Análisis Broadchurch Temporada 2

La serie afronta el reto de tener que renovarse por completo y hace que el intento merezca la pena

 

Este lunes se emitió el final de la segunda temporada de “Broadchurch”, que se despidió cerrando los arcos argumentales que había generado, y con la seguridad de que volverá un año más. Y eso que ya sabíamos todos antes del estreno de esta temporada que no iba a ser un año fácil para la serie: no todos estaban conformes con la decisión de renovar para una segunda temporada tras resolver el caso de Danny Latimer.

Partiendo de eso, “Broadchurch” tenía un objetivo principal para este año, y no era otro que renovarse casi por completo pero sin perder todas las cosas que la caracterizaron y a la vez la hicieron tan grande en su primera temporada. ¿Lo ha conseguido la serie de ITV? Vamos a verlo.

broadchurch_thumbnail_02_web

-Renovarse o morir en el intento

Muchas son las series que comienzan con una buena idea y que se tienen que enfrentar en un momento u otro a ponerle fin a dicha idea. Algunas series no saben cuándo terminar las cosas (lo que provoca sobre-estiramientos que nunca benefician a la idea principal) y otras saben cuándo hacerlo, lo que les permite poner un punto y final a dicha historia de forma adecuada. Eso es lo que hizo “Broadchurch” en su primera temporada. Por lo tanto, más allá del debate de si una serie concebida como miniserie debería o no renovar en base a sus audiencias, lo que tocaba una vez tomada la decisión de que se iba a continuar era renovarse o morir.

Con la intención de lograr un objetivo nada fácil, es decir, demostrar que todavía había algo que contar y hacerlo de forma satisfactoria, “Broadchurch” estrenaba su nueva temporada, envuelta en el más absoluto secretismo hasta el día de su estreno. ¿Qué as tenía bajo la manga la serie? ¿Y ahora qué es lo que toca? “Broadchurch” decide embarcarse en la aventura y para lograr su objetivo opta por traer una historia que apenas fue mencionada en la temporada pasada: Sandbrook. Hasta ahora, Sandbrook solo era algo que formaba parte del pasado de Alec Hardy, y seguramente era algo que los guionistas no tenían intención de contar cuando concibieron “Broadchurch” como una miniserie.

Por lo tanto, la vuelta del caso Sandbrook pretendía ser el sustituto de la anterior trama policial, la del caso de Danny. Pero, ¿qué hacer con el resto de personajes? Y es que, realmente la mayor parte del reparto principal de la serie estaba formado básicamente por un conjunto de personajes que, en mayor o menor medida, tenían relación o con la familia Latimer o con el caso. ¿Qué hacer? ¿Deshacerse de ellos? Esto sin duda no era una opción, porque sería tirar por tierra la intención de generar esa atmósfera de pueblo pequeño que tanto benefició a la primera temporada. No tendría ningún sentido que de pronto ni Beth ni Mark ni ninguno de los otros personajes desapareciera por completo (quizás alguno, pero no todos). Por lo tanto, el reto dentro del gran reto que ya suponía esta segunda temporada era encontrar una ubicación a los personajes que no fueran Alec Hardy o Ellie Miller.

Para lograr este punto, “Broadchurch” opta por no desprenderse del caso de Danny del todo, y pasa a retratar la parte que normalmente no vemos en otras series de corte policial, donde una vez es detenido el responsable del crimen en cuestión se pasa al siguiente caso, es decir, el juicio del acusado. Esto no solo sirve para que la presencia de los personajes de la pasada temporada tenga sentido, sino que consigue ubicar a los personajes principales en una situación nueva, en un nuevo escenario, especialmente a la familia Latimer, la cual está haciendo todo lo posible por salir adelante tras todos los golpes recibidos en la primera tanda de episodios, y dichos intentos se vuelven a ver mermados con la decisión de Joe Miller de declararse inocente del asesinato que previamente había confesado.

broa_2251959a

La conclusión de todo esto es que “Broadchurch” consigue generar nuevas tramas, y además con el potencial suficiente como para darnos una temporada a la altura de la primera. Partiendo de esa base, es momento de analizar si lo consigue o no.

