Análisis de Endless Legend

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La brisa remueve el pasto y este se abraza entre sí, arrugando un fino manto de esmeralda que apenas llega a relucir bajo los débiles destellos del sol. El cielo se mancha de sangre, el aliento se humedece y la escarcha devora las zonas oscuras. Ningún compañero de armas expresa ese temor latente en una conversación donde la monótona e insolente voz del viento predomina sobre todo lo demás. ¿Tenía sentido proseguir esa contienda, un conflicto emanado de las ambiciones que posee el último vástago de la sacra estirpe que domina la región? Quizás la razón de nuestras acciones permanece oculta a la vista del simple mortal, y quizás ensartar el acero en el pecho del enemigo sea la única solución para sobrevivir al duro invierno.

Sí, esos son los pensamientos de un humilde peón, un soldado que tú mismo asignaste a un ejército para hacer frente a los constantes choques que sufres desde hace un tiempo. Tus acciones diplomáticas no tuvieron el efecto deseado y ahora te ves envuelto en una guerra sin cuartel. Pero ya es suficiente por hoy, una mente pensante como tú también necesita descansar de vez en cuando y guardar la partida del día te permitirá conservar la experiencia tan gratificante que te está aportando el juego que precisamente nos ocupa en este análisis. Bienvenido a un profundo universo de fantasía. Bienvenido a Endless Legend.

Estrategia de ensueño

El género táctico abarca un gigantesco abanico de posibilidades. En lo jugable nos topamos con dos ramas principales, los RTS y TBS (estrategia en tiempo real y por turnos respectivamente por sus siglas en inglés), que se pueden entremezclar en un intento de hallar la fórmula perfecta o por el contrario focalizar la mecánica de juego en un solo tipo. Y eso es el comienzo, pues subgéneros como los MOBA que ahora están muy de moda, los Tower Defense o los centrados en la construcción de ciudades no hacen más que engrosar la innumerable lista de títulos de esta índole.

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Entonces, ¿dónde se encasillaría Endless Legend? Pues dentro de uno de los subgéneros más queridos por la comunidad de jugadores que disfrutan del entretenimiento estratégico: los juegos de gestión de imperios también conocidos como 4X (exploración, expansión, explotación y exterminación). En efecto, se trata de un interesante desafío fundamentado en la estrategia por turnos en el que debemos desarrollar a los nuestros a la par que nos vemos inmersos en multitud de situaciones con el resto de bandos.

En las vastas tierras de Auriga empieza la gran leyenda de tu pueblo. El planeta en cuestión guarda relación con Endless Space, el primer juego lanzado al mercado por la desarrolladora independiente Amplitude Studios. Con el galáctico Endless Space ya dieron muestras de calidad en cómo poner sobre la mesa un excelente espacio de juego para que el usuario decida libremente como expandir su preciado imperio, y en esta novedosa experiencia no escatiman en recrear un interesante mundo de posibilidades para deleite del jugador.

Así pues, disponemos de un total de 8 facciones sumamente diferenciadas entre sí. Cada una es realmente única lo que otorga una personalidad sin parangón que verdaderamente afecta al transcurso de los acontecimientos. Las sensaciones entre una u otra alternativa variarán enormemente debido a las ventajas iniciales pertinentes a la facción, los componentes de identidad propia como las unidades de batalla y el conseguido trasfondo que nos mete de lleno en el papel.

Si por ejemplo nos decantamos por los Drakken obtendremos ciertas habilidades diplomáticas ligadas a la calma que los caracteriza, y por ello tenderemos a negociar de costumbre con el resto de rivales a fin de garantizar nuestro progreso. En cambio, si seleccionamos a los Necrophages pensaremos en la aniquilación del oponente como el mejor camino a seguir y dejaremos rastros de muerte allá por donde pasemos, y a menos que hagamos méritos propios seremos repudiados por el resto de razas que pueblan el planeta.

