Análisis Constantine Temporada 1

John Constantine comienza sus andanzas por la televisión de forma irregular

 

Estas últimas semanas hemos estado pendientes de las subidas y bajadas de audiencia de “Constantine”,  así como de las opciones que podría tener la serie para no morir definitivamente y regalar a sus fans otra temporada más por lo menos.  A algunos les ha encantado, a otros les ha parecido más de lo mismo, y a otros directamente les ha dejado totalmente indiferentes.

Pero sea como sea, la primera temporada de “Constantine” ha llegado a su final hace dos días, y con la incertidumbre de saber qué pasará con su futuro, nos toca ver qué nos ha traído esta primera andanza del carismático John Constantine por la televisión. ¿Empezamos?

constantine_banner

-Maltratada desde el primer momento

Para ponernos a analizar el éxito o fracaso de “Constantine”, probablemente tendríamos que hacerlo desde dos puntos de vista diferentes: el primero sería pensando en las cosas que la serie no podía controlar, y el segundo serían esas cosas sobre las que sí tenía el control.

En el grupo de las primeras tendríamos que meter las decisiones tomadas por la cadena, y para ello tendríamos que remontarnos a un tiempo antes del estreno de la serie. Y es que cuando un canal como NBC, conocido por no andarse con miramientos a la hora de cancelar series, te destierra ya de entrada a la noche de los viernes, es motivo más que suficiente para echarte a temblar. El viernes es el peor día para una serie, y más si tu canal tiene grandes expectativas y no se va a conformar con cualquier tipo de audiencia. Por lo tanto, ya de entrada, las cosas se le presentaban complicadas a “Constantine”.

A partir de ahí, la serie recibió un segundo batacazo que estoy seguro que la terminó de desestructurar por completo: la NBC confirmó que no habría temporada completa para “Constantine” y que se quedaría en los 13 capítulos que hemos visto. Esta noticia pilló a la serie cuando ya había emitido cinco episodios, por lo que la producción de la temporada ya estaba suficientemente avanzada como para salvar los muebles. Y es que se nota que el planteamiento inicial de “Constantine” estaba pensado para dar una temporada más larga, algo que se ve por ejemplo en el hecho de que la mayoría de los capítulos son autoconclusivos, algo más digno de un procedimental de unos 20 episodios por temporada. Sin embargo, la serie se queda en los 13 pero en un momento en el que es demasiado tarde para cambiar dicho planteamiento, lo que provoca que la serie se quede un poco en tierra de nadie, y se quede a medio camino entre ser una serie de corte procedimental y ser un producto con una trama más horizontal.

constantineconst11280jpg-7f767c_1280w

Y es que uno se pasa los capítulos de “Constantine” viendo pasar a todo tipo de amenazas, algunas realmente importantes en las viñetas, como pueden ser Papa Midnite o Felix Faust, esperando que alguna de ellas se termine de definir como la amenaza definitiva de la temporada, esa que genere una trama que al menos abarque varios capítulos en su recta final y nos lleve a un final de temporada digno. Sin embargo, eso no llega a suceder del todo, y cuando llegamos al penúltimo capítulo y vemos que se trata de uno más, de un “caso semanal” más, en lugar de ser un capítulo que prepare de buena forma el camino para un gran final de temporada, podemos apreciar que “Constantine” no fue pensada para una temporada corta, sino para una temporada completa. Eso provoca que tras ver la temporada resultante nos preguntemos hasta qué punto nos cuentan lo que nos querían contar realmente, y cómo ha afectado esto al resultado final. ¿Aprovecha “Constantine” su tiempo al máximo para contar lo que tenían en mente o simplemente hace lo mejor que puede con lo que tiene?

