Crítica de Flavors of Youth, una mirada shinkaniana a la China nostálgica

La China moderna mira con nostalgia al pasado en tres cortos que no terminan de conectar con el sentir extranjero

Crítica de Flavors of Youth, una mirada shinkaniana a la China nostálgica
 

Es imposible de olvidar el impacto que dejó “Your Name” en toda su carrera. Makoto Shinkai está lidiando ya con su próxima gran película, pero del equipo que participó en la película de animación más taquillera de la historia, han salido artistas ahora buscados por toda la industria. Comix Wave Films quería probar que sin el cineasta de por medio también era capaz de alcanzar esa sinestesia artística, y “Flavors of Youth” era su mejor baza. Enfocada al público chino, esta película llega a Netflix con tres cortos distintos que buscan remarcar los valores de la sociedad del país apostándolo todo a los sentimientos autóctonos generados dentro de su cultura.

Tal y como ya hiciera “5 centímetros por segundo”, esta película recurre a la división en tres partes para tratar la misma temática con distintos personajes y distintas historias. Aquí la trama no está fragmentada para hacer sentir la evolución en sus protagonistas, o enfatizar el paso del tiempo, sino para abarcar. Li Haoling se decidió finalmente con este proyecto tras haber ganado una gran popularidad junto a Shinkai, y con eso en mente se acercó a Comix Wave Films para iniciar una coproducción que respetase el espíritu de aquella obra del cineasta, pero al mismo tiempo supiera entender los sentimientos de una sociedad que todavía se resiste a deshacerse de la idiosincrasia de un pasado no tan lejano.

“Ropa, comida, hogar, y transporte”, esos son los principales temas con los que se define “Flavors of Youth”, y con los que intenta alcanzar un punto común para trasladar su mensaje. El cómo es lo que diferencia a cada uno de los cortos, unos trabajos que al mismo tiempo reflejan el estilo de sus directores, y que de alguna u otra forma tienen grandes reminiscencias a la filmografía de Shinkai. La primera de ellas, “Fideos de arroz”, está dirigida por el chino Jiaoshou Yi Xiaoxing, y se centra en la conexión entre el presente y el pasado a través de la comida. Xiao Ming, un hombre que vive en Pekín, se mantiene atado a su hogar y su infancia a través de los fideos “San Xian”, un plato que solía comer junto a su abuela cuando era pequeño.

“Fideos de arroz” no intenta dibujar un perfil claro de sus personajes, sino que centra todos sus esfuerzos por remarcar las diferencias que existen entre la gran ciudad y el mundo rural. Partiendo de una base similar a la que empleaba “Your Name”, el director inicio un viaje introspectivo hacia ese pasado al que ni el protagonista, ni el país, quieren dar la espalda. La comida aquí solo sirve de catalizador para trasladar la narración a esos años en los que Ming vivía únicamente preocupado por la rutina. Ni el amor ni la familia logran eclipsar lo realmente valioso; el día a día. Haoling hace hincapié una y otra vez en la perspectiva histórica de China para empatizar directamente con el público del país.

La belleza de los platos en este corto transmite con intensidad las emociones del protagonista

La conexión entre modernidad y tradición se diluye hasta casi desaparecer en Nuestro pequeño desfile, casualmente el único corto no dirigido por un chino. Yoshitaka Takeuchi, experto animador 3D de Comix Wave Films plantea una historia que se olvida de los valores identitarios del país -la distancia cultural es notable-, pero que lucha por intentar transmitir un sentimiento universal; el amor fraternal. Este corto es quizás el más internacional de los tres precisamente por dejar de lado China, y enfocarse en los esfuerzos de dos hermanas por volver a acercarse. Yi Lin, una modelo, vuelve a vivir con su hermana Lulu después de años viviendo separadas por la muerte de sus padres.

