuentro-, mejorar el control sobre las unidadesel punto más reprochable, en general– y párese de contar.

No obstante, que el juicio que recae sobre el juego continúe siendo definitivamente positivo dilucida fácilmente qué tanto agrado puede llegar a generar. Es dinámico, es muy entretenido, es adictivoestá bien construido, exhibe un gran equilibrio entre su herencia y sus novedades, ostenta un magnífico apartado visual y una agradable composición sonora, contextualmente es muy llamativo… Sí, hay muchos cambios que el estudio debe y tiene que realizar para que su labor no se quede estancada pero, si lo presentado ya le amerita el sello de recomendable, tampoco hay lugar para indecisiones que pongan en duda que, como mínimo, ya es un producto ameno.