Sin embargo, no todo lo que le sucede a “Constantine” es culpa de la cadena, ni mucho menos. Hay algunos fallos que están ahí y habrían estado de igual forma si las audiencias hubieran sido favorables y hubieran permitido a la serie tener una temporada más larga. Pero sin irnos muy lejos, seguiremos con el tema de que la serie se queda a medio camino de la temporada completa. Y es que, sí, es probable que eso cambiara los planes para “Constantine”, pero en cualquier caso, el final de temporada no estaba rodado cuando esta decisión se tomó, por lo que bien podrían haber cambiado el planteamiento de la recta final de la temporada, quizás para darnos una trama algo más horizontal hacia el final y cambiar un poco el enfoque de lo que quedaba por emitir. Y sin embargo, la serie opta por seguir el mismo camino que probablemente habría seguido de tener unos 20 capítulos: seguimos con el caso de la semana durante los capítulos que quedan, incluido el último.

Y es que la serie mejora notablemente en los capítulos que tienen más relación entre ellos, como por ejemplo, los dos episodios seguidos en los que aparece Papa Midnite, que dan cierta sensación de trama horizontal, o las dos partes de “The Saint of Last Resorts” (que suponen el final y el regreso de midseason), ya que cuando la serie juega con los mismos elementos, haciéndolos avanzar o continuar, el espectador lo nota y se engancha más fácilmente que capítulos de corte más procedimental, que si bien son muy disfrutables, dan la sensación de que si te pierdes uno no pasa nada, y sin duda eso es algo que una serie nunca se puede permitir, si partimos de la base de que el principal objetivo de cualquier producto televisivo es conseguir que el espectador se siente semana tras semana y te elija por encima de cualquier otra propuesta.

Siguiendo con esto podemos destacar el caso de Astra, la niña que protagoniza el trágico incidente que trae de cabeza al bueno de John Constantine, y que es introducido en el primer episodio. Tras ver el piloto, uno podía pensar que el tema de Astra era a John Constantine lo que el caso de John el Rojo es Patrick Jane (“El Mentalista”) o lo que el asesinato de la madre de Barry Allen es a “The Flash”: un hecho que atormenta a nuestro protagonista, del que sabemos solo algunas cosas y que es introducido en el primer capítulo para ir avanzando poco a poco en ciertos capítulos clave. Sin embargo, después del piloto, dicho incidente es mencionado en alguna otra ocasión de forma fortuita y la cosa no va a más. Y no sería justo echarle la culpa de esto a no recibir la mencionada temporada completa, ya que, insistimos, se podría haber optado por intentar tratar el tema en algún momento de la recta final de la temporada.

astra

Otro de los aspectos que fallan y que habrían estado ahí independientemente de que se hubiera conseguido la temporada completa es el tema del elenco de personajes protagonistas, básicamente porque no lo hay. Me explico. ¿Cómo es posible tener un reparto principal formado por únicamente cuatro personajes y que haya varios episodios en los que no cuentes con todos ellos? Y es que hay varios episodios en los que o bien se ausenta Zed o bien se ausenta Chas. Podemos llegar a comprender que el personaje de Manny no aparezca en todos los episodios, porque su papel es bien concreto, pero no ser capaz de generar tramas que, o bien incluyan a tu escueto elenco principal, o bien sean tramas exclusivas para cada personaje es un problema realmente alarmante y que no se entiende. Y este es uno de los problemas más graves que arrastra esta primera temporada, porque te impide llegar a conectar con los personajes o que ellos mismos conecten entre sí, y creo que todos estaremos de acuerdo en que crear un vínculo personaje-espectador es de vital importancia y marca la diferencia a la hora de que se te despierte el interés por una serie o no. Y sí, es cierto que no es “la serie de Zed” o “la serie de Chas”, pero en cualquier historia tan importante son tus personajes principales como tus secundarios, y en este caso se supone que hablamos de protagonistas, ya que, como hemos mencionado, el elenco principal de la serie lo forman cuatro personajes, de los cuales solo uno aparece en los 13 capítulos de la temporada, y porque es el protagonista.

Sin embargo, “Constantine” no lo hace todo mal, ni mucho menos, y lo cierto es que no deja de ser un producto de entretenimiento bien fácil de digerir. En ese sentido, podemos decir que la serie cumple uno de sus objetivos, porque no creo que nadie piense que esta serie fuese concebida con la intención de imitar la complejidad de “Hannibal” o de ser la nueva “Breaking Bad”. “Constantine” aspiraba a ser un producto de entretenimiento y, aunque podría haber sido mucho más de lo que ha resultado siendo, lo cierto es que los casos semanales te hacen pasar un buen rato, a lo que también ayuda el buen hacer de Matt Ryan como John Constantine, pero de eso hablaremos más adelante.

