La polémica llega al Discovery Tour de Assassin’s Creed Origins

Assassin’s Creed Origins

PC PlayStation 4 PlayStation 4 Pro Xbox One Xbox One X
8.7

Muy bueno

La polémica llega al Discovery Tour de Assassin’s Creed Origins

La situación es más complicada de lo que pueda parecer a priori

La polémica llega al Discovery Tour de Assassin’s Creed Origins
 

Hace tan solo un par de días que Assassin’s Creed Origins recibía una importante actualización que llevaba al juego tanto el Nuevo Juego + como el Discovery Tour o Modo Descubrimiento, una manera diferente de disfrutar de la obra de Ubisoft. Como muchos sabréis, en este modo la idea no es vivir una historia sino la historia como tal, desplazándonos por diferentes emplazamientos del juego y pudiendo aprender más de la vida, la arquitectura y el arte del Antiguo Egipto.

Sin embargo, este modo ha llegado con sorpresas que no han sentado demasiado bien en los usuarios, como es el hecho de que las diferentes esculturas que se muestran y que en la realidad aparecen desnudas han sido censuradas, incluyendo pequeñas conchas que tapan las zonas que Ubisoft no quiere mostrar al público. Los usuarios no han tardado en lanzarse a protestar en contra de esta medida que, más que medida es desmedida, y de eso no cabe duda alguna. Sin embargo, las quejas han ido dirigidas simplemente hacia Ubisoft cuando, en realidad, la situación va mucho más allá.

Así lo recoge el desarrollador español Enrique Colinet, quien ha trabajado en proyectos como Spec Ops: The Line y ha vivido de primera mano el miedo y el alcance de la censura en zonas de Europa; en concreto en Alemania, donde estas medidas son muy estrictas. Según señala Enrique a través de un hilo en Twitter, la situación efectivamente va más allá de Ubisoft e involucra, principalmente, a las agencias que se encargan de la calificación por edades de los juegos.

El tema de la calificación es, en general, algo tremendamente complicado y, según explica Enrique, involucra un número enorme de factores. De acuerdo a su experiencia en Alemania, país que cuenta con uno de los sistemas de calificación más duros, la violencia puede ser censurada o no simplemente dependiendo de su contexto tanto narrativo como jugable. Se ponen como ejemplos Spec Ops: The Line, un juego que muestra violencia para hacer ver los horrores de la guerra; y Dead Space, un título en el que los desmembramientos son un pilar jugable. Estos dos han visto sorteada la censura debido al motivo de su violencia, pero otras obras como Gears of War no tuvieron tanta suerte y ni siquiera fueron lanzadas al mercado.

Entrando en lo que concierne a Assassin’s Creed Origins, las agencias de calificación parecen haber jugado un papel decisivo a la hora de imponer una censura sobre piezas de arte representadas en este Discovery Tour. Y ahí está el principal problema, en que la imposición de las agencias ha podido sobre las ideas de Ubisoft que, seguramente y de haber tenido opción, habría conservado las esculturas intactas. Y esto evidencia un problema con la regulación del sexo en los videojuegos, ya que PEGI, la agencia de calificación europea, contempla exactamente igual los pechos de la Venus de Milo que los que pueda mostrar una prostituta en Grand Theft Auto.

Cierto es que Ubisoft ha sido la que ha tomado la decisión, pero el hecho de sobrepasar los límites impuestos por las agencias puede llevar a una censura total del producto en territorios como Alemania, en donde puede llegar a retirarse de las tiendas (como fue en su momento el caso de Gears of War, que no llegó a este mercado). Es por ello que, a pesar de que el juego ya cuenta con una calificación de +18, este nuevo modo se ha vendido como contenido educativo y para toda la familia, obligando a eliminar todo rastro de violencia, lenguaje soez y sexo (los factores que le dieron a Assassin’s Creed Origins la calificación de +18).

En resumen, la situación tras el lanzamiento de este Discovery Tour es más complicada de lo que pueda parecer a priori y debemos tener en cuenta muchos factores a la hora de valorar la actuación de Ubisoft. Y soy el primero en gritar a los cuatro vientos que una representación artística del cuerpo humano no debería ser censurada en absoluto; pero antes de echarle la culpa al brazo, veamos quién es la cabeza que ha orquestado el movimiento.

A continuación podéis echar un vistazo al hilo de Enrique Colinet en Twitter, el cual menciono en varias ocasiones y que explica de forma clara, completa y con experiencias propias cómo funciona el tema de la censura y las agencias de calificación por edades.


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