Crítica de The Innocents: El amor adolescente que lo puede todo

La serie ya está disponible en Netflix

Crítica de The Innocents: El amor adolescente que lo puede todo
 

Durante los últimos años Netflix ha estado buscando encontrar la fórmula que le permitiera explotar a uno de sus públicos más crecientes. “Por trece razones” sintonizó con los más jóvenes, y supuso una revolución, pero la propuesta de aquella serie se quedaba a medio camino del potencial que otras grandes sagas cinematográficas habían logrado en el pasado. Con la idea de seguir el camino de la sagas teen noir, ahora llega “The Innocents”, una historia de amor adolescente salpicado de pequeños toques fantásticos que busca el dramatismo apoyándose en todos los clichés del género.

Aquí, salvo la presencia de Guy Pearce, todo son caras desconocidas. Un detalle que evidencia las intenciones de una Netflix que busca instaurar las bases de un nuevo fenómeno. Y lo cierto es que cuenta con todos los elementos para conseguirlo. Farren Blackburn, uno de los directores más prometedores del Reino Unido, reúne todo lo aprendido en series de superhéroes como “Daredevil” o “Iron Fist”, y lo combina con su habilidad para el drama en una historia compacta. Una historia donde todo se cocina a fuego lento, los diálogos son el centro de atención, quedando los efectos especiales en un segundo plano. En “The Innocents” todo es sutil, desde los elementos de ciencia ficción, hasta los sentimientos que afloran entre la pareja protagonista.


Esta crítica está libre de spoilers

June McDaniels es una chica de 16 años recién cumplidos que vive en el norte de Inglaterra junto a un padre sobreprotector (Sam Hazeldine), y un hermano discapacitado y agorafóbico (Arthur Hughes). Su madre (Laura Birn) se marchó hace tiempo buscando comprender los extraños poderes de su cuerpo, pero dejó tras de sí una familia totalmente destruida. Cuando June encuentra en su amor Harry (Percelle Ascott) una vía de escape a su vida, no duda en dar un paso al frente y escapar. Sin embargo, el amor adolescente entre ambos pronto se pondrá a prueba cuando ella descubra que tiene la capacidad de mutar y cambiar su aspecto al de un islandés de 40 años.

Hay una tensión sostenida a lo largo de los primeros 8 episodios de la temporada. “The Innocents” deja de lado el dramatismo de otras series similares, y opta por la narración calmada pero ininterrumpida. Blackburn juega con la sensación de incertidumbre para mantener la atención del espectador sobre una historia que no destaca por su originalidad ni intensidad. El director lo apuesta todo a una sola carta: el amor adolescente. Si ese punto de anclaje no funciona, todo lo demás se viene abajo. Y es que aunque entre el reparto encontramos a más de una decena de personajes y varias tramas paralelas, el único motor que lo mueve todo es la lucha del adolescente contra el mundo.

Harry y June son el pilar sobre el que se levanta toda la serie

Crecer es complicado, y la adolescencia es una etapa que obliga a mudar la piel, y dejar de lado muchos de los ideales que conformaban la identidad para enfrentar la realidad. La serie idealiza el amor y trae a colación un sufrimiento similar al que padecían los protagonistas de Romeo y Julieta. No es complicado encontrar paralelismos con distintas obras tanto del pasado como contemporáneas, si tenemos en cuenta que la serie apenas inventa nada. Ni los personajes son particularmente originales o sorprendentes, ni el desarrollo de la historia consigue impactar con sus diversos giros. Es el conjunto el que hace de “The Innocents” una serie notable.

Ahora bien, hablar en lenguaje para adolescentes puede causar cierta desconexión con el público más adulto. El romanticismo presenta una visión de la realidad dulcificada, y cuando los protagonistas son capaces de superar los obstáculos que el mundo les presenta gracias a ella, es imposible no sentir cierta incredulidad. Para entrar en el juego que propone la serie uno debe dejar de lado el pragmatismo del día a día, porque el ecosistema que ha creado Blackburn funciona como una máquina perfectamente engrasada si se sabe leer correctamente. El guion está escrito de manera competente, y los personajes trabajan siempre en pos de llegar al desenlace pactado. Todo esto se gesta de manera  calmada, pero en esta ocasión el ritmo lento viene justificado por la propia naturaleza de la historia.

Stainer es el hombre islandés en el que puede transformarse June

No es complicado encontrar moralejas al final de cada uno de los episodios. Los protagonistas aprenden a base de tropiezos, y las herramientas que van encontrando por el camino las emplean para crecer como personas y escapar de las jaulas en las que estaban presos. “The Innocents” es una serie de ciencia ficción sí, pero no propone una trama muy fantástica ni grandes efectos visuales. La clave de está en el equilibrio que encuentra entre una historia realista y dramática, y las pinceladas sci-fi derivadas de las transformaciones de June. Sigue una estrategia similar a la que ya se pudo ver el año pasado en “The OA”, pero en vez de virar hacia el misterio, esta recoge el amor inocente de “Por trece razones”, y se desprende de lo negativo para quedarse con el concepto puro del romanticismo.

A todo esto lo acompaña una ambientación y unos paisajes muy atractivos. El equipo viajó tanto a Reino Unido (casi toda la serie viene facturada de allí) como a Noruega buscando la magnificencia de la naturaleza húmeda y pantanosa del norte de Europa. Muchas de las transiciones entre escenas aprovechan este factor para lanzar increíbles planos aéreos que ayudan a proporcionar esa sensación de indefensión que sienten los protagonistas. La niebla constante y las sombras hacen un trabajo excepcional a la hora de generar incertidumbre. Blackburn susrae todo esto de la ecuación para forzar al espectador a que se agarre al mismo clavo ardiente que Harry y June.

“The Innocents” es una propuesta más que interesante para todos aquellos aficionados al teen noir, que buscan una historia de superación pero no quieren grandes dosis de violencia. Todavía es pronto para hablar, pero no hay duda de que esta serie cuenta con todo lo necesario para instaurar una nueva franquicia dentro del catálogo de Netflix. No por su originalidad, ni la brillantez de sus guiones, sino porque lo que transmite lo hace de manera limpia y directa. Un torbellino de emociones y hormonas que resulta increíblemente placentero. Si los prejuicios no forman parte de tu ocio, este nuevo Romeo y Julieta dejará poso en ti.


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