Otro de los aciertos de la serie es, sin duda alguna, la inclusión de elementos del Universo DC Comics, algo de lo que cualquier fan de las viñetas habrá disfrutado. “Constantine” incluye el casco del Doctor Destino o incluso al mismísimo Jim Corrigan, que aparece en dos episodios, y el cual está destinado a convertirse en el Espectro. No solo esto es algo positivo para los fans, ya que, bien empleados, estos elementos ayudan a expandir tus fronteras mucho más, y la idea de tener campando por la serie, aunque sea de manera puntual, a tipos como el Doctor Destino o el Espectro, sin duda le dan otro toque a la serie, le dan más riqueza. Es una pena pensar que todo esto podría quedarse en nada si la serie definitivamente no se salva de ninguna manera, porque dudo que sean elementos puestos al azar.

3880624-banner

Siguiendo con las similitudes con el cómic original, la serie falla en querer ser una versión demasiado “blanca” del mismo, con el fin, suponemos, de llegar a un público más amplio. El problema es que la serie se queda colgando entre los dos territorios, y no termina de ser ni un producto sobrenatural para todos los públicos, ni una serie para adultos, lo que probablemente haya echado para atrás a muchos miembros de ambos sectores. Y es que, con tan solo echar un vistazo a unas cuantas páginas de un cómic original protagonizado por Constantine, “Hellblazer”, uno se da cuenta de que está leyendo historias muy crudas, muy grises, decadentes incluso. Historias en las que un hombre como John Constantine es el rayo de optimismo que se puede atisbar entre tanta oscuridad. Y aunque en la serie se ha reflejado bastante bien la personalidad del personaje principal, el tono de las historias no es el adecuado. Y es que “Hellblazer” se caracteriza por ser una historia directamente para un público adulto, y partiendo de esa base, con buenas historias acordes a esa idea, se ha logrado una de las mejores obras del cómic al que uno puede echar mano. Por tanto, la serie debería haberse decidido en cuanto a qué público quería dirigirse, e incluso si hubiera decidido ser un producto para todos los públicos, aunque no hubiese respetado el tono de los cómics, probablemente habría conseguido atrapar a más gente, porque cuando una serie tiene bien claro hacia quién va dirigida, el espectador lo nota. Y a “Constantine” le ha sucedido lo que pasa cuando quieres contentar a todo el mundo: al final no consigues contentar a ninguno de los públicos a los que querías llegar.

-Esperando al Hombre

Siguiendo con el análisis de la trama es inevitable detenerse el último episodio de la temporada, un capítulo que cumple en algunos aspectos y en otros no. Estaremos todos de acuerdo en que un final de temporada ha de ser ese momento en el que los guionistas sueltan la artillería pesada, bien sea para cerrar de buena manera una trama abierta con anterioridad, o para dejar algún cliffhanger que nos dejé totalmente en vilo de cara al año siguiente.

Partiendo de eso, el tema de lo que uno querría ver en el final de temporada de “Constantine” nos lleva de nuevo y de forma inevitable a la cuestión de qué va a pasar con el futuro de la serie. Y es que si hay algo que realmente da rabia cuando estás viendo una serie es que esta sea cancelada y que todo se quede abierto sin resolución alguna. A muchísimas series les ha pasado y a día de hoy sus seguidores se siguen mordiendo las uñas pensando en cómo habrá continuado la historia de sus personajes favoritos. Y es que con el futuro de “Constantine” pendiendo de un hilo, era totalmente normal tener un poco de miedo a este final de temporada. Pero la dificultad que tenía la serie era que, al no haber generado realmente ningún tipo de trama horizontal realmente, tampoco podía ofrecernos un cierre absoluto para alguna trama abierta con anterioridad. Por tanto, “Constantine” se encuentra inicialmente ante la disyuntiva de qué tipo de final de temporada ofrecer y qué cartas jugar. ¿Nos iban a dejar con un final totalmente abierto aun con el riesgo de no renovar para una segunda temporada?