Tratando el tema de Sandbrook, la elección en sí es perfecta. Seguro que más de uno se quedó con ganas de saber más sobre este misterioso caso que tanto atormentaba al bueno de Hardy, por lo que hacer de ello el nuevo caso policial de la temporada es una buena opción de primeras. Sin embargo, es un caso que poco o nada tiene que ver con el de la temporada anterior en ninguno de los sentidos. Por ejemplo, en la primera temporada el abanico de sospechosos era bastante más amplio, había muchas más posibilidades, mientras que en el caso Sandbrook, los sospechosos quedaban reducidos a tres o cuatro. A partir de ahí, el desarrollo de esta parte de la trama es muy diferente, por obligación, al de la temporada anterior. ¿Es esto malo? No necesariamente. “Broadchurch” podría haber ido a lo seguro y darnos un caso policial que fuera prácticamente igual al de su primera temporada, pero en lugar de eso, opta por darnos algo diferente, que además encaja bastante bien con la situación de los dos protagonistas de la serie al inicio de la temporada.

Sin embargo, la principal diferencia con respecto a la temporada anterior es que el caso Sandbrook ocupa mucho menos espacio que el caso de Danny Latimer, por lo que la parte policial de la trama deja de ser el centro de la temporada. No nos engañemos, la primera temporada tampoco fue solo “una serie de polis”, pero sí es cierto que todo estaba mejor mezclado, en realidad porque esa trama así lo permitía. Todo lo que pasaba estaba relacionado o tenía repercusiones en el desarrollo de la trama, y todo giraba alrededor de la muerte de Danny de diferentes formas. En esta segunda entrega, la cosa está algo más dividida, por lo que da la sensación de que el caso Sandbrook no es el centro de esta temporada.

Y esto nos lleva a la parte más inesperada de la temporada y que comentábamos arriba: el juicio de Joe Miller. Sin duda, la sombra del asesinato de Danny es muy larga y sigue siendo una parte fundamental de esta nueva entrega de “Broadchurch”. Y es que es la parte de la historia de la que forman parte más personajes, por lo tanto, es realmente lógico que se siga desarrollando el caso de Danny, aunque esta vez sea en los tribunales. Esto además ha permitido la inclusión de nuevos personajes, y por ende, de actores (o actrices, más bien) de gran talento, como es el caso de Charlotte Rampling, a la que nunca está de más ver.

Broadchurch-S2-9-Jocelyn-Knight

Y lo cierto es que, aunque “Broadchurch” haya cambiado mucho con respecto a su anterior temporada, ha conseguido mantener la esencia que tanto la caracterizó, y esto se ve rápidamente en la forma de desarrollar tanto la trama de Sandbrook (ya sabíamos lo capaz que era la serie de realizar una buena trama policial) como la del juicio de Miller, que realmente consigue retratar esa emoción y esa angustia que pudimos ver en la primera temporada pero de una forma diferente. Y ese es el principal acierto de esta segunda temporada de “Broadchurch”: ofrece algo nuevo pero sin renunciar a su identidad. Y es que todo ha cambiado, pero seguimos viendo “Broadchurch”, y eso se nota, y además el espectador lo agradece. Sin embargo, hay un punto de diferencia en este aspecto que se puede echar de menos, y es esa emotividad, ese “algo” que tocaba la fibra sensible del espectador. Es cierto que la primera temporada se prestaba mucho más a eso que esta segunda, pero la verdad es que se puede echar de menos, si bien la serie demuestra en su capítulo final que puede retomar esa parte de su identidad cuando así lo cree conveniente.

Y es que si hay algo que se le puede reprochar a esta segunda temporada es que no consigue alcanzar esa necesidad del espectador de querer más y más, al menos no al nivel de la primera temporada. Por tanto, podemos decir que el caso de Danny Latimer era mucho más magnético, más atrapante que este caso Sandbrook. ¿Quiere decir esto que se han hecho mal las cosas? No, para nada. Como ya hemos comentado, “Broadchurch” consigue desarrollar sus dos tramas principales de la temporada de muy buena manera, y sí que engancha, solo que no tanto como la investigación de la muerte de Danny. Sin embargo, como comentábamos anteriormente, es digno de admirar que el caso Sandbrook consiga mantener al espectador en vilo y preguntándose qué es lo que realmente pasó con un número tan reducido de sospechosos. Y en eso la serie vuelve a alcanzar el nivel de la primera, donde realmente sentías que podía ser cualquiera de todos los personajes que se nos habían presentado. En esta temporada, empiezas pensando que Hardy tiene razón y Lee es el culpable del asesinato, pero luego acabas pensando que no, que realmente es Claire y que Lee no es tan malo como nos lo quieren pintar, luego piensas que es el padre de las víctimas, y al final acaba no siendo ninguna de las tres exactamente, sino que termina siendo un poco de todas. Podemos decir que conseguir de nuevo esto en la segunda temporada tiene más mérito incluso que en la primera temporada. Es en este tipo de cosas en el que te das cuenta de que “Broadchurch” sigue siendo “Broadchurch”.