Con lo anterior no queremos decir que escoger una facción particular nos obligue a jugar exclusivamente de una u otra forma, simplemente que gozaremos de determinadas habilidades que ayudarán a centrarnos en las tareas que optimicen al máximo esa ventaja, pero seremos libres de probar infinidad de cosas dentro de los límites de maniobra expuestos por dicha facción. Los Roving Clans abogan por la paz, disfrutan comerciando y entre sus limitaciones se encuentra el hecho de no poder declarar la guerra a nadie, y no obstante, sí que es posible combatir en defensa propia si nos atacan o asediar ciudades si fueron ellos quienes declararon la guerra a nuestro imperio. Nosotros decidimos con quién y cómo jugamos, siendo los únicos responsables de los movimientos ejercidos.

De este modo, nos atrevemos a emprender la aventura, algo que los pobladores de Auriga recordarán por siempre ya sea para fortuna o desgracia de nuestro incierto imperio. Nos hallamos en la nada, dotados de unas pocas unidades con las que debemos fundar nuestra primera ciudad. Los primeros datos que obtenemos de nuestra situación en el mundo son escasos: Conocemos una mera porción de lo que nos rodea con su topografía, clima y demás elementos específicos del entorno, entre los que se encuentran los codiciados recursos, indudable fuente de desarrollo.

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Los recursos de este mundo se dividen en recursos primarios, estratégicos y de lujo, por lo que a la hora de ubicar nuestra ciudad inicial nos preocuparemos de que su colocación exprima el terreno lo máximo posible, teniendo en cuenta que se recolectan tanto los recursos circundantes a la urbe como aquellos que se encuentran en su interior. Para saber lo que nos suministrará determinado territorio bastará con pasar el puntero por encima de las casillas hexagonales y que estas no proporcionen la información sobre los recursos que se generan en las mismas.

Esta pequeña villa se puede mejorar y expandir de manera bastante satisfactoria, convirtiéndola en un verdadero bastión. Un aspecto importante a tener en cuenta es que Auriga se divide en regiones y estas zonas solo pueden albergar una ciudad, por lo que una vez se colonice cierta región permanecerá en manos de ese imperio hasta que la ciudad presente cambie de bando o quede devastada. Esto es clave para nuestra correcta propagación y exige que observemos cautelosamente cuales son las regiones que más beneficios nos reportarán a fin de que nos adelantemos al rival proclamando el botín.

Como Pedro por su casa

Endless Legend puede presumir de la libertad de acción que todo amante de la construcción de imperios solicita. En resumidas cuentas propone una jugabilidad agradable para quienes no son habituales del género y al mismo tiempo permite que los más asiduos profundicen de forma exhaustiva en algunos de los apartados de gestión ofrecidos. Jugar una partida no requiere la habilidad digna de un maestro de la estrategia y se deja hacer cómodamente teniendo simples conceptos básicos en mente, dejando a merced del usuario la posibilidad de completar desafíos mayores en el juego.

La diplomacia acierta con su sistema basado en puntos de influencia, esto es, que se presentan diversas opciones en pantalla para entablar conversación y llegar a un acuerdo a cambio de gastar una cantidad limitada de ese recurso. Así, las decisiones diplomáticas más importantes son las que más influencia nos costarán, y declarar la guerra llevará consigo un coste significativo. Con ello se previene un constante spam de notificaciones diplomáticas y se reducen situaciones en las que un imperio ajeno (o nosotros mismos) arremete una y otra vez con una propuesta rechazada hasta la infinidad o se suceden tratados de paz y guerra sin parar como si de un pilla-pilla estuviéramos hablando. Todo esto no afecta a la variedad de tratados negociables, que cumple perfectamente, sino que pretende que el jugador piense antes de efectuar una u otra operación diplomática de gran peso y se despreocupe de dialogar insistentemente en cada turno.

Tampoco quedan olvidados el comercio y la tecnología. Abrir rutas comerciales propiciará un mejor progreso económico para nosotros y nuestros aliados. El mercado también representa un buen sustento comercial del que obtener aquellos recursos que no podemos explotar o bien vender nuestros excedentes. Además, disfrutamos de una extensa diversidad de tecnologías que investigar, distribuidas a lo largo de seis eras. La ciencia se usa como recurso para la investigación y podemos seleccionar cualquier tecnología existente en una era siempre que previamente la desbloqueemos investigando un número indicado de tecnologías en la era anterior.

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Las estaciones climáticas cobran una importancia primordial en el transcurso de nuestra historia, y mientras que las etapas de bonanza estival repercuten notablemente en la producción de recursos, la llegada del crudo invierno hará lo posible por desquiciarnos, una época en la que los bienes elementales escasean, la espesa niebla obstaculiza nuestra visión y viajar es ciertamente lento y peligroso.