150205_2844945_Waiting_for_the_Man

Y aunque en algunos aspectos falla, creo que podemos decir que el último episodio de la temporada, “Waiting for the Man”, consigue salir del apuro bastante bien, presentándonos un final que deja un cliffhanger interesante suponiendo que la serie continúe, pero tampoco deja a nuestros personajes en una situación de vida o muerte, por ejemplo. La temporada termina simplemente con un John Constantine caminando bajo la lluvia, con la certeza de que va a seguir haciendo lo que tiene que hacer. Para él nada cambia. Y finalmente, se nos revela que el traidor no es otro que Manny, que se muestra como la mente detrás de La Brujería. Como decimos, es un final adecuado si tenemos en cuenta que no sabemos qué va a ser de la serie, por lo que “Constantine” acierta en darnos un cierre de temporada bastante moderado, usando un cliffhanger realmente adecuado.

Además, el episodio es, probablemente el que más ritmo y acción tiene de toda la temporada, algo que si había que hacer en algún momento era aquí, aunque la serie tenga más acción de la que en realidad suelen tener los cómics en los que se basa. Este nivel de ritmo para el final de temporada se lo debemos a la reaparición de Papa Midnite, que está dispuesto a cobrar la recompensa que hay por la cabeza de Constantine, para lo que usará tantos trucos como se le ocurran en el momento. Y es que, como ya hemos comentado antes, cada vez que aparece Midnite, el nivel del capítulo sube, ya que le da una sensación de homogeneidad, de historia central, y eso le sienta muy bien a la serie.

Lo ideal hubiera sido que la serie formara una trama horizontal de cara a su recta final de la temporada en lugar de seguir dándonos episodios autoconclusivos hasta el mismo último episodio, pero llegados al punto de sentarnos en el sofá para ver dicho episodio, lo mejor era hacer un capítulo más pero dándole algún que otro tinte épico que hace que un capítulo normal como cualquier otro tenga cierta sensación de final de temporada.

Manny_(Constantine_TV_Series)_001

Por lo tanto, la conclusión que sacamos del último capítulo de la temporada es que, aunque lo ideal hubiera sido abandonar las historias de corte procedimental de cara a los últimos episodios, “Constantine” consigue darnos un buen final de temporada, con un capítulo con mucha más acción y ritmo que los demás, con un Papa Midnite al que siempre agradecemos ver y un cliffhanger moderado que nos deja con ganas de más pero realmente no deja la historia excesivamente abierta.

-John “Bloody” Constantine

Probablemente, el mayor acierto de “Constantine” sea la elección de Matt Ryan para el personaje, así como el retrato del personaje, que si bien es moderado, o mejor dicho, censurado, por la cadena en sus primeros episodios en aspectos tan característicos del personaje como su gusto por el tabaco, resulta ser bastante fiel en esencia al John Constantine que nos encontramos en los cómics. Un tipo sarcástico, cínico… y sí, es inglés y es rubio. Y aunque esto parezca una tontería, es algo que realmente parece que tenemos que agradecer, ya que hoy en día no podemos dar por sentado siempre que un personaje no vaya a sufrir modificaciones drásticas a la hora de ser transportado de su medio original a la pantalla, ya sea la pequeña o la grande. Por tanto, se agradece que hayan respetado al personaje en casi todos sus aspectos, tanto físicos como interiores, dejándonos a un tipo realmente carismático, un tipo que sabes que podría ser tu única esperanza pero a la vez no le confiarías tu vida si pudieras evitarlo.

