Crítica de Safe: Un Dexter descafeinado muy poco sorprendente

Otro thriller de consumo rápido fruto de la cadena de producción en serie de Netflix

Crítica de Safe: Un Dexter descafeinado muy poco sorprendente
 
 

Todos escondemos secretos, quizás por mantener las apariencias, quizás por miedo, pero al fin y al cabo nos ocultamos tras una máscara de prejuicios y formalidades. Pero ¿qué ocurriría si las circunstancias nos obligasen a salir de ese teatro? Eso es lo que se cuestiona Harlan Coben en “Safe”, una historia de verdades, mentiras, y situaciones incómodas. Una ficción que tiene como reclamo el nombre del escritor, pero que se vende principalmente por la presencia de un asesino reconvertido en padre divorciado. Michael C. Hall arrastra el perfil de misterio y sobreactuación de “Dexter” para intentar transmitir la angustia de un cabeza de familia atormentado. Sin embargo quizás es sólo él el único pilar sobre el que se sostiene una serie introspectiva, pero muy poco entretenida.

“Safe” nos traslada a la clásica urbanización de lujo de Inglaterra, una comunidad compuesta por familias perfectas que intentan cumplir con lo que la sociedad espera de ellas. Tom (Michal C. Hall) es el padre de una de estas familias, que aparenta ser estable, pero que se cae a pedazos. La muerte de su mujer años atrás por una enfermedad le atormenta por no estar junto a ella cuando podía. Su trabajo como cirujano le absorbe demasiado tiempo, y sus dos hijas adolescentes ahora no tienen un referente con el que guiarse. Situación que empeora cuando la mayor de ellas desaparece tras una noche de fiesta, y iniciando una investigación que levantará todos los secretos de este aparente idílico barrio.

La premisa es sencilla, pero el desarrollo es como poco enrevesado. Julia Ford, Daniel O’Hara, y Daniel Nettheim recurren a los dobles fondos y los giros constantes para sumergirte de lleno en la desesperación del padre. La forma de actuar de Tom está desprovista de cualquier reparo, y no duda en acusar, atacar, y hurgar hasta el más íntimo secreto de sus vecinos. Unas familias que a pesar de vivir en sus burbujas, están muy interconectadas entre sí, y no solo de manera formal. Los líos amorosos, las infidelidades, y los chantajes son constantes. Los showrunners disponen un tablero de ajedrez en el que cualquier movimiento tiene consecuencias. Algo que sin duda beneficia al constante aire de suspense y misterio que rodea a los episodios.

La dinámica entre las familias se ve beneficiada en un momento dado por la policía, quien no dudará en comenzar a investigar la desaparición de la hija de Tom, y otros posibles delitos en la comunidad. La detective Constable (Hannah Arterton) encarna el camino moralmente más correcto de esta exploración, mientras que Tom representa las pulsiones más subconscientes. Una se mueve por oficio y el otro por amor, pero los dos chocan constantemente con un muro de silencio y secretos complicado de escalar. No obstante, el desarrollo de los acontecimientos que vivirán, aunque en un comienzo resultan interesantes, no tardan en tornarse predecibles y poco sorprendentes.

Que el marido despechado le ponga los cuernos a la mujer, o que el hijo lleve una vida paralela y secreta llena de alcohol y drogas se presentan como elementos demasiado explotados en televisión. “Safe” opta por apostarlo todo por las relaciones cruzadas entre los personajes, pero cuando estos siquiera tienen el potencial suficiente como para cargar con el peso de la serie, todo queda en una sopa bastante insípida. Hall tampoco ayuda a este panorama con  una interpretación a ratos inquietante, y a ratos fuera de lugar. Parece que el actor no ha logrado desprenderse de su papel de asesino, y resulta complicado no pensar en ese perfil cuando pretende hacerse pasar por un padre atormentado.

Cuando lo apuestas todo a una sola baza, y esa falla, el edificio entero se viene abajo. El misterio es el principal puntal de la nueva serie de Netflix, pero el truco del cliffhanger termina perdiendo su efecto cuando es utilizado sin ninguna vergüenza en cada uno de los episodios. El desarrollo de la trama acaba recordando más a una telenovela, que a una ficción ambientada en Inglaterra. A este aspecto no ayuda tampoco una banda sonora casi inexistente y efectista, y una fotografía simple. Los showrunners optan por ignorar estos elementos y buscar la identificación de la audiencia con un reparto de personajes de todos los perfiles; el padre de familia sumergido en la rutina, la madre superada por los hijos, el hijo adolescente superado por la vida. La búsqueda de esa empatía se sustenta en el contexto más que en la personalidad, ya que no encontraremos nada sorprendente en ninguno de los protagonistas.

“Safe” es una propuesta que no busca destacar, sino solo cumplir y entretener. Esto último no lo logra con demasiada nota, y la historia alcanza a evolucionar sin brillar en exceso. “Safe” no es una mala serie, ni tiene problemas graves que inviten a dejar de verla, pero tampoco cuenta con el aliciente necesario como para engancharse a ella teniendo otra decena de ficciones quizás más interesantes. Puede que “Dexter” nunca regrese, pero para todos los fans del maniático personaje, aquí encontrarán un pequeño aperitivo con el que pasar el rato. Para los demás, esto será como pescar en un estanque vacío de peces.





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