Nuestro pequeño desfile es el trabajo con menos fuerza de “Flavors of Youth”, y su principal problema radica en la poca profundidad que se le da a los personajes. Yi es egoísta y está preocupada por su propia belleza para no perder el trabajo, los años pasan y las nuevas generaciones pisan fuerte. Su hermana por contra es joven y tiene el sueño de convertirse en modista. La una y la otra son polos opuestos, y el amor que esta última intenta profesar siempre termina evaporado por la prepotencia de Yi. El conflicto emocional está demasiado diluido, el excesivo enfoque en el mundo de la moda no ayuda, y la resolución es demasiado previsible. Las cosas no se valoran hasta que se pierde, y Takeuchi consigue transmitirlo con una historia sencilla, pero sin mucho recorrido. Quizás enlazada a la nostalgia temática de toda la película hubiera funcionado mejor.

Lin es una protagonista demasiado plana como para cargar con el peso de una historia así

El tercer y último corto es el que a grandes rasgos más parecidos comparte con el trabajo de Shinkai. Si en los anteriores el protagonismo lo tenían el hogar y la familia, aquí el amor se hace con la historia. Dos enamorados separados por cosas del destino buscan reencontrarse años más tarde ¿De qué me suena esto? El propio Haoling se pone al frente de “Amor en Shangai”, una historia que no disimula a la hora de beber tanto temáticamente como narrativamente de la filmografía de Shinaki.

Li Mo, un hombre frustrado por un trabajo que no le deja alcanzar sus sueños, se reencuentra con su pasado gracias a una cinta de casete grabada por el amor de su adolescencia. Para alcanzar el futuro que siempre deseó se vio forzado a separarse de la persona a la que amaba, pero ahora que ha vuelto a mirar hacia atrás, tiene la oportunidad perfecta para curar su corazón. Haoling busca una fórmula conservadora para cerrar con fuerza la película, y lo cierto es que lo consigue, pero de manera intermitente. Los protagonistas son tan bidimensionales como los de los otros cortos, y los momentos de máxima intensidad emotiva no tienen tanta fuerza como en “Your Name”.

El amor entre los dos jóvenes es interesante, pero su resolución se siente apresurada

La comparación entre la obra maestra de Shinaki y “Youth of Flavours” era algo casi obligado de cara al público, pero tremendamente injusto si entramos a valorar los objetivos de la segunda. Pese a que en diversos momentos se sienten grandes paralelismos con “5 centímetros por segundo”, e incluso con “Your Name”, la intención es completamente distinta. La temática es compartida, sí, pero el hecho de que cada corto esté creado por distintos equipos termina perjudicando en gran medida el resultado final. No hay continuidad entre un trabajo y otro, y la tensión creciente de las historias termina naufragando en distintos clímax que a todos niveles se sienten prematuros.

Formalmente la huella de Comix Wave Films eleva el nivel artístico hasta cotas sobresalientes. Cada escenario, cada plano desprenden belleza por sí mismos. La luz vuelve a estar utilizada de una manera increíblemente inteligente a la hora de resaltar volúmenes o dar profundidad a los exteriores. A primera vista “Flavors of Youth” es una obra de un nivel artístico descomunal, pero decepciona algo cuando se entra en detalle. La animación no es tan inspiradora como lo era en “Your Name”, y los pequeños momentos que en las obras de Shinkai marcan la diferencia, aquí están ejecutados de manera discreta.

¡Wow!

No creo que nadie acuda a esta película con la idea de encontrarse una nueva “Kimi no Na wa”, y de hacerlo, la decepción será notable. Haoling ha creado un compendio de historias enfocadas a conectar con el público chino, y de camino ha conseguido una factura técnica de gran belleza. Este apartado es muy disfrutable, pero el sabor se vuelve algo agridulce cuando las historias van pasando por pantalla sin dejar demasiada huella. La labor de Comix Wave Films es encomiable, y su habilidad para captar la belleza de las ciudades chinas es increíble. Quizás si en un futuro se atreven con algo más internacional, entonces podamos hablar en otros términos.


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