Como mencionamos, Matt Ryan hace en general un buen trabajo interpretando al personaje, dejando una actuación bastante carismática, divertida en los momentos que se requiere, e igual de dramática cuando tiene que serlo, aunque en alguna ocasión muy puntual llega a sonar un poco forzado, pero afortunadamente, es en la minoría de las veces. Y es que Constantine es uno de esos personajes irreverentes que tanto gustan a la gente desde hace un tiempo, no solo por su personalidad y peculiar visión del mundo, sino porque no es un personaje que es blanco y negro, sino que se mueve en unas tonalidades muy grises, lo que podría haber sido realmente interesante de haber sido explorado de mejor forma a lo largo de estos 13 capítulos. Y es que si bien se nos retratan bien las cualidades de Constantine, lo cierto es que es un personaje realmente interesante y en la serie solo nos dejan ver una superficie que esperemos que puedan seguir arañando (y de mejor forma) en el futuro, aunque sea algo con lo que de momento no podamos contar.

141023_2821720_Sneak_Peek__Meet_Zed_Martin

A la hora de pasar al resto de personajes nos encontramos con el problema que mencionábamos más arriba: el reparto principal está desaprovechado, de forma que personajes como Chad o Zed quedan tan apartados en ocasiones que sin duda pone dificultades a la hora de que les cojas especial cariño, o una admiración diferente a la que puedes sentir por cualquiera de los demás personajes secundarios que pasan por la serie. Y es una pena porque el planteamiento de los personajes puede llegar a ser bastante atractivo.

De esta forma, tenemos a Zed, interpretada por una Angélica Celaya correcta, sin más. Zed viene a ser la sustituta del papel femenino después de que se optara por deshacerse de Liv, la protagonista femenina del capítulo piloto. Nunca sabremos hasta qué punto esta decisión fue la mejor o no, pero lo cierto es que, a simple vista, Zed es un personaje más interesante y menos cliché que Liv, ya que la primera cumple el mismo objetivo que la segunda (acompañarnos al mundo de Constantine, un mundo que, al igual que ella, el espectador desconoce), pero con el añadido extra de que no es simplemente eso, algo que realmente se agradece.

Y es que, en realidad, la temporada está plagada de buenas ideas para los personajes, pero dando la sensación de que se aprovechan a la mitad. En el caso de Zed, el tratamiento de su don como una enfermedad con la que la chica decide seguir en pro de ayudar al mundo resulta ser un planteamiento bastante interesante y que hubiera dado mucho juego de cara a desarrollar al personaje y su psicología a lo largo de toda la temporada, y no en un único capítulo. Lo mismo le pasa a Chas, un personaje que podría haber sido muy bien definido más allá del capítulo dedicado a él. El planteamiento de Chas como personaje es, nuevamente, interesante como poco: un hombre que tiene la tragedia y la carga de vivir las vidas de varias personas que, en cierto modo, se las dieron para que él pudiera vivir tantas veces como ha vivido. Es como poco algo atractivo y que, bien empleado, puede dar mucho juego a la hora de dibujar a un personaje. Y no nos engañemos, “Constantine” no tiene un elenco principal exageradamente amplio como para no poder darnos a cuatro personajes muy bien definidos a lo largo de 13 capítulos de 40-45 minutos. Otras series lo hacen con más personajes en el mismo tiempo, como las ya mencionadas “Hannibal” o “Breaking Bad”, y otras que lo hacen igual de bien que estas dos en menos tiempo como puede ser el caso de “Peaky Blinders”. Así que en este tema no hay excusa que valga.

150122_2842081_Faust_s_Fatal_Deal_with_Chas

Siguiendo con Chas, de su actor podemos decir lo mismo que de Celaya: Charles Halford hace lo que puede con lo que tiene. Y es que es difícil crear un buen personaje o lucirte en caso de que tus dotes como actor te lo permitan, si hay capítulos en los que directamente no apareces y otros tantos en los que apareces realmente poco. Por lo tanto, al igual que le pasa a Zed, Chas queda relegado a ser “el compañero de John”, y coincidiremos en que reducir no a uno, sino a dos personajes a esa etiqueta únicamente es desperdiciar a dos personajes con potencial, y eso es una verdadera pena. Y sí, está muy bien que Chas sea el compañero de John, pero un personaje, al igual que una persona real, tiene que mantenerse por sí mismo, y no puede basar su existencia en ser el “algo” de alguien. E insistimos en que da más pena aún cuando estamos ante personajes que verdaderamente tienen potencial por explotar, como son los casos de Zed y Chas.

