Crítica de Presunto Culpable – Una espectacular fotografía al servicio de un thriller pasable

Se estrenó ayer con un 16% de share

Crítica de Presunto Culpable – Una espectacular fotografía al servicio de un thriller pasable
 

Semana de estrenos en las principales cadenas de nuestro país, y si ayer publicamos la crítica de “El Continental”, ha llegado el turno de hacer lo propio con la de “Presunto Culpable“, la nueva serie de Antena 3 que podríamos definir como radicalmente diferente a la de La 1: mientras la primera destaca por un ritmo vertiginoso y atropellado y por la acción, “Presunto Culpable” brilla en la presentación de tramas reposadas, utilizando todo el tiempo que requieran y con un ritmo lento que puede no gustar a todos los espectadores.

Esto ocurre por un motivo muy claro: se trata de una serie que bebe mucho de la ficción nórdica; es más, algunas voces afirman que “Presunto Culpable” podría ser una adaptación de “Absuelto”, ficción de aquellas tierras que parte de una premisa muy parecida. Pero Antena 3 ha sabido encontrar en los paisajes del norte de España un gran aliado diferenciador: no estamos en los países nórdicos, sino en el País Vasco. Y la ambientación cobra un protagonismo enorme respecto a los propios personajes: es el ambiente el que mete el miedo en el cuerpo, más que la trama.

En general, estamos ante una ficción que contiene un mínimo de calidad pero que, como apunta nuestro titular, no inventa la rueda: en los últimos meses hemos visto series como “La Verdad” o “Sé quién eres” que comparten con “Presunto Culpable” la presentación de un thriller con las mismas armas: tramas reposadas, personajes con aristas y giros de guion inesperados. ¿Pero tiene identidad propia la nueva ficción de Antena 3?

La ambientación, las actuaciones y la fotografía, lo más trabajado

Ya lo hemos apuntado en las primeras líneas, pero es que la ambientación en unión con la fotografía nos ha sorprendido muchísimo: si “El Continental” ayer dijimos que utilizaba una fotografía más sucia para representar una época distópica que no llegó a existir en nuestro país, “Presunto Culpable” utiliza una fotografía realista de cómo tenemos conceptuado el País Vasco: colores fríos, poco contrastados y con gran uso de las luces y las sombras. Estamos ante una de las series más impactantes en este campo, que sigue la línea marcada hace unos años en “Bajo Sospecha” (en algunos momentos la fotografía es parecida) pero muy mejorada.

Pero esta fotografía no se podría llevar a cabo sin el uso de escenarios naturales. Es cierto que en nuestra ficción estamos ya en una época en la que se utilizan poco los set de rodaje construidos para la ocasión, sobre todo si hablamos de exteriores, pero es inevitable sentir la impresión de que una buena elección de escenarios es lo que añade enteros a la serie: si “Presunto Culpable” se hubiera rodado en, por ejemplo, Madrid, su ambiente opresivo y asfixiante no se hubiera podido conseguir ni con un brillante trabajo de fotografía.

El último punto positivo, podríamos decir que se encuentra en la mayoría de actuaciones: todos los personajes están muy contenidos, y este es un trabajo que no es fácil de realizar. Miguel Ángel Muñoz ha madurado mucho en la interpretación desde que comenzase hace más de una década y su personaje, con muchas aristas psicológicas, es muy interesante. Pero sobre todo brilla Elvira Mínguez, una de las mejores actrices con las que cuenta la industria española. Cada gesto, cada expresión, cada frase.

La trama no innova y el ritmo adolece

Un hombre regresa a su tierra después de un terrible suceso en el que él es el único “Presunto Culpable“. Una premisa muy conocida por los espectadores que no innova. Tampoco se innova en la forma de contar la historia: sí, hay resquicios del guion que sólo conocen algunos personajes y algunos giros que, si no se esperan, pueden llegar a sorprender, pero se sigue con los estándares de la ficción española. Creemos que no todo está escrito como para no tener margen de maniobra con el que poder mejorar el aspecto narrativo.

El problema es que lejos de conseguir un ritmo adecuado, que no rápido, se apuesta por una “cocina a fuego lento“. No es para menos, puesto que la serie tiene que durar toda la temporada y no será hasta el final cuando conozcamos la verdad, pero es cierto que en algunos momentos los 70 minutos de episodio se hicieron largos, sobre todo en los momentos en los que los diálogos eran muy largos.

En resumen, tenemos una serie con un buen empaquetado técnico y unas actuaciones a un nivel sobresaliente, pero la trama, sin ser mala, no innova y navega por terrenos ya conocidos, algo que afecta negativamente en el ritmo.


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