latimer

Pasando a la familia Latimer, cabe destacar su historia personal en esta segunda temporada. No ha sido expuesta como una de las grandes tramas, pero se dejaba entrever desde el primer hasta el último capítulo. Tras el durísimo golpe recibido la anterior temporada, y la difícil tarea de sobrevivir a la tragedia, la familia Latimer exigía un nuevo escenario para ellos. Y así ha sido. “Broadchurch” ha decidido que esta sea la temporada de la recuperación para ellos, aunque parezca contradictorio con el hecho de volver a llevarlos al límite con el juicio no esperado de Joe. Y es que precisamente dicho juicio ha sacado a la luz absolutamente todo, incluidos sus trapos sucios, tanto los pasados como los presentes, lo que les permite en cierto modo un nuevo inicio. Muchas de estas cosas ya habían salido a relucir la temporada anterior, pero algunas otras no habían sido confesadas. Por lo tanto, aunque este duro y largo juicio les haya vuelto a poner a prueba como matrimonio, como padres, como familia, lo cierto es que los Latimer han encontrado el camino hacia la recuperación, o al menos un camino que los puede llevar directo a ella. Ya no hay secretos, ya no hay rencor… solo está la esperanza de una vida nueva, e intentar reconstruir la familia que una vez fueron, mucho antes del asesinato de Danny. Desconocemos qué les deparará el futuro (ni si lo podremos ver en la tercera temporada), pero lo cierto es que el desarrollo de la familia Latimer ha sido simplemente exquisito, a lo que ha ayudado y mucho el buen hacer de los actores que dan vida a los miembros de la familia.

Siguiendo con la familia Latimer, o con uno de los miembros al menos, es inevitable ir a la nueva situación que nos encontramos entre Beth y Ellie, una situación injusta para la segunda pero a la vez perfectamente comprensible por parte de la primera. Y es que sí, la primera reacción lógica de una madre que se entera que su hijo ha sido asesinado por el marido de su mejor amiga es sentirse totalmente traicionada. Lo lógico es que Ellie supiera algo, porque además es policía. Es fácil para un ser humano caer en ese tipo de odio, de frustración, de rabia. Y lo difícil es pararse a pensar que Ellie es una víctima en todo esto, de otro tipo, sí, pero una víctima al fin y al cabo. Poco queda de la Ellie que vimos en la primera temporada. Esa mujer optimista, inocente, simpática, con una sonrisa en la cara… En esta temporada nos encontramos algo bastante opuesto, y es comprensible.

Y este es otro de los aciertos de “Broadchurch”. La serie dejó claro desde el principio que, más que una serie policial, era un drama humano que iba muchísimo más allá de las persecuciones, las peleas, los tiroteos y demás. “Broadchurch” no es ese tipo de serie. Por lo tanto, y aunque parezca algo realmente lógico y que se da por sentado, uno de los grandes aciertos de “Broadchurch” es que sus personajes avanzan de forma lógica. La serie es consecuente con las situaciones que genera y cómo afectan a los personajes. Como decimos, puede ser algo lógico, debería ser lo normal, pero no sería la primera vez que una serie genera una situación para un personaje y en lugar de tener una repercusión en éste la cosa se olvida o el personaje avanza de forma totalmente ilógica con respecto a esa situación. Por lo tanto, es probable que “Broadchurch” no reinvente nada, no cuenta algo que nunca jamás se haya contado, pero demuestra una vez más que lo que hace lo hace muy bien.

protectedimage

-¿El final de una era?

Si “Broadchurch” se enfrentaba a un reto enorme esta temporada teniendo que renovarse por completo, un servidor no puede ni imaginarse la magnitud del desafío que tendrá que sufrir la serie de cara a la confirmada tercera temporada. Y es que, al menos, en esta segunda temporada se podía tirar de algo que se había dejado caer en la primera: el ya mencionado caso de Sandbrook.

Como viene siendo habitual en nuestros análisis de series, vamos a dedicarle un apartado al cierre de la temporada. Y además con mucha razón de ser, ya que, realmente, “Broadchurch” cierra una era con el final de su segunda temporada. El caso de Danny parece ya cerrado por completo, y Sandbrook encuentra su final en esta temporada, para alegría de Alec Hardy.

