Impresiones y gameplay de Warhammer 40,000: Inquisitor – Martyr en consola

Warhammer 40,000: Inquisitor – Martyr

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Impresiones y gameplay de Warhammer 40,000: Inquisitor – Martyr en consola

Podemos estar ante una de las sorpresas del año

Impresiones y gameplay de Warhammer 40,000: Inquisitor – Martyr en consola
 

Hace ya un tiempo que llegaba al mercado a través del acceso anticipado de Steam Warhammer 40,000: Inquisitor – Martyr, la nueva obra en la que se encuentra trabajando el estudio húngaro NeocoreGames. Ahora, gracias al apoyo de la editora BigBen Interactive, el estudio está trabajando también en versiones de consola de este título. Y precisamente estas versiones son sobre las que hemos podido poner nuestras manos recientemente, además de visitar el propio estudio de NeocoreGames y ver de primera mano el trabajo de esta aclamada desarrolladora.

Han sido unas cuantas horas las que hemos podido estar disfrutando de Warhammer 40,000: Inquisitor – Martyr, disfrutando tanto de los primeros compases de la campaña y el tutorial como de contenido más avanzado y, por supuesto, el modo coopertivo tanto online como local, uno de los mayores atractivos de la obra. Si queréis descubrir qué esperar de esta ambiciosa obra del más puro rol de acción os invitamos a que nos acompañéis a través de estas primeras impresiones y gameplay de Warhammer 40,000: Inquisitor – Martyr en consolas.

ARPG puro y duro

Lo primero que destaca en la obra de NeocoreGames es que se trata de un videojuego que bebe directamente de los videojuegos que han puesto las bases del ARPG que se disfruta hoy en día. En especial, Warhammer 40,000: Inquisitor – Martyr coge mucho de lo que Diablo ha demostrado que gusta a la gente y, sin ocultarlo en ningún momento, lo adapta al universo de Warhammer 40,000. Las mecánicas básicas, las habilidades, la ingente personalización, el looteo… Todo lo que esperamos de un RPG de acción llega incluido dentro de la ambiciosa propuesta de NeocoreGames, con gran calidad y sin dejarse ningún detalle por el camino.

Pero no todo es copiar y pegar, y es que Inquisitor – Martyr también incluye elementos propios que le dan un pequeño giro de tuerca a algunos aspectos. En primer lugar, y como elemento más destacado nos encontramos con que el videojuego cuenta con un sistema de coberturas, algo nada usual en el género. Dependiendo del personaje que utilicemos, de nuestras habilidades y demás, este sistema es algo que podremos aprovechar o no; pero lo que es indiscutible es que las mecánicas relacionadas con el mismo funcionan a la perfección. La obra detecta a la perfección tu posición y las coberturas cercanas, te indica dónde puedes cubrirte y, gracias a que los elementos del escenario son destructibles, consigue no ralentizar demasiado el juego ni convertir la experiencia en algo tedioso. Aún debemos jugar más y acceder a la versión definitiva para saber si en las misiones más complicadas las coberturas son estrictamente necesarias o realmente este llamativo aspecto se queda, finalmente, en un segundo plano, pero lo cierto es que la implementación es buena e, incluso si resulta que en la versión final no lo usamos, no es algo que lastre en absoluto al resto de la obra.

Respecto a las clases disponibles, de primeras nos damos de bruces con un dato que puede sonar corto: tan solo hay tres clases. Sí, yo también lo vi muy escaso cuando lo supe, pero lo cierto es que tiene su miga detrás. Las clases del juego son completamente diferentes entre sí, incluyendo personajes lentos y pesados, veloces y sigilosos o devastadores asesinos que usan el poder de la magia. Pero es que dentro de cada una de estas clases podemos crear diferentes subclases. El sistema de progresión no las diferencia como tal, pero el hecho de elegir armas cuerpo a cuerpo, de larga distancia, veloces, lentas, centradas en el sigilo o caóticas abre todo un abanico de posibilidades que, tan solo en las horas que hemos jugado, ya hemos empezado a vislumbrar. Por poner un ejemplo, la diferencia entre una Asesina (una de las clases disponibles) que usa una espada y una que usa un rifle de francotirador es enorme, casi como para considerarlas dos clases completamente diferentes. Por otra parte, destaca que la experiencia y las habilidades que recibimos van acorde a nuestro estilo de juego, de manera que si acostumbramos a usar armas pesadas, ese aspecto de nuestro personaje se verá más potenciado que el resto. Así el juego permite que nuestro personaje progrese en la dirección deseada sin apenas tener que preocuparnos por ello, tan solo usando aquello con lo que estemos más cómodos.

