Crítica del episodio 1×04 de Boogiepop and Others: Nihilismo y condena

Crítica del episodio 1×04 de Boogiepop and Others: Nihilismo y condena
 

De la incomprensión puede nacer el misterio, la curiosidad. Madhouse era consciente de las particularidades del universo de Kouhei Kadono, y no parece estar dispuesta a desentrañarlas. Los primeros episodios de «Boogiepop and Others» llegaban desprendiendo un nivel artístico propio del estudio que lo respalda, y generando algo de confusión. Una historia repleta de personajes opacos, conversaciones nihilistas, y poca o ninguna continuidad entre escenas, eran las cartas de presentación del anime. El estudio rehusaba de las etiquetas para quedarse en un espectro ambiguo donde cabe casi cualquier adjetivo. Y no, no parece querer salir de ahí en toda la temporada.

Adentrarse en una nueva serie siempre es un deporte de riesgo; conocer nuevos personajes, empaparse de nuevas reglas, empatizar o no con la historia. Salir de la zona de confort no siempre reconforta, y «Boogiepop and Others» juega con eso. Aunque la serie parecía destilar un perfume de thriller psicológico con toques de ciencia ficción, lo cierto es que su formato episódico la empuja a abarcar temas más amplios. Tras el cierre del primer arco la semana pasada, ahora la serie se adentra en una historia de absolutos; de un enemigo que amenaza a toda la humanidad, y un individuo capaz de conquistar el mundo.

De un conflicto escolar en el que era complicado saber quién era quién, a una trama en el que no importa el quién. El escenario sigue siendo el colegio –ese patio de recreo de juego para Boogiepop-, pero el foco ya no está puesto en los estudiantes. Ahora el protagonista es Jin Asukai, un profesor popular que se dedica a pasar consulta psicológica a los alumnos. Sin embargo, lo que en un principio se vende como un adulto seguro de sí mismo, pronto se convierte en un alma rota. Shingo Natsume vuelve a hacer un trabajo excepcional con la abstracción que maneja el material original, abriendo en canal a todo el que aparece en pantalla.

Si en el anterior arco el pilar sobre el que se construía el drama escolar era la inseguridad y la presión social, aquí la verdadera protagonista es la soledad. Asukai es un individuo con un gran poder, pero sin una meta en la vida. Posee un habilidad especial que le permite ver lo que le falta a cada corazón, pero no es capaz de encontrar un camino para sí mismo. Vive en la desgracia permanente de los demás, y no tiene nadie en el que apoyarse. Es consciente de que la sociedad se derrumba, pero no puede hacer nada. Como si fuera un espectador privilegiado del apocalípsis.

Boogiepop and Others
La dirección se atreve con propuestas arriesgadas pero bien ejecutadas.

La carga simbólica de este episodio es notablemente superior al anterior arco. Natsume se desliga progresivamente del plano objetivo, para abrazar un realismo mágico muy sugerente. En este caso las plantas se convierten en el elemento fetiche del director, y sirven de base para simbolizar el alma de las personas. La rosa, como autorrealización, aparece en lo alto de un camino lleno de espinas, cuando lo hace. Porque «Boogiepop and Others» no está interesada en la esperanza, sino en los vértigos más profundos de la mente humana. Asukai padece porque no es capaz de ver ninguna flor, ni tampoco sabe si él mismo tiene una. Es una lucha perdida en la que no tiene posibilidades de victoria. La única salida posible es la derrota. Y es ahí donde entra a jugar Imaginator.

En el primer episodio Boogiepop explica cómo su imagen es tan solo un reflejo preconcebido de la mente humana. Tiene la forma que los demás le dan. En el fondo es solo un concepto inmaterial que aparece para equilibrar la balanza de la adversidad. Su jang es otro abstracto. Un ser indefinido al que la serie le pone el nombre de Imaginator, pero que como su propio nombre indica, no es más que un constructo de la mente humana. [«Boogiepop and Other» es pesimista, y está autoconvencida de las tendencias destructivas del individuo]. Por eso aparece frente a Asukai, y le dice lo único que desea oír. Le otorga lo único que no tiene en su vida; un propósito. Pero Imaginator no es el virus, solo el activador.

Boogiepop and Others
Imaginator se propaga como esporas entre aquellos individuos perdidos

Si entendemos la humanidad como un colectivo destinado al fracaso, no es difícil imaginarse la existencia de un pastor encargado de llevarla al matadero. “Puedo ver la muerte de la gente”, le explica a Asukai. “La energía generada por los seres vivos justo antes de extinguirse”. Imaginator persigue el dolor y lo utiliza para sus propios propósitos. Explica cómo ayuda a las personas a dar ese último paso que no se atreven a dar, moldeando el mundo a placer. Pero no puede hacerlo por sí mismo, necesita peones. Porque en realidad no es más que un absoluto creado por el ser humano. Es la sociedad la que se derrumba por su propio peso.

Este discurso discurre por la mente del profesor como agua, y no tarda en autoconvencerse. Los dos establecen una simbiosis destructiva; mientras uno encuentra un propósito en la vida, una vocación, el otro encuentra un medio para conseguir sus objetivos. La habilidad de Asukai es ideal para el genocidio pretendido de Imagine. Que lo consiga o no solo depende de la fortaleza espiritual de la humanidad, y de por supuesto la intervención de la propia Boogiepop. Madhouse no explica, pero sugiere. Su enfoque sobre el material se puede interpretar desde un punto de vista bíblico, o incluso metafísico. Y es en esa ambigüedad donde encuentra la respuesta para atrapar al espectador, o aburrirlo hasta la muerte.

Boogiepop and Others
¿Ha nacido un nuevo dios?

No pocos animes en el pasado han jugado a la confusión, y no pocos han salido mal parados. La apuesta de Kadono es arriesgada, y su resultado es desconocido. «Boogiepop and Others» se olvida de las explicaciones, y se lanza directamente a un pastiche nihilista de difícil definición, haciendo y deshaciendo en esencia lo que le da la gana. Puede incluso ser prepotente y aburrida. Pero tanto su dirección como manejo de los temas es sobresaliente. El terror puede presentarse de muchas formas, y este quizás no sea para todos.