El episodio final comienza con el veredicto del jurado sobre el juicio de Joe Miller. Un veredicto bastante previsible, quizás no desde que empezase la temporada, pero sí desde que optaron por dejar la resolución a modo de cliffhanger en el penúltimo capítulo. No tenía ningún sentido de cara al final de temporada comenzar el último capítulo concluyendo que Joe había sido declarado culpable. Pero ese punto de previsibilidad, “Broadchurch” lo suple con la resolución final de esta misma trama. Y es que, seamos sinceros, que Joe fuera declarado no culpable daba muchísimo más juego para un final de temporada que el caso contrario. Y es en este punto donde “Broadchurch” consigue volver a sorprendernos.

broadchurch2-3

Tras la puesta en libertad de Joe, éste acude al único que ha estado ahí para él cuando ha estado encerrado, el Reverendo Paul, que finalmente le “vende” a los Latimer. Cabe destacar que esta resolución final para el buen Reverendo es bastante acertada, pero quizás podría haber sido mejor explotada a lo largo de la temporada. Sí, hemos visto sus dudas, pero imaginad lo que podría haber conseguido una serie como “Broadchurch”, que retrata tan bien las emociones del ser humano, si hubiera optado por hacer más énfasis en lo que Paul ha estado haciendo este tiempo y cómo se siente desde entonces hasta el final, pasando por la decisión de Joe de declararse no culpable. Así mismo, su decisión de visitar a Joe en prisión queda un poco coja, porque nos venden durante toda la temporada lo que podría pasar si Beth y Mark se enteran y finalmente se queda en nada.

Volviendo al asunto, justo en el momento en el que vemos a Mark y a Nige entrando en la iglesia para coger a Joe, el primer pensamiento que nos viene a la cabeza es que los Latimer, o al menos Mark, se va a tomar la justicia por su mano, algo que la serie quiere que nos creamos con las líneas de diálogo que suelta Mark pocas escenas antes. Y es aquí donde “Broadchurch” vuelve a demostrar que puede sorprendernos. En lugar de ser llevado a la escena de su crimen para que Mark le dé una verdadera paliza y ponga fin a su vida, Joe es llevado al escenario donde él comenzó todo esto pero no para morir, sino para ser desterrado por el pueblo. Los Latimer y lo que queda de la familia Miller toman la dura decisión de dejar libre a Joe de los cargos que su justicia personal le había impuesto. Puede que la opción más lógica de primeras sea la de la venganza, todos hemos dicho alguna vez que si alguien hiciera daño a un ser querido nuestro seríamos capaces de matar, pero en el momento de la verdad… ¿es esa la decisión correcta? Y es que es más que probable que las familias Latimer y Miller no hubieran sobrevivido a una decisión tan radical como el asesinato a sangre fría, y eso era algo que ninguna de las dos podía consentir después de todo el esfuerzo que habían puesto en volver a unirse. ¿Es este el final que nos hubiera gustado ver? Desde luego no es el final más justo, pero es un final real y que consigue sorprender al espectador. Lo cierto es que Joe ha manifestado a lo largo de la temporada sus deseos de retomar su vida de antes (desconocemos en qué mundo hay que vivir para pensar que aun declarándote no culpable de los cargos, todo el mundo te vaya a recibir con los brazos abiertos sabiendo que sí mataste a Danny), por lo que, en cierto modo, castigarle con el destierro más frío y absoluto era algo que tenía merecido. En ese sentido, los Latimer y los Miller, no pudiendo confinarle a una celda en prisión, deciden convertirlo a él en una celda de la que esperemos que no salga nunca. Joe tendrá que vivir con ello.

“Broadchurch” otorga el otro punto y final a la trama de Sandbrook, ese caso que traía de cabeza a Hardy y que ha servido para conocer un poco más al personaje y su pasado, e incluso a su familia. La resolución del caso, como ya hemos comentado más arriba, ha sido bastante inesperada. La serie ha sabido jugar con el espectador incluso con un abanico bastante reducido de sospechosos. Cabe destacar la similitud entre la resolución del caso de esta temporada y el de la anterior: en ambos, todo ocurre de forma fortuita y para nada intencionada. El desencadenante es puramente pasional, no estamos ante crímenes a sangre fría. Bueno, en realidad, uno de los dos asesinatos del caso Sandbrook sí que es a sangre fría, el de Pippa Gillespie a manos de Claire. Esto suscita la siguiente pregunta: ¿no le sentaría estupendamente a “Broadchurch” la aparición de un asesino en serie? ¿No estaría genial ver cómo Hardy y Miller tienen que lidiar con un frío y concienzudo psicópata? Ahí lo dejo.