Más novedades las encontramos en el sistema de progresión de nuestro personaje en Inquisitor – Martyr. Como en el resto de obras del género, los sistemas que rigen el rendimiento de nuestro personaje son tan amplios como complejos al principio. En este sentido, NeocoreGames ha sido conservadora y ha optado por no simplificar la progresión en absoluto, pero ha puesto un toque propio cambiando el funcionamiento de las habilidades. Cada personaje tiene unas habilidades que puede usar para atacar y que cuentan con cierto cooldown. Sin embargo, estas habilidades no dependen del personaje como tal, sino del arma y armadura que lleve equipada; es decir, las habilidades están asociadas a las armas y armaduras. Esto abre un abanico de posibilidades y simplifica ligeramente la creación de un personaje, puesto que el arma que nos guste será la que nos dé las habilidades que nos gustan, evitando que tengamos que comernos la cabeza comprobando qué sets de armas funcionan bien con qué sets de habilidades. Además, cada personaje tiene equipadas dos armas entre las que se puede alternar en cualquier momento de la partida, dando acceso a dos sets de habilidades totalmente diferentes que podremos combinar a nuestro gusto.

Por otra parte, NeocoreGames ha querido solucionar uno de los problemas del género, como es la repetitividad. En el ARPG es común tener repetir una y otra vez ciertas misiones para que nuestro personaje consiga experiencia, mejores objetos y progrese en la dirección en la que nosotros queremos, por lo que la sensación de repetitividad es un problema. Para acabar con esto, Inquisitor – Martyr incluye misiones aleatorias. Cada una de las misiones que tenemos que hacer (y que tenemos completa libertad para escoger) viene con un mapa y unos objetivos concretos que varían de forma aleatoria. De esta forma, aunque repitamos una misma misión, no nos encontraremos dos veces con la misma experiencia, reduciendo significativamente esa sensación de estar haciendo lo mismo una y otra vez.

 

Pese a todo esto, lo más destacado del videojuego no es ninguna de sus mecánicas ni la forma en que se presentan, sino la posibilidad que ofrece el cooperativo, no solo online, sino local. Inquisitor – Martyr está muy bien llevado para ofrecer una experiencia cooperativa que podemos disfrutar tanto con amigos como con jugadores de alrededor de todo el mundo, pero lo mejor de la obra sale a relucir cuando hay sintonía con nuestros compañeros, y más aún si estamos en el mismo sofá. Las diferentes combinaciones de personajes y habilidades, así como el toque estratégico que tienen algunos combates, se llevan mucho mejor con los colegas al lado. Y gracias a ello, la obra de NeocoreGames saca buen provecho de su cooperativo local para hasta 4 jugadores.

Bienvenidos a Warhammer 40,000

La jugabilidad de Inquisitor – Martyr es, sin duda alguna, su punto más fuerte y la principal baza para enamorar a los fans. Sin embargo, el estudio es consciente de que está trabajando con una obra basada en el universo de Warhammer 40,000 y esto ofrece una oportunidad que NeocoreGames no ha querido desaprovechar. Todo en la obra está cuidado hasta el último detalle para ser lo más fiel posible al juego de tablero de Games Workshop, desde modelados hasta las diferentes mecánicas, un aspecto en el que, tal y como nos comentaban, han trabajado y exprimido sus cerebros para llegar a soluciones que puedan integrar todo el lore de Warhammer 40,000 con las diferentes mecánicas que ha de tener un ARPG.

