Pokémon Let’s GO y la simplificación de su fórmula

Pokémon: Let’s Go Pikachu/Eevee

Nintendo Switch
8.7

Muy bueno

Pokémon Let’s GO y la simplificación de su fórmula

Pokémon Let’s GO y la simplificación de su fórmula
 

Con el anuncio de Pokémon Let’s GO Pikachu/Eevee Game Freak ha dado un nuevo giro a su exitosa franquicia. No es ningún misterio que de un tiempo a esta parte la compañía ha ido facilitando cada vez más las campañas de sus juegos, hasta el punto de lograr el enfado generalizado de gran parte de su público.

No es baladí el hecho de que el grueso de compradores de los juegos principales de Pokémon supera con creces la veintena. Éstos son -somos- aquellos jugadores que crecimos de niños con una Gameboy bajo el brazo y una edición Rojo o Azul de los primeros Pokémon. Somos aquellos que se maravillaron al ver como nuestro Charmander se convertía con el paso de las horas e innumerables batallas en un incombustible Charizard, aquellos valientes héroes que logramos desbaratar los plantes del malvado Team Rocket, aquellos aguerridos luchadores que vencimos en un encuentro pírrico a Gary Oak para proclamarnos Campeones de la Liga Pokémon.

Los niños del ayer somos los veteranos del mañana y Pokémon no ha sabido evolucionar de acuerdo a nuestras necesidades. En 2003 con el lanzamiento de Pokémon Rubí y Zafiro la esfera competitiva de Pokémon dio un vuelco. Se introdujeron el sistema de Individual Values (IV’s) y Effort Values (EV’s) mediante los cuáles los primeros medían el rendimiento de un Pokémon con una característica concreta, mientras que los segundos eran un compendio de puntos de mejora que se repartían entre las distintas habilidades de acuerdo al tipo de enemigo que enfrentáramos. Ello, sumado a la introducción del sistema de habilidades que actuaría a modo de soporte, y las naturalezas, que determinaban el carácter y el estilo de combate de nuestro compañero, consiguieron hacer que ningún Pokémon fuese igual que otro. Esa distinción y profundidad añadida dotaron a Pokémon de una vertiente competitiva insólita que se vería culminada en 2005 con Pokémon Esmeralda y el Frente Batalla, lugar de reunión de los mejores entrenadores del planeta y que serviría de antesala a los combates en línea aparecidos en 2006 con Pokémon Perla y Diamante.

El Frente Batalla fue sin lugar a dudas el mejor postgame de la saga.

Esa indagación en la dimensión competitiva de Pokémon supuso un antes y un después en una franquicia que ya no estaba tan enfocada a niños, y cuya frustración en los combates online y las mecánicas competitivas serían el germen que provocaría una serie de pasos atrás. Un retroceso que llega incluso a un punto anterior al inicio de la propia saga y nos presenta una propuesta del todo atípica; Pokémon Let’s GO.

Un reinicio insípido

Pokémon Let’s GO Pikachu/Eevee es un remake de Rojo y Azul (Verde en Japón) pero abandona por completo las mecánicas clásicas de los RPG por turnos para presentarnos una aventura más amable en la que no hay lugar para las hostilidades de ningún tipo. Los Pokémon salvajes ya no serán aleatorios y se verán desde el mapeado, por lo que podremos elegir si “combatir” o no. Y digo combatir entre comillas porque se han suprimido por completo los encuentros con Pokémon salvajes amparándose en el estilo de captura de Pokémon GO. Decía Junichi Masuda que Pokémon Let’s GO es el intento de atraer a los jugadores de la exitosa App a la franquicia principal. La tentativa no es mala, máxime teniendo en cuenta el arrollador éxito de la obra de Niantic, pero el perfil de mobile gamer dista mucho del perfil de jugador tradicional y el éxito de Let’s Go queda supeditado a una mera conjetura de un equipo de marketing.

Pokémon Showdown se ha convertido en el hogar de la competición.

Mientras tanto los jugadores decanos de la saga seguimos huérfanos. Pokémon Sol y Luna evidenciaron las necesidades de los jugadores experimentados que no hallamos consuelo en las entregas principales y debemos migrar a plataformas como Pokémon Showdown para satisfacer nuestra sed de competición. Pero no sólo eso, el anhelo de sintetizar cada una de las facetas competitivas y eliminar cualquier atisbo de dificultad roza lo absurdo con la campaña principal de los nuevos títulos. En Pokémon Let’s GO los gimnasios, esos recintos en los que reina la competición y se nutre de avezados entrenadores que buscan medirse con el líder, se han convertido en patios de recreo en los que es condición necesaria entrar con un equipo con ventaja de tipos o que se encuentre una decena de niveles por encima de los del rival. Un movimiento insensato que rompe por completo la filosofía de los gimnasios Pokémon y traiciona la doctrina de los dojos en los que se inspira.

La promesa del RPG clásico

Tras el aluvión -merecido- de críticas hacia Pokémon Let’s GO el mismísimo Tsukenazu Ishihara tuvo que salir a la palestra para apagar los fuegos al prometer que el núcleo duro de Game Freak se encuentra ya trabajando en una nueva generación de Pokémon para 2019, un título que recupera la fórmula clásica y promete contentar a los jugadores experimentados. Es bueno saber que Let’s GO es un spin off que no tiene porque afectar a la saga madre, pero a éstas alturas confiamos muy poco en la palabra de Game Freak y en su concepto de dificultad.

Pokémon Blanco y Negro fueron el último bastión de los jugadores curtidos, a partir de entonces el declive fue progresivo tras el punto de inflexión que supuso Blanco 2 y Negro 2 y la confianza que otrora unía a los fans con los desarrolladores se fue desvaneciendo. Ahora vamos a ciegas, esperando con inquietud que nuestros anhelos se vean satisfechos con una nueva entrega que vuelva a los orígenes de la saga sin relegar todas aquellas mejoras introducidas en la faceta competitiva. Si de paso se eliminan actividades triviales cómo minijuegos de surf, concursos de belleza y demás parafernalias mejor todavía.

The Pokémon Company promete además una entrega con un aspecto gráfico mucho más depurado. Y más nos vale, pues no se necesita un ojo clínico para percibir que los modelados de Let’s GO están reciclados de Pokémon Ultrasol/Ultraluna y apenas se atisba un aumento de resolución y de polígonos. Tanto es así que en Pokémon Stadium (2000) ya veíamos animaciones mucho más trabajadas que las vistas en Let’s GO, pese a los 18 años de diferencia. La desidia de Game Freak es ya costumbre y no hay más que echar un vistazo a otros juegos de Switch para apreciar cómo estudios mucho más pequeños y con una décima parte de presupuesto han logrado resultados magníficos. Xenoblade Chronicles 2 quizá sea el paradigma idóneo con el que compararse y en el que la obra de Game Freak palidece en todos los apartados.

Por el momento sólo nos queda esperar, pero si me permiten la confidencia, he de decir que pese a estar enamorado de la franquicia desde sus inicios, cada vez más siento indiferencia por el camino que está tomando la saga con la que crecí. Quizá ya sea mayor para éstos juegos, o quizá los niños de ahora tengan necesidades distintas. En cualquier caso, un servidor se retira por hoy para disfrutar por enésima vez de Pokémon Rojo, entrega que, al igual que el buen vino, mejora con el paso de los años.


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