El último de los personajes del elenco principal es Manny, el ángel que está constantemente encima del bueno de John. Este es otro personaje con el que se podrían haber hecho cosas bastante interesantes, como lo que se plantea en el penúltimo episodio de la temporada, “Angels and Ministers of Grace”, donde el personaje finalmente traspasa esa barrera que como enviado del Cielo se suponía que no podía traspasar. Hubiera sido realmente genial que se centraran en eso, en el vigilante que no puede actuar, pero que poco a poco y finalmente, acaba interviniendo en los asuntos del otro lado. Si a eso le sumamos la revelación final de que realmente es un traidor, nos podrían haber dejado a un personaje tan interesante como complejo. Por el contrario, nos encontramos ante un personaje que hace aportaciones siempre del mismo tipo, si bien sus diálogos suelen ser bastante buenos. No sabemos si esto de mantenerle tan alejado realmente de las tramas de los capítulos en general iba encaminado a intensificar la revelación final, para pasar a desarrollar más al personaje en el futuro, pero lo cierto es que no podemos valorar a un personaje por lo que podría haber sido o lo que puede ser en el futuro. Por lo tanto, Manny queda en un punto similar a Zed y Chas: podrían haber dado muchísimo más de sí. Sin embargo, también hay que decir que se nota la calidad como actor de Harold Perrineau, que le da su toque personal a cada frase que dice, y por tanto, aprovecha mejor sus minutos en pantalla que Celaya o Halford.

A partir de ahí, podemos hablar de algunos de los secundarios, que es donde la serie acierta más en cuanto a personajes ya que todo lo mencionado anteriormente para los personajes principales, aquí no se da porque se sobrentiende que no son personajes de tanto peso, y que sólo se hará uso de ellos cuando sea necesario.

jim-corrigan-constantine-episode-5

De esta forma, tenemos a personajes como el anteriormente mencionado Jim Corrigan, interpretado con soltura y convicción por Emmett Scanlan. Corrigan es la prueba de que el formato serie es adecuado para un personaje de cómic, tanto si eres el protagonista como si no, pues permite dar una evolución mucho más afín al paso del tiempo en las viñetas de lo que permite una película. Y se refleja en el personaje de Corrigan porque, si bien está destinado a convertirse en el Espectro, aún no hemos llegado a eso, y se opta por introducir al personaje de buena manera, e ir avanzando ligeramente en su historia en los dos episodios que aparece. Es un personaje que cumple y que te deja con ganas de más. Sin duda, queremos saber más de Jim Corrigan.

Otro personaje secundario que ya hemos mencionado antes es Papa Midnite, cuya interpretación corre a cargo de Michael James Shaw, un actor con una trayectoria bastante corta, pero que, sin embargo, se siente bastante cómodo en el papel del rival de Constantine. A este personaje hay que agradecerle habernos dado lo más parecido a un villano de la temporada que hemos tenido. Es una pena no haber optado por hacerlo un personaje más regular, convirtiéndolo en el antagonista principal de esta primera temporada, y deteniéndose más en el personaje, sus motivaciones, su forma de hacer las cosas y en su propia personalidad, porque podríamos haber estado ante un rival mucho más digno del que se nos presenta, pues al final queda relegado a ser el malo que quiere acabar con el bueno, y Midnite es un personaje que da para bastante más que eso.

Constantine - Season 1

Mención especial para la aparición del siempre eficiente Mark Margolis como Felix Faust, otro de esos personajes que representa la oportunidad perdida de mostrarnos a un villano central y digno por parte de “Constantine”. De hecho, cuando en Areajugones os dimos la noticia, ya dijimos que teniendo en cuenta que aparecería en uno de los últimos capítulos de la temporada, que se fichaba a un actor como Margolis y que el personaje era tan relevante, lo más lógico era pensar que estábamos ante un personaje importante para la serie. Pero nada más lejos de la realidad: Felix Faust solo aparece en un capítulo, y es una pena porque, al igual que Midnite, podría haber sido una amenaza muy digna de cara al final de temporada. Sin embargo, el poco tiempo que dura, Margolis consigue hacer suyo al personaje y darnos una buena interpretación del personaje, que aunque parece morir, es bastante probable que los guionistas no lo hayan matado del todo.

