Análisis Air Conflicts: Pacific Carriers

PlayStation 4
 

La guerra no solo se disputa en tierra firme, el cielo juega un tablero crucial en el desarrollo de muchísimos conflictos bélicos cuya ventaja aérea ha proporcionado letales victorias. En los videojuegos, la saga Air Conflicts se encarga de simular la vertiente más olvidada de las guerras con frenéticas batallas surcando el cielo en avionetas de combate. Después de debutar en la pasada generación, Air Conflicts: Pacific Carriers vuelve a PlayStation 4 con la misma mecánica y pequeñas mejoras centradas en el aspecto técnico.

El juego dispone de varias modalidades jugables con un claro enfoque a la campaña. Al principio de nuestras andanzas aéreas tendremos que superar un tutorial adaptativo que detalla con bastante concreción los comandos del juego. Una vez dominemos los controles, el juego abre cuatro derroteros dentro de la campaña desde dos perspectivas diferentes: la japonesa y la americana. Dependiendo del bando escogido, la campaña varía las misiones y muestra un prisma histórico honesto respecto la realidad.

Las misiones distribuidas en objetivos se tornan algo repetitivas limitándose a la damnificación de las fuerzas enemigas mediante un plantel de aviones arsenalmente customizados antes de emprender el conflicto. A parte del surtido meramente agresivo de destrucción, la vertiente táctica juega un papel crucial en algunos aspectos; sobre todo en las misiones de aniquilar portaaviones que resultan mastodontes bien blindados y efectivos en combate. Para hacer frente a las diferentes amenazas podemos optar, principalmente, por aviones centrados en la aniquilación aérea a través de metralletas y, por otro lado, para extinguir la oposición naval precisaremos de bombarderos de diferente índole. Algunos aviones poseen bombas de varios tamaños que generan más daño restando velocidad, o viceversa; y como alternativa mortífera los torpedos son devastadores pero requieren una velocidad prudencial para atinar exitosamente.

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Por su lado, los controles son complejos pero realistas. Aunque el elenco de comandos es limitado, mantener la estabilidad aérea con férreo control sobre las acciones cuesta lograrse; aunque el título posee dos estilos de control que añaden o restan complejidad. El modo arcade se antoja más intuitivo y dirigido por la consola, no obstante, si optamos por el modo simulación la sensación de dirigir un avión acrecenta notablemente, y si escogemos una perspectiva de visión desde la cabina de conducción el realismo es óptimo. Algo que realmente resalto del juego es la interfaz. En todo momento los parámetros vitales del vuelo (altitud, velocidad…) muestran sus valores. Estos números no son baladí en el fragor de la batalla pues una velocidad y distancia concretas brindan mayor acierto en algunos misiles como los torpedos. Este factor entronca plenamente con el elemento estratégico del título, ya que en dificultades elevadas cualquier fallo se penaliza con el fracaso.

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Existen diferentes perspectivas de visión para gusto del usuario

Además de la campaña el título contiene otros modos de juego que pueden servir como entrenamiento para perfeccionar las habilidades. Con batalla instantánea nos convertimos en los productores del nivel escogiendo el escenario donde disputar el combate y las características de nuestros aviones así como la intensidad de la defensa enemiga y el tipo de objetivos. El modo sobrevive ostenta una inyección de aire fresco cambiando el combate aéreo por la artillería pesada en un portaaviones cuyo cometido es derribar el máximo número de enemigos antes de que destruyan el barco. Por último, el modo multijugador converge todas las modalidades con algunos modos exclusivos como atrapa la bandera en frenéticas batallas competitivas de hasta ocho jugadores donde demostrar quién es el mejor.

En general, la adaptación para controlar los aviones con precisión es parsimoniosa a no ser que contemos con un bagaje previo. El control, aunque efectista, es tosco; y la evolución de las batallas resulta exasperadamente gradual excepto si eres un acérrimo del género con gran fogosidad por esta disciplina en la guerra. La recreación escénica destaca por la profusión de elementos; pormenores que dotan de mayor profundidad los mapas, característica ligada a la magnificencia que posee el juego de contar la historia y de fidelizarse con el contexto narrativo. Como detalle especial, muchos vídeos están aderezados con la resolución prístima de las películas: un blanco y negro que evoca clasicismo por todo lo alto.

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Gráficamente el juego cumple sus pretensiones. Sin grandes alardes, la composición de los mapas despunta por la tensión belicosa que desprende el ambiente, y la estructuración de los aviones así como los portaaviones y demás vehículos luce notablemente. La traza más notoria gráficamente es la brumosa humadera que emanan los objetivos derribados, detalle bien implementado. La cantidad de elementos coexistentes en pantalla no fuerzan en demasía la decadencia de los frame rates aunque se aprecian sutiles bajadas en momentos puntuales. Sonoramente el título es brillante; desde una acústica de guerra muy lograda hasta una banda sonora que recuerda irremediablemente a grandes superproducciones del género. Un sobresaliente en este aspecto.




En definitiva, Air Conflicts: Pacific Carriers constituye un juego muchísimo mejor que su versión en Vietnan. Descuidando la tosquedad en los controles y la monotonia de tareas, el título representa fidedignamente esa vertiente olvidada de la guerra a través de dos perspectivas opuestas que ofrecen dinamismo y realismo. Mediante diferentes modos de juego recalcando una campaña realmente intensa, esta propuesta agradará tanto a los más entusiastas de la historia basada en la Segunda Guerra Mundial con magníficas recreaciones históricas como a los jugadores que busquen un reto diferente cuya experiencia mama directamente del aprendizaje y la progresión.


Positivo

  • Gran banda sonora y buena acústica
  • La narrativa está bien explicada
  • Realismo bélico
  • Mayor variedad que entregas anteriores

Negativo

  • Aunque dinámico, el progreso es lento
  • Los controles pueden antojarse algo toscos
  • Poca pluralidad de objetivos
  • Gráficamente no es nada del otro mundo
7.2

Bueno

Política de puntuación

Jorge Albalate
Jugón de nivel experto especializado en los RPG. Acérrimo a sagas como Pokémon, Fallout, Deus Ex, Final Fantasy o Dragon Age, también tolero juegos de acción y aventura. Además soy preparador físico y atleta persistente.