BC208

Con la resolución del caso Sandbrook seguro que sucederá como con el de Latimer: dividirá a los espectadores, entre los que lo ven bien y los que les ha decepcionado. Es el “peligro” de series de este tipo, ya que te pueden llevar a una resolución que no cumpla tus expectativas. Sin embargo, un servidor considera que, independientemente de si es el mejor final posible o una resolución inmejorable (seguramente no), lo cierto es que es inesperado. Y ese es el principal adjetivo del final de temporada de la serie: “Broadchurch” nos sorprende con movimientos inesperados para el espectador. Al César lo que es del César.

Por lo tanto, “Broadchurch” nos ofrece un episodio que mantiene muy bien el ritmo de principio a fin, un capítulo que ya no tiene tiempo para medias tintas, y que es consciente de que tiene que echar toda la carne en el asador. Estamos ante el episodio más “Broadchurch” de la temporada probablemente, donde la serie conjuga de forma brillante la parte policial con la parte humana, e incluso consigue tocar un poquito la fibra del espectador, algo que como comentábamos más arriba hemos echado de menos esta temporada.

Otra de las similitudes entre este final de temporada y el de la primera es que acaba con la frágil promesa de separar a Hardy y Miller como equipo. La temporada anterior ya quisieron convencernos de que esto iba a ser así, quizás por lo que ya hemos comentado de que estaba concebida como miniserie, y este año vuelven a realizar la misma jugada con un Alec Hardy que se queda pensativo ante el dilema de abandonar Broadchurch e ir con su familia o no. Aunque un servidor no es especialmente partidario de este tipo de finales porque como cliffhangers son bastante pobres, especialmente si hay una nueva temporada confirmada (como es el caso) porque sabemos que tarde o temprano todo volverá a la “normalidad”, lo cierto es que un Alec que vuelve para intentar recuperar a su familia me parece una forma acertada de ponerle un final a una etapa de su vida: Sandbrook. El caso ha llevado al personaje al borde de la muerte, y por fin ha podido cumplir su promesa de atrapar al responsable (responsables más bien). Sin duda, es un punto personal que suma Alec tanto en su vida tanto laboral como personal. Una vez dejado atrás lo que le costó tantas cosas, él decide que es hora de recuperar todo eso. En ese sentido, hay cierta lógica en dicho final. Pero lo cierto es que sabemos que, de una forma u otra, los caminos de Alec Hardy y Ellie Miller se volverán a cruzar en Broadchurch. Habrá que ver qué deciden hacer los guionistas a partir de aquí.

Broadchurch2-02

Pero en definitiva, podemos decir que el último capítulo de esta temporada cumple como final no solo de temporada, sino como final de una era para los personajes, lo cual despierta dos dudas: por dónde irá la próxima trama policial y qué pasará con los Latimer a partir de aquí. Y por el momento nos quedaremos con la duda, pero al menos, “Broadchurch” nos brinda un final de temporada a la altura.

-Un punto diferente del camino

Como ya hemos comentado antes, “Broadchurch” sabe tratar muy bien a sus personajes y sabe hacerlos avanzar. En lo que respecta a sus personajes principales, todos se encuentran o se van a encontrar en una situación diferente a la de la temporada anterior. Y esto es un acierto porque además sucede de forma lógica y el cambio no resulta brusco en absoluto.

Empezando por Ellie Miller, ya hemos dicho anteriormente que es prácticamente lo opuesto a lo que vimos la temporada anterior. Nos encontramos con una Ellie que está teniendo que soportar los pecados de su marido, porque sí, él está en prisión, pero ella está en la calle, siendo juzgada constantemente por las miradas de todo el mundo, además de ser odiada por su mejor amiga y por su propio hijo. Sin embargo, tampoco sería justo decir que nos encontramos a una Ellie depresiva, porque lo cierto es que ella intenta con todas sus fuerzas ser optimista, algo que se ve retratado por la forma en la que intenta recuperar a su hijo. Ellie es un gran personaje pero que no sería ni la mitad de lo que es si no estuviera interpretada con esa maestría que le da Olivia Colman, que se desenvuelve igual de bien en las escenas en las que su personaje es más “simpático” que en esas donde tiene que soltar toda su rabia. En relación a esto, memorable rapapolvo que le suelta a su hijo en una escena donde la actriz suelta todo su potencial en unos diálogos que pillan tan desprevenido al espectador como a su hijo, y que consigue ser emotivo, duro y en cierto modo divertido, todo ello a la vez.