Otro factor indispensable a contar son las facciones menores. Estas facciones menores actúan como tribus repartidas por Auriga que nos prestarán su ayuda si colaboramos en ciertas misiones, aunque también podemos intervenir por la fuerza. La recompensa de asimilar estas pequeñas facciones viene dada en bonificaciones varias y unidades únicas para el refuerzo de nuestro ejército.

En lo militar, Endless Legend brinda hasta tres unidades batalla por facción principal unidas a una cuarta que serían los colonizadores y otra más que sería la milicia inseparable de la ciudad. A esto se sumarían las mencionadas unidades derivadas de la asimilación de facciones menores. No faltan tampoco los héroes, identidades realmente distinguidas que pueden servir tanto como gobernadores como generales de guerra.

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Aquí, en el asunto bélico, es sin embargo donde fracasa mayormente el juego. El punto crítico radica en el cuestionable sistema de combate, que contrasta con la libertad ofrecida en el resto del título. A pesar de que librar la batalla en el propio terreno de gestión transformando el mapa en un campo limitado a una especie de “ring” es una buena idea (nos incita a cambiar de posición en el mapa normal antes de enfrentarnos), la manera con que se ha llevado a cabo no ha sido del todo conveniente. Las unidades se despliegan en la zona de guerra y después todo el proceso consiste en atacar y recibir, sin más opciones que curar, moverse o acometer. La diferencia entre comenzar cerca o lejos del enemigo está en el tiempo que tardarán para lincharse en tandas organizadas justo en el borde de nuestra casilla. Estratégicamente hablando no es una mecánica bien acabada y verdaderamente restringe muchos movimientos, por lo que resulta una pena. Es un lastre que deja mal sabor de boca al cabo de cierto tiempo jugado, y que con algo más de esmero se podría haber solventado.

Asimismo, la personalización de nuestro ejército y los héroes también traba de manera poco elegante la fastuosidad general de Endless Legend. Es otra de esas cosas que dan la sensación de apartado inacabado o poco cuidado, sin llegar a suponer un fallo garrafal. Se nos autoriza el cambio de indumentaria bélica para mejorar las propiedades numéricas, pero no nos deja hacer de la unidad u héroe una personificación de la filosofía que tenemos con nuestro imperio. En resumidas cuentas, siguen siendo lo mismo pero en versión mejorada, al igual que el héroe, aunque este dispondrá como pequeño añadido de una rama de destrezas por ser una entidad especial.

Mención aparte merece el proceder para alcanzar nuestro objetivo, la victoria. En contra de lo primero que se nos viene a la cabeza para ganar, se ofrecen caminos alternativos de victoria. Aniquilar al rival sigue siendo una opción, sí, pero también lo es la victoria diplomática, la científica o por qué no, la comercial. No es necesario matar a nadie para hacer algo bien, y el extenso mundo de Auriga es capaz de demostrárnoslo.

Una ambientación exquisita

Endless Legend no vive solamente de la libertad de juego ofrecida, sino que también bebe de un ambiente de fantasía muy logrado a la altura de otros grandes del género. Las historias escondidas tras cada facción tienen sus entresijos particulares y dan sentido a una forma de ser y de pensar. Hay razas de todo tipo, algunas imprimen temor, otras son pacíficas y luego las hay que son extrañas y místicas. Los atributos de facción de los que nos aprovechamos cuando jugamos van en consonancia directa con la ideología, y en general todo se mantiene sólido y perfectamente argumentado.

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Las misiones tienen mucho que ver con el trasfondo del juego, y mientras que las principales (que son identificativas de cada facción) pretenden guiarnos hacia las auténticas intenciones de los nuestros, las secundarias (que proceden de facciones menores) sustentan el interés del jugador por conocer más y más de Auriga, averiguando como se desempeñan estas pequeñas colonias y buscando ganancias a cambio.