Así que en general, “Constantine” ha encontrado un problema con su elenco principal, o el que se suponía que era su elenco principal, ya que opta por convertir a todos los personajes en complementos que giran alrededor de John Constantine, pero solo cuando así se requiere, porque no hay ningún pudor en prescindir de ellos de forma total cuando así se cree necesario. La serie acierta bastante más en unos secundarios que en general están bien interpretados y que cumplen bastante bien su función, despertando interés en el espectador.

-Técnicamente simple pero eficaz

Pasando al apartado más técnico podemos resumirlo todo diciendo que “Constantine” cumple pero no destaca. No tiene esa forma tan poderosa de transmitir imágenes que pueden tener series como “Banshee” o la ya citada “Breaking Bad”, ni tiene la fotografía de “True Detective” o “Hannibal”, ni tampoco tiene una banda sonora como la de “Broadchurch” o “Person of Interest”, ni tampoco goza de esa originalidad para dirigir sus escenas como sí lo hace “American Horror Story”, pero esto no quiere decir que la serie lo haga mal. Ni mucho menos.

1124142022a

“Constantine” no se esfuerza por destacar en el apartado técnico, bien sea porque no es su estilo o porque directamente aspira a jugar en una liga mucho más modesta, pero lo cierto es que el resultado no es malo. Quizás no el mejor, pero quizás en la simpleza esté el acierto.

Lo que sí es cierto es que la serie logra jugar bastante bien con la iluminación y la dirección y el montaje de sus escenas en los momentos que aspiran a ser más de terror, optando por hacer algo (normalmente) que todo buen amante del género de terror apreciará: mostrar las cosas en su justa medida. Que el presupuesto de una serie tiene sus limitaciones lo sabemos todos, incluso las que más invierten por cada capítulo. Por tanto, a la hora de mostrar demonios y criaturas digitales en una serie con un presupuesto para nada fuera de lo normal, hay que tener mucho cuidado para que lo que haces no quede “cutre”, pues si bien todos somos conscientes de dichas limitaciones, cuesta bastante recordarlo si en medio de una escena de tensión se nos muestra a una criatura que da más risa que miedo a causa de la pobreza de los efectos digitales. Pero por suerte, “Constantine” parece ser consciente de esto y sabe muy bien jugar con lo que muestra y con lo que no, y aun así se permite el lujo de darnos algún vistazo bien nítido a algunas criaturas como el Invunche de las dos partes de “The Saint of Last Resorts”.

constantine

Resumiendo: en el apartado técnico, “Constantine” no destaca, no tiene nada que la haga única en este aspecto, no tiene una banda sonora especialmente reconocible (quizás la de la cabecera, que sí que está bastante bien), pero eso no quiere decir que sus elementos no cumplan cuando se les pide y de la forma que se les pide.

-Conclusiones

La primera temporada de “Constantine” no es perfecta, y de hecho, tiene varias carencias, pero no es nada que no se pueda resolver de cara a una segunda temporada, en caso de que la serie goce de tal oportunidad. Como resultado tenemos una serie bastante entretenida, con un protagonista carismático y bien interpretado, y algunos secundarios muy prometedores, aunque siempre nos quedará la sensación de que la temporada podría haber sido más de lo que finalmente ha terminado siendo, al igual que nos asaltará la duda de hasta qué punto las decisiones tomadas por la cadena fueron decisivas de cara al resultado final.

Por nuestra parte solo queda esperar a ver qué decisión se toma con respecto al futuro de la serie, si la NBC optará por renovarla, si la moverá a SyFy como se ha venido comentando o si finalmente no habrá una segunda temporada para “Constantine”. Nosotros creemos que se merece otra oportunidad, ¿no? ¿Y a vosotros qué os han parecido las primeras andanzas de John Constantine por la televisión?

Constantine_Official_Trailer


Redactor especializado en series, además de amante del cine, la música, los cómics y la escritura.