Broadchurch_Ep03_10

Siguiendo con Alec Hardy, es cierto que es el que menos impacto recibió por parte de los sucesos de la anterior temporada. Eso provoca que no veamos un Hardy muy diferente al que vimos tras el final de la primera entrega de “Broadchurch”. Sin embargo, aunque el personaje no evolucione en ese sentido, sí que vemos una faceta suya mucho más emocional, mucho más humana. Le vemos más desesperado y con más rabia dentro, como podemos ver en uno de los interrogatorios del último capítulo. En ese sentido, vemos un Hardy nuevo, o mejor dicho, vemos un poco más del Alec Hardy que ya conocíamos, porque realmente tampoco abandonamos en absoluto lo que vimos de él hace un par de años. Sigue siendo el mismo tipo de entonces, cuyo carácter es capaz de provocar incluso alguna carcajada en el espectador. Y por supuesto, David Tennant clava al personaje en todas y cada una de sus facetas. El actor se siente cómodo interpretando al personaje, y además lo hace sin ningún tipo de dificultad. Alec Hardy es un personaje que Tennant puede interpretar sobradamente, como ya ha demostrado las dos veces que se ha puesto el traje del inspector.

También es digna de mención la evolución de la relación Hardy-Miller, una relación que ya de por sí es atractiva y que despierta el interés del espectador desde el primer capítulo de la primera temporada. La relación que hay entre ambos está muy bien llevada, y esta temporada vemos también un paso hacia delante. Ambos confían el uno en el otro, como antes, sí, pero ambos tienen menos miedo a demostrarlo, especialmente Alec, que siempre ha sido de carácter más “arisco” en ese sentido, y este año no ha tenido ningún reparo en demostrar que confía plenamente en Ellie. De hecho, es probable que esa despedida entre ambos del último capítulo no hubiera sido para nada igual de haberse dado hace un tiempo. Y todo esto sin la imperiosa necesidad que sufren otras series de emparejar sentimentalmente a sus dos protagonistas.

Pasando a la familia Latimer, como ya hemos mencionado antes, nos los encontramos en una situación diferente. Con el asesino de su Danny entre rejas y con una sentencia aparentemente clara, así como con el inminente nacimiento de su nuevo hijo, los Latimer están dispuestos a salir adelante. Sin embargo, volverán a ser puestos a prueba cuando Joe se declare inocente de los cargos. Cabe destacar también ese extraño vínculo entre Mark Latimer y Tom Miller en un evidente paralelismo entre la relación que mantuvieron Joe y Danny en el pasado, aunque guardando las distancias. Un movimiento extraño, pero en cierto modo comprensible por parte del padre de Danny, y que queda bastante bien explicado, pese a que en un primer momento puede llevar a teorías varias sobre qué pasa por la cabeza de Mark.

BroadchurchS2E1_04

Pero sin duda, el miembro más destacable de la familia Latimer es Beth, tanto como personaje como por la actriz que la da vida. Se nota que desde el principio, los guionistas de “Broadchurch” optaron por retratar a la perfección a una madre que pierde a su hijo, lo que nos ha dejado el que probablemente haya sido el mejor personaje femenino que ha pasado por la serie hasta ahora. Como decimos, ayuda muchísimo la interpretación de Jodie Whittaker que eclipsa a los otros dos miembros de la familia Latimer totalmente, aunque esto no quiere decir que Andrew Buchan haga un mal trabajo como Mark Latimer, pero desde luego su personaje le exige menos que el de su pareja en la ficción. Lo mismo para Chloe Latimer, personaje que no goza de suficiente tiempo en pantalla como para poder llegar a la conclusión de si Charlotte Beaumont es una actriz prometedora o no. La joven cumple con un papel con poco espacio para lucirse, y más concretamente en esta segunda temporada, donde su protagonismo se ha visto reducido con respecto a la primera.