Artísticamente es fabuloso. La mezcla de colores y el espléndido diseño global hacen que de vez en cuando nos quedemos embobados ante semejante escena. Se nota que han puesto mimo en recrear este mundo de fantasía cuidando los más mínimos detalles. Las ciudades y sus distritos enfatizan muy bien su cultura, transformando aquellas zonas en las que antes existían bosques o simplemente se esparcía una inmensa llanura. Los ríos atraviesan comarcas heladas, los acantilados apuntan a océanos desconocidos y los lagos de agua dulce rebosan de vida entre picos montañosos. Este generoso desempeño visual que redunda tan positivamente en la ambientación, tiene un arduo trabajo de ingenio a su espalda, pero no hay que olvidarse que hace uso de una herramienta a día de hoy conocida por una gran mayoría de desarrolladores independientes, el versátil motor gráfico Unity. Es genial contemplar como a pesar de la falta de presupuesto que poseen estas pequeñas compañías es posible realizar obras de tantísima calidad visual.

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Por otra parte, la interfaz se presenta sencilla e intuitiva, y por lo general expone de forma clara cada aspecto administrativo. Tampoco se descuida el apartado sonoro, donde nos regocijaremos con magníficas melodías pausadas en completa armonía con el resto del juego, algo que sumado a la apariencia gráfica da como resultado una genial composición de gran despliegue audiovisual.

Finalizando el turno

Endless Legend promete una experiencia increíble y altamente rejugable, que nos invita a probar nuestra maestría con partidas totalmente diferentes y llenas de sorpresas. Incluso podemos ajustar las preferencias de las mismas minuciosamente, dejando a nuestro aire la elección de un terreno en concreto, la duración de la partida, el número de facciones presentes, los tipos de victoria permitidos y un largo etcétera que sin lugar a dudas garantiza horas de diversión al estratega que todos llevamos dentro. Endurecer la inteligencia artificial supondrá un reto personal aunque ya anticipamos que la manera con que actúan, demasiado pasiva, nos desconcertará por momentos y en ocasiones plantearán situaciones extrañas o se dejarán superar tontamente. Esto, siendo primerizo en el juego, no se ve claramente, pero tiempo al tiempo observarás que sobre todo en lo militar se podría haber pulido un poco más el tema.

Por lo demás, el modo solitario viene acompañado de una modalidad multijugador que asegura piques limitados a 8 jugadores. No es que sea donde más destaque el juego, pero siempre se agradece la inclusión de modos alternativos. Y si bien la variedad de opciones inunda Endless Legend, existe un problema que precisamente tiene que ver con esta diversidad: La traducción. El español no aparece entre los lenguajes disponibles y deberemos apañárnoslas con el universal idioma de Shakespeare (también podéis probar suerte con el francés, alemán, polaco o ruso). Este defecto perjudica a la comunidad hispanohablante en gran medida, ya que de no entenderse del todo bien con el inglés, perderemos una parte importantísima de la profundidad que pretende transmitir el sensacional mundo de Auriga, y esto es una lástima. Esperemos que a partir de ahora los chicos de Amplitude se acuerden de sus vecinos antes de lanzar un nuevo título al mercado, y así no tener que sufrir las penurias de comprender algunas de las más enrevesadas palabras anglosajonas perdiéndonos conceptos fascinantes.

Conclusión final

El universo de fantasía por turnos que plantea Endless Legend aporta la frescura y originalidad necesarias para enganchar a los adictos del género 4X. La imaginación y el empeño puestos en crear una ambientación de semejante calidad son completamente venerables, creando el marco perfecto para poner a prueba nuestra pericia en la gestión de un gran imperio. Una magnífica obra proveída de una jugabilidad envidiable tanto por su libertad absoluta como por su absorbente complejidad, eludiendo de forma impecable puntos innecesarios que interrumpan la consistencia del juego. Únicamente el método empleado para batallar, la carencia de una traducción española y ciertos aspectos que se podrían haber mejorado como la personalización de unidades empeoran el acabado global de este juegazo.

 

Política de puntuación


Positivo

  • Excelente ambientación general que da vida al mundo que nos rodea
  • Rebosante de originalidad
  • Gran libertad para tomar nuestras decisiones

Negativo

  • Sistema de batalla poco convincente
  • No dispone de traducción al español
  • Apartados como la inteligencia artificial o la personalización de unidades algo inacabados
7

Bueno

Política de puntuación

Jugador inconformista fascinado por el ocio electrónico en general.