Crítica del episodio 2×03 de Westworld: La revolución requiere sacrificios

Westworld

Crítica del episodio 2×03 de Westworld: La revolución requiere sacrificios

El parque se abre al exterior y todos intentan comprender por qué luchan

Crítica del episodio 2×03 de Westworld: La revolución requiere sacrificios
 
 

La mecha sigue corriendo hacia una dinamita cada vez más grande. “Westworld” ha comenzado a revelar su verdadera naturaleza cuando todo se vino abajo. El final de la primera temporada pulsó un botón rojo que inició la caída del castillo de naipes. En ese juego, todos y cada uno de los presentes en el parque parece jugar un papel. Robert Ford planteó un tablero de ajedrez en el que Dolores apunta a ser la reina, y lo demás todavía intentan encontrar su lugar. El episodio de la semana pasada dejaba los primeros movimientos de filas, y desvelaba la posible clave para acabar con la guerra. Un arma secreta escondida tras el mayor secreto de Delos, que da acceso a esa puerta que todos buscan para escapar. Mientras tanto, otros cruzan la entrada desde el lado contrario.

Esta crítica contiene spoilers del episodio. Si quieres seguir leyendo te instamos a que lo veas previamente.

El tercer episodio llamado “Virtú e Fortuna” abre la realidad del parque a todo el complejo de instalaciones de la compañía. El mundo del Oeste resulta ser solo uno de los pequeños patios de recreo de Delos, y la peste ahí iniciada ha comenzado a propagarse hacia el resto de mundos. Así abre la serie esta semana, con la presentación de un nuevo parque ambientado en la India Colonial. Allí no tarda en notarse la revolución de los anfitriones, y una mujer cuya identidad todavía no se conoce, logra escapar con vida saltando a un lago. Sin embargo, esta masa de agua resulta curiosamente ser un nexo con Westworld, y tras lograr cruzar nadando, se convierte en el primer huésped que pasa de un parque a otro.

Dentro del propio parque los demás continúan intentando escapar, mientras la trama va completando los huecos de la cronología. En el presente, Bernard permanece con el resto del equipo de seguridad, y Hale parece estar persiguiendo algo importante. La clave de todo apunta a estar en Pete Abernathy, el padre ficticio de Dolores, que tras la caída del sistema, fue secuestrado, y quien porta en su interior información crucial de Delos para descifrar lo que está sucediendo. Sin embargo, llegar hasta él es más complicado de lo que parece, ya que de por medio está la propia hija ahora erigida como comandante de un ejército. Por fin vemos lo que sucedió tras el final del primer episodio, y además comprobamos que efectivamente Dolores se está haciendo cada vez más poderosa.

Siguiendo el movimiento de peones, la primera anfitriona logra reencontrarse con el padre y también con Bernard, a quien pide que restaure el colapsado sistema de Pete. Es entonces cuando él se da cuenta de que tiene delante el tesoro tras el que va la organización del parque. Se ha convertido en un saco de información que parece hacer de cortafuegos ante el posible peligro de la IP de Delos. Para Dolores sin embargo solo es un ser querido, y luchará por él pero con motivos diferentes. Y es que se ha dado cuenta de que ahora su única familia es Teddy, y que perseguir tus sueños implica sacrificios. Por eso es capaz de desatar el primer encuentro entre anfitriones y huéspedes sin importar lealtades ni los muertos sobre los que tenga que caminar.

En este tercer episodio por fin llega la prometida acción con una escaramuza de distracción muy bien ejecutada, con grandes secuencias, y un nivel de producción a la altura. El objetivo no obstante de la misma no es más que de distracción. Hale pretende infiltrarse en el fuerte para hacerse con Pete, mientras los hombres de seguridad aplastan a los mal armados anfitriones. Su misión tiene éxito, aunque la inteligencia de Dolores vuelve a salir a la luz, y logra finalmente hacerse con la victoria del enfrentamiento gracias a un movimiento inteligente de tropas y al sacrificio de muchos soldados. La tímida hija del ranchero ahora se ha convertido en una comandante muy peligrosa que entiende el juego y no se limita a ir de frente.

La que no parece moverse por las casillas del tablero es Maeve, la instigadora de todo el conflicto que se mueve por el subsuelo y caminos alternativos para alcanzar su meta. Si Dolores está haciendo frente a Delos en el campo de batalla, Maeve pretende derrotar al enemigo desde el interior. Gracias a sus conversaciones con Sizemore comprende que todavía no están totalmente liberados del yugo de su creador. Héctor todavía sigue algunas líneas de diálogo programadas, aunque su principal leit motive, su amor Isabella, a pesar de estar en lo más profundo de su código, ha sido reescrita. Maeve además desnuda a Sizemore comprendiendo que el propio Héctor solo es una idealización de él mismo tras sus fracasos en la vida. La esencia del creador se transmite a la creación.




Westworld solo es una mota de polvo en un mundo mucho, mucho más grande. La escena que viene a resumir todo el tercer episodio, enfrenta a Bernard y Dolores en una conversación que confronta la realidad programada, con la programación que pretende ser real. Bernard está completamente sobrepasado por la situación, y cree que todo lo que está sucediendo es en vano. Sin embargo, el propósito de Dolores es el de Ford, y este sabía muy bien que lo que estaba creando sería un eslabón en la evolución del ser humano. “Quiero dominar el mundo”, le asegura a pesar de saber que es solo uno de los muchos que hay. El fuel que la alimenta no es la conquista material, sino la búsqueda de un impacto inmaterial, salir del Jardín del Edén siguiendo los pasos de Adán.

¿Lograrán encontrar la puerta para escapar? Maeve parece haber llegado al Shogun World, parque que conoceremos en el próximo episodio, y Dolores parece estar cada vez más cerca de cumplir el propósito para el que fue creada.


El próximo episodio de “Westworld” se emitirá el lunes 14 de mayo en HBO España


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