También hay que pararse a mencionar la desaparición casi absoluta de un elemento que fue importante y que dio mucho juego en la primera temporada: los medios de comunicación, representados por Olly y Maggie. Si bien en la primera temporada fue algo que le dio una chispa diferente a la trama, en esta casi desaparece por completo. Tanto Olly como Maggie están ahí, pero bien podrían no estar, al menos el primero, cuya función en la serie, por el momento, no da más de sí. Sin embargo, tampoco es algo que reste mucho a la valoración general de la temporada porque como personajes en sí nunca fueron excesivamente protagonistas, y lo que más se echa de menos de ellos es su función como periodistas.

Quizás uno de los personajes que sí duele ver cómo ha reducido su protagonismo es el Reverendo Paul, que si bien tuvo un papel moderado la primera temporada, da la sensación de que podría haber sido mucho más explotado en esta temporada, como si su historia cojease de algún lado. Tampoco sabemos muy bien cuál es el punto exactamente de generar una relación sentimental con Becca Fisher, personaje que bien podría no haber aparecido en toda la temporada, porque no aporta nada en absoluto. Arthur Darvill realiza un papel adecuado y dota de la misma humanidad a su personaje con la que lo dotó la temporada anterior, salvando al Reverendo Paul de ser un tópico andante.

Broadchurch_Ep02_19

A partir de aquí hay que hacer mención a las nuevas incorporaciones para esta temporada, y desde luego algunas son un auténtico lujo. Sin ir más lejos, Charlotte Rampling, cuyo personaje es bastante interesante y está muy bien construido, y ella lo eleva a la máxima potencia con la calidad que siempre desprende en su actuación. Un aplauso se merece también la naturalidad con la que se ha tratado su homosexualidad, sin crear un escándalo con el tema, y sin convertirlo en un secreto crucial que mereciese una revelación apoteósica. Si hubiera que ponerle un pero al personaje es que su historia también da la sensación de que se queda cojeando. Si bien encuentra un aparente final (o punto y aparte) con esa proposición a su pupila y rival, lo cierto es que nos hubiera gustado saber más de ella, de su enfermedad y del destino que la espera. Por suerte, queda la esperanza de que su personaje pueda regresar de alguna forma y podamos ver más de ella, eso sí, siempre que encaje con la trama que se genere en la tercera temporada.

Otra estrella de lujo para esta temporada ha sido Marianne Jean-Baptiste, que interpreta a la abogada de la defensa de Joe Miller, Sharon Bishop. Es simplemente genial volver a ver a Jean-Baptiste tantos años después (un servidor la conoce por “Sin Rastro”), aunque se la haya visto en algún papel menor como en “Sons of Anarchy”. La actriz dota de la fuerza necesaria y de la justa frialdad a un personaje que está destinado a ser odiado por el espectador, algo en lo que quizás la serie se esfuerza demasiado, aunque luego lo compensa intentando mostrar una faceta suya más humana con la historia de su hijo encarcelado. También es muy interesante la relación entre Bishop y Jocelyn Knight (el personaje de Rampling) que aunque no es algo nunca visto, le da un punto personal al juicio de Joe Miller que sin duda le sienta de fábula. Y quizás sea justo decir que a este factor le debemos el juicio tan interesante que nos han brindado.

20150211-153252

Siguiendo con los nuevos miembros del reparto, la serie acierta fichando a James D’Arcy como Lee Ashworth. D’Arcy consigue dotar a su personaje de un aspecto sombrío pero a la vez de inocencia, haciéndote dudar si es el culpable del caso Sandbrook o no. Cabe destacar que mientras se emitía esta segunda temporada de “Broadchurch”, también podíamos ver a D’Arcy en “Marvel’s Agent Carter” en un papel muy diferente. Teniendo esta prueba doble de las capacidades del actor podemos llegar a la conclusión de que tenerle en esta temporada es un total acierto. A esto hay que sumarle la compleja y misteriosa relación que se trae con Claire, que está interpretada por Eve Myles. Claire es un personaje bastante decente y cuyo principal punto de interés es la evolución (y por ende, la actuación de Myles) que su personaje sufre del principio al final de la temporada. Quizás hacia la mitad de la temporada o incluso antes se hace evidente que ella tiene algo que ver con los asesinatos, pero lo realmente destacable es que pasamos de verla como la víctima a ser la mente más fría de los tres culpables del caso Sandbrook. No hay más que ver su mirada, su reacción al llegar a su casa y encontrarse un cadáver en su salón, por no mencionar que ella, a diferencia de Gillespie, sí comete un asesinato a sangre fría matando a Pippa.

