Probamos The Tenth Hell: Stygian y contamos nuestras impresiones

Un juego de rol de corte independiente e influencia narrativa

Probamos The Tenth Hell: Stygian y contamos nuestras impresiones
 
 

El género RPG siempre ha sido garante de increíbles aventuras. Desde entregas hasta franquicias enteras, los títulos de rol, independientemente de su índole, se han erigido paulatinamente como uno de los géneros más populares dentro de la industria interactiva, y cualidades no le faltan. Además de las grandes obras, tales como The Elder Scrolls, The Witcher, Dark Souls, Diablo, Dragon Age, junto a un sinfín de ejemplares –haciendo referencia a la variante más occidental y de acción, no a las piezas de rol puro-, las cuales nos han otorgado travesías indescriptibles, también hay producciones más humildes y acogedores como The Tenth Hell: Stygian, un juego al que, si bien le resta mucho por medrar, tiene el potencial para dejarnos una agradable experiencia, incluso a expensas de que, actualmente, no pueda ofrecerla.

Enfrentando la epidemia

En esta epopeya, nos sitúan en la piel de un guerrero que ha de confrontar –mecánica y argumentalmente, pues la narrativa parte de nuestras decisiones– una horda de abominaciones que asolan el bienestar del imperio. Para lograrlo, dispondremos de las típicas escisiones jugables que caracterizan al género, es decir, las clases Guerrero, Pícaro y Mago, las cuales poseen sus respectivas habilidades y armas que las diferencian notoriamente entre sí, al igual que los propios estilos de juego que cada usuario adoptará al abordar una división en específico porque, como es usual, todas cuentan con sus ventajas y desventajas.

Por otra parte, se podría definir su composición mecánica como un vástago del mencionado Dragon Age ya que, si bien el juego no es por turnos, ni se trata de un MMO, las habilidades que están a nuestro alcance cuentan con su alusivo tiempo de enfriamiento, mas ello no limita nuestro movimiento porque podemos deambular libremente durante el combate. Siguiendo dicha línea, contaremos con la posibilidad de enfocar a los enemigos de manera que podamos asestar los golpes con mayor facilidad, no obstante, asimismo podremos atacar con libertad si deseamos aprovecharnos de nuestro posicionamiento, ésto en aras de que ciertos poderes hagan daño a más de un oponente, lo que demuestra la relevancia del saber cómo ubicarse.

De igual manera, cabe destacar que, haciendo honor al legado que le compete, Stygian presenta bien conocidas mecánicas como sistema de niveles, inventario, aprendizaje de skills y semejantes para fundamentar su propuesta más esencial. A tal respecto, he ahí donde se encuentra uno de los principales inconvenientes del juego: sí, funciona porque, inevitablemente, la fórmula original está muy bien desarrollada, sin embargo y de modo simultáneo, es ineludible sentir una sensación genérica al avanzar porque carece de innovación y peca de conservador, por lo que sólo se puede adjudicar la descripción de entretenido sin mayores trascendencias.

Fluido, pero tosco

Si existe un aspecto loable de la producción que aquí nos reúne, es la fluidez con la que los combates se llevan a cabalidad. Continuando con lo previamente plasmado, en donde afirmábamos la importancia del movimiento, es imperativo resaltar que tanto la propia ejecución de las habilidades como las capacidades de desplazamiento que alberga nuestro protagonista convergen de forma agradable para crear una dinámica de kinestesia que ayuda en gran medida a soslayar la no tan positiva simpleza con la que el accionar beligerante más esencial ha sido depuesto.

Sin embargo, su bondad vuelve a sufrir el antagonismo de un problema: pese a fluido, las animaciones, especialmente las enemigas, son tan toscas y brutas que se limita considerablemente aquéllo que transmite un verdadero combate visceral. Es decir, el título se presenta como muy artificial y, en lugar de dar la impresión de que estamos repeliendo una invasión de abominaciones, lo cierto es que parece más una suerte de modalidad Tom y Jerry en la que tan sólo es necesario valerse de la incapacidad de la IA para atacar, correr y repetir la dupla de accionares, detalle que coarta cualquier indicio de epicidad que, en realidad, debería exhibir.

Por otra parte, y más allá de mostrar cierta contradicción en la afirmación, es un hecho que el juego adolece de múltiples dicotomías que enseñan una relación 1:1 en términos de aspectos resaltantes y deplorables. Aun así, es necesario reconocer al estudio desarrollador que, cuando menos, la existencia de diversas clases fácilmente diferenciables entre sí, a la par de la eficacia en la ejecución individual de cada una, logran desplazar parcialmente el inconveniente que supone ese molesto óxido, especialmente porque cuando alcanzamos relativos logros como conectar un impacto desde la lejanía, acabar con la vida de múltiples enemigos de forma paralela o erradicar toda una horda sin recibir daño alguno son situaciones en las que se vive la mejor faceta de todo el periplo.




Estéticamente singular

Obviando cualquier polución presente, si existe un ámbito que elogiar constantemente, ése es el visual. A través de un estilo descrito como Comic Deep Shading, una apuesta muy personal que mezcla el 3D con el estilo cómic, Deimos Studio logra un acabado sobresaliente que, aunque un poco atípico al comienzo, culmina por ser uno de los pilares más agraciados de la propuesta. Partiendo de nuestro protagonista como principal representante de la aseveración, y siguiendo con los personajes principales hasta llegar a los enemigos, quienes presentan diseños curiosos mas no por ello extraños, es un estilo óptico digno de elogiar al momento de analizarlo, uno en el que, ante todo, prima el sentido artístico.

Incompleto, pero con potencial

The Tenth Hell: Stygian aún sigue en proceso de desarrollo y se nota, pero promete. La obra aún está lejos de alcanzar su límite y ello también es fácil de prever, porque la filosofía ya está en la mesa, y sólo hace falta saber cómo moldearla para crear algo inédito que, aun así, se mantenga apegado a las bases que hacen del género RPG una apuesta segura en cuanto a comunidad se refiere. Así, pues, no nos queda más que ansiar encarecidamente que lo que el estudio ha logrado llevar a cabalidad con calidad siga siendo potenciado, mientras que, más importante aún, logren desprenderse de sus errores en pro de una experiencia todavía más grata, la cual recomendamos seguir con meticulosidad.


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