Lo que nos marcó – Los Protegidos, la ficción que creó a los X-Men patrios

La serie tuvo tres temporadas

Lo que nos marcó – Los Protegidos, la ficción que creó a los X-Men patrios
 

X-Men” ha sido, y es, una de las franquicias de superhéroes más recordadas y queridas por muchos, con bastantes películas y spin-offs que se coronan como lo mejor del género y que ha inspirado a otros estudios a la hora de coger un superhéroe y tratarlo en una producción. En cambio, no solo ha inspirado a películas norteamericanas, sino que en España también quisimos a nuestros propios “mutantes” aunque con un desarrollo argumental más patrio: mezclemos “X-Men”, “Los Serrano” y algo de “El Internado” para tener este cóctel explosivo que reunió a millones de espectadores ante sus pantallas.

Lo fantástico

Niños que saben lo que piensa, que lanzan rayos por sus manos, que consiguen ser invisibles con total naturalidad o que modifica su masa muscular sin despeinarse. En “Los Protegidos” tuvimos a nuestros propios mutantes con unos efectos especiales bastante sencillos, y a menudo casi deficientes, pero que no importaron porque lograban mostrar algo que hasta ahora era inédito en España: el género fantástico o de ciencia-ficción.

Unos superhéroes “familiares” que lograron en múltiples ocasiones sobreponerse al mal: una organización secreta que intentaba controlar a todos estos niños mutantes para lograr sus propósitos. ¿Pero funcionaba este toque de ciencia-ficción o fue un experimento fallido de Antena 3? Lo cierto es que sí, funcionaba: no al nivel de “El Barco“, con sus cataratas imposibles, su niebla espesa o el final del mundo inesperado, pero sí como algo más sencillo. No es para menos, puesto que “Los Protegidos” era la adaptación de una serie latinoamericana homónima que contaba con un desarrollo muy parecido.

Lo cierto es que si bien la crítica respaldó a “El Internado“, como apuntamos en la anterior parte de esta nueva serie de artículos, no fue tan benevolente con la nueva serie de Antena 3: no gustó demasiado la parte fantástica y se quedaba corta con respecto al costumbrismo familiar que rodeaba a toda la producción.

El costumbrismo familiar y cómico

¿Pero qué sería de “Los Protegidos” sin ese olor (o tufillo) a “Los Serrano” que desprendía? La vida escolar de cada uno de los chicos, los problemas familiares del matrimonio protagonistas, el papel de la cotilla Rosa Ruano, los escenarios “acartonados” y lejos de los exteriores que hoy en día abundan en nuestras series… Para ser sinceros, esta parte hacía de “Los Protegidos” un producto cutre pero, sin lugar a dudas, con encanto. Funcionó durante 41 episodios (aunque la última temporada descendió en audiencia) gracias a las tramas secundarias que aparecían, no por su toque fantástico.

Todos queríamos saber qué le ocurría a Culebra y a Chispitas, si mantendrían su relación o no… Qué ocurría con estos padres “a la fuerza” que debían hacerse cargo de una familia con tantos miembros, cuándo descubriría Rosa Ruano el secreto que ocultaba esta familia de mutantes… Elementos costumbristas, que si cambiamos las tramas, coincidían perfectamente con el modelo iniciado en “Farmacia de Guardia” o en “Los Serrano“, y que aunque no fueron tan evidentes en “El Internado“, sí lo eran aquí.

Otro elemento que funcionó fue la comicidad que impregnaba cada una de las palabras del guion y la construcción de cada personaje: Mario, el padre, era un “meme” en sí: torpe, nervioso y tímido. Su nueva “esposa”, todo lo contrario. Mil situaciones que se dieron entre ellos hasta terminar en un final feliz. No así funcionó el final para Culebra, algo que no gustó a los espectadores y que no desvelaremos para no aguaros la sorpresa si aún no habéis visto la serie (aunque lo cierto es que ya tiene sus años).




¿Estábamos entonces ante una serie de comedia o ante un producto de ciencia-ficción con toques cómicos? Me inclinaría en la balanza hacia la primera opción, porque lo fantástico a menudo no quedaba relegado a un segundo plano sino incluso más allá, con capítulos plenamente “de relleno” centrados en ese lío de tramas familiares que hemos mencionado. En la tercera temporada sí descubrimos más de la organización que iba detrás de los chicos, elemento que personalmente me gustó y que le dio intriga al guion; una pena que no se continuara con una cuarta temporada que aprovechara ese universo que habían abierto.

Se hacía querer, y hoy en día, con retoques, funcionaría

Era una serie ligera, un producto que se hacía querer, y de ahí que la primera temporada (y la segunda en parte) funcionara: unas tramas familiares que aligeraban el toque fantásticos y unos actores con gracia; un toque de ciencia ficción que no necesitaba de mayores explicaciones y unos malos muy malos. Estos fueron los toques de esta serie que en su día nos marcó.


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