Inevitablemente llegamos al que es, en mi opinión, uno de los otros aciertos en cuanto a nuevos fichajes: Shaun Dooley como Ricky Gillespie. A Dooley lo recordaréis algunos por su divertido papel en “Misfits”, un papel que nada en absoluto tiene que ver con el que aquí lleva a cabo, y sin embargo, lo clava de igual manera. Para ser justos, su personaje tampoco es que le exija ser un prodigio de la actuación, pero sí que consigue realizar una interpretación a la altura. La aparición de Ricky es moderada y totalmente adecuada, haciendo de él un buen secundario a que está a la altura del resto de personajes (y del reparto).

Otros personajes como Nige Carter o Susan Wright tienen un papel muy reducido (Wright es prácticamente un cameo), y de forma comprensible, ya que tampoco gozaron de mucho protagonismo nunca. Joe Miller, pese a ser el centro de todo, tampoco es un personaje que veamos demasiado, aunque Matthew Gravelle lo clava dándole esa frialdad mezclada con miedo a su personaje.

En definitiva, podemos decir que “Broadchurch” cuenta con muy buenos personajes y un reparto realmente destacable, tanto para sus papeles más importantes como para los más secundarios, y eso al final se nota y mucho.

ricky

-La capacidad de llegar al espectador

Sí, “Broadchurch” tiene una historia muy bien desarrollada, que nos mantiene pegados al televisor los 40 o 45 minutos que dura cada capítulo. Además, la serie es capaz de generar escenas realmente dramáticas. Sin embargo, un gran guión es solo una de las muchas piezas (una fundamental, eso sí) que necesitas para hacer un buen producto. Y lo cierto es que “Broadchurch” no sería lo mismo sin sus otros aspectos técnicos.

Y es que la serie goza de algunos elementos que sin duda consiguen hacerla capaz de llegar al espectador y hacerle sentir lo que la serie quiere en cada momento. A ello ayuda una excelente banda sonora que cumple a la perfección en todas y cada una de sus escenas, especialmente en las más emotivas, lo que sin duda es un aspecto clave y definitivo en lo que “Broadchurch” logra hacer sentir al espectador.

adios

Aunque lo más destacable para un servidor es la mencionada banda sonora, lo cierto es que en otros aspectos, la serie es bastante destacable. Por ejemplo, la serie tiene unos escenarios realmente atractivos, especialmente sus exteriores, así como una fotografía que, si bien no es lo mejor que te puedes encontrar en la televisión actualmente, es muy buena y eficaz. También cabe destacar el montaje de la serie, que también le da un toque especial a la misma.

Todo esto es la prueba de que “Broadchurch” tiene un gran equipo con mucho talento detrás, cuyos aportes generan el eficiente resultado final que vemos en cada capítulo. Y es que aunque normalmente no nos paremos a pensar en este tipo de cosas, lo cierto es que no son factores fáciles de llevar a cabo con un buen resultado. Tiene mucho mérito que la serie sea tan solvente en todos los aspectos.

-Conclusiones

Quizás para algunos “Broadchurch” cometiera un error renovando para una segunda temporada, quizás esta temporada no esté al nivel de la primera, pero lo cierto es que la serie acierta generando tramas que tienen un principio, un desarrollo y un final, de modo que todas ellas son lo que tienen que ser y, a día de hoy, no se estiran en demasía dando resultados desastrosos.

“Broadchurch” consigue captar la atención del espectador con una nueva entrega muy diferente en muchas cosas a su predecesora, pero manteniendo la esencia y su identidad, algo que los seguidores agradecerán muchísimo. Además, aunque solo sea por el buen hacer del reparto y su equipo técnico, “Broadchurch” sigue mereciendo la pena, porque realmente, sea mejor o peor que la primera temporada según cada uno, lo cierto es que la diferencia no es ni de lejos tan abismal como para ser catastrófica.

Por lo tanto, “Broadchurch” salva sobradamente los muebles y demuestra que realmente sí tenía algo más que contar. Ahora solo queda preguntarnos qué otras cosas tienen que contarnos en la tercera temporada, aunque si sigue siendo de la calidad ofrecida, podemos darnos por contentos. ¿Y a vosotros? ¿Qué os ha parecido esta segunda temporada de “Broadchurch”?

broadchurch-olivia-colman-david-tennant


Redactor especializado en series, además de amante del cine, la música, los cómics y la escritura.