Esta obra nos pone en la piel de un inquisidor, alguien que, en la era oscura de la humanidad, ha de recorrer el imperio de los hombres luchando contra los ejércitos del Caos, que asedian tanto desde fuera como desde dentro, convenciendo a habitantes de que se unan a su causa y propagando la destrucción a través de toda la galaxia. Como inquisidores tendremos que hacer frente a estos ataques, purgando a todos aquellos que comulguen con las hordas del cCos y destruyendo a las abominaciones que se cuentan entre sus filas.

 

Para vivir esta epopeya tenemos a nuestra disposición una campaña para un jugador con la que enterarnos al completo de la historia. A pesar de que es necesario saber algo muy básico de Warhammer 40,000 antes de comenzar a jugar, esta campaña promete dar unas cuantas horas de diversión y un buen toque narrativo. Aunque el juego tiene un enfoque cooperativo, las misiones que conforman la campaña son exclusivas de un solo jugador y cuentan con elementos especiales como cinemáticas que nos meterán más de lleno en la historia.

Desde el punto de vista más técnico, la obra con que nos hemos encontrado es muy competente. Visualmente tiene buena calidad a pesar de tratarse de un proyecto independiente y, tanto el juego de luces como el uso de la paleta de colores y, sobre todo, los efectos visuales de las diferentes habilidades, hacen que sea bastante espectacular a nivel visual y logran hacer destacar la obra. Artísticamente el juego es bonito y fiel al universo de Warhammer 40,000, por lo que poco más podemos pedir en este aspecto.

Cabe destacar también que en las versiones que hemos jugado, las de consola, nos encontramos con opciones gráficas que permitirán a los jugadores de PlayStation 4 Pro y Xbox One X elegir cómo prefieren jugar. Todos ellos tendrán que escoger entre una configuración que favorezca la alta resolución, la que favorece una alta tasa de frames o el modo balanceado, en donde ambas se equilibran para ofrecer una experiencia con una alta resolución sin sacrificar en absoluto el framerate.

Conclusiones

 

Warhammer 40,000: Inquisitor – Martyr es una obra que puede que no haya hecho mucho ruido en sus primeros compases a través del early access de su versión de Steam, pero no os equivoquéis, NeocoreGames tiene entre sus manos una auténtica bomba de relojería. Inquisitor – Martyr llega para presentarse como una de las mejores apuestas de los últimos años dentro del género ARPG y, con tanta gente pidiéndole a Blizzard un Diablo 4 que parece no llegar nunca, es posible que este juego consiga calar con mucha fuerza entre los aficionados del género.

Gracias a unos elementos jugables que logran hacer de Inquisitor – Martyr algo muy adictivo, un aspecto visual muy competente y un cooperativo local que promete horas y horas de diversión con nuestros amigos, NeocoreGames pone sobre la mesa una apuesta muy fuerte que a nosotros, en estas primeras horas que hemos disfrutado, ha logrado cautivarnos y dejarnos con ganas de más, de mucho más. Y lo mejor es que, según ha confirmado la compañía, el título contará con mucho apoyo postlanzamiento en forma de temporadas completas y gratuitas cada cierto tiempo, al igual que en Diablo, convirtiendo al videojuego en un servicio a largo plazo.

Si os gusta lo más mínimo el ARPG o el universo de Warhammer 40,000, Inquisitor – Martyr es una obra a la que merece la pena seguirle la pista durante las próximas semanas. A falta de probar la versión final del juego, que llegará el 11 de mayo a PC, PlayStation 4 y Xbox One, nosotros ya hemos quedado convencidos de que la calidad de las premisas es muy alta. Habrá que ver si se mantienen con la misma fuerza durante las siguientes decenas de horas que podemos dedicarle pero, si lo hacen, no os quepa ninguna duda que podríamos estar ante una de las mayores sorpresas del año y un fuerte candidato a ser la obra favorita de mucha gente. A continuación os dejamos con el gameplay de una de las misiones que pudimos disfrutar.


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