Análisis Fallout 4: Nuka-World

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Era el mes de junio cuando Bethesda, durante su conferencia del E3, anunciaba una nueva tanda de DLCs para Fallout 4. Al igual que ocurría con la primera, esta segunda remesa estaba compuesta por 3 packs de contenido muy distintos de los cuales los dos primeros constituían principalmente nuevas opciones a nivel de personalización (ya sea de compañeros o asentamientos) mientras que el tercero era una auténtica expansión con su nuevo territorio, misiones y contenido. Pues bien, el momento ha llegado y ya tenemos entre nosotros este tercer DLC de la segunda tanda que, al igual que Far Harbor lo hizo en el primer grupo de descargables, llega con ambición y prometiendo muchas novedades; pero, ¿estará a la altura? Acompañadnos en este análisis para descubrir qué nos depara en Nuka-World, un idílico lugar vacacional.

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Fallout 4 en estado puro

Nuka-World es, presumiblemente, el último de los DLCs de pago que llegarán a Fallout 4 y con él Bethesda cierra el ciclo de casi un año dando contenido de forma prácticamente constante a Fallout 4. Lo cierto es que este último pack resume a la perfección lo que es el juego de Bethesda: una historia algo menos profunda de lo normal en la saga, menos elementos de rol, pero una jugabilidad frenética y divertida con su buena dosis de espectacularidad visual que han logrado atraer a miles de personas ajenas a esta maravillosa saga. Si bien es cierto que Far Harbor dio un paso atrás para darnos posibilidades morales en una historia profunda, Nuka-World sigue más la estela del juego base, ofreciendo una historia no demasiado interesante, pero acompañada de nuevos elementos que hacen aún más divertido el título de Bethesda.

En Nuka-World simplemente nos aventuramos hacia un parque de atracciones para, en principio, rescatar a la familia de un pobre hombre que encontramos abandonado (si es que en algún momento llegamos a creernos la historia). Al llegar nos encontramos con que este parque de atracciones se ha convertido en un auténtico paraíso de la destrucción en donde varias bandas de saqueadores se han asentado y hacen de las suyas. Nuestro objetivo principal es sobrevivir, y para hacerlo deberemos derrotar al gran líder de todo este grupo, con lo que nosotros mismos acabaremos convertidos, sin comerlo ni beberlo, en el nuevo gran líder.

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Una vez dentro de toda esta organización criminal (si es que realmente se puede llamar organización al caos que hay montado), nos daremos de bruces con los problemas que enfrentan estos saqueadores. Por un lado, las tensiones entre las diferentes bandas hacen que la convivencia se tambalee; y por el otro, todos ellos se encuentran recluidos en tan solo una de las 6 zonas temáticas que componen el parque. Aquí deberemos tomar el mando y, junto a nuestro nuevo compañero saqueador (o cualquier acompañante que elijamos), aventurarnos una a una en todas las zonas de Nuka-World para liberarlas y extender el territorio de los saqueadores cediendo cada pequeña zona a una de las bandas que nosotros elijamos.

Hasta aquí lo cierto es que todo pinta genial y parece que las posibilidades son infinitas, pero lo cierto es que la sensación final es bastante distinta. Las diferentes bandas simplemente serán distinguibles por el atuendo y alguna línea de diálogo y no son más que psicópatas con distintas caras. Cuando vamos avanzando y cediendo zonas a alguna de las bandas, el resto se enfadarán y llegaremos a un punto en el que habrá un enfrentamiento que, personalmente, he notado inevitable (siguiendo la estela de las pocas opciones que puedes tomar realmente en Fallout 4). Es una pena que no se haya dado un toque un poco más profundo en este aspecto (obviando las pequeñas historias que sí son realmente interesantes y podemos encontrar en algunos terminales repartidos por el parque), al igual que se hizo en Far Harbor, pero lo cierto es que ese problema pasa a segundo plano cuando nos centramos en jugar.

Un plus a la jugabilidad

Nuka-World es una auténtica expansión de Fallout 4; da más de lo mismo, pero con pequeños toques que cambian algunas mecánicas y hacen de la experiencia algo un poquito más variado. Durante nuestra estancia en el parque, tendremos dos tipos de misiones: por un lado está el hecho de ganarnos la confianza de las bandas (aunque no sirve para nada) haciendo misiones secundarias que sus líderes nos propongan y que, en muchos casos, incluyen volver al mapa principal del juego a secuestrar o matar a determinados personajes. Por el otro lado, la parte interesante es la de reconquistar el parque (lógico, ya que es el objetivo principal) ya que será aquí donde se luzcan las novedades en cuanto a mapeado y enemigos.

Hay que reconocer que el diseño de mapas de Nuka-World es excelente; la idea de dividir el parque en zonas temáticas más pequeñas cuaja a la perfección y, junto al tamaño y la cantidad de contenido de cada zona, logra hacer que pasemos en cada una de ellas el tiempo suficiente para que el DLC tenga una duración considerable, pero no tanto como para acabar resultando monótono. Por su parte, los enemigos se adecuan perfectamente a cada zona, dando otro toque más de variedad para que al final parezca que no jugamos una gran expansión, sino varias más pequeñitas. Por desgracia, el objetivo es el mismo en cada una de las zonas: eliminar todo bicho viviente para que los saqueadores (que por algún motivo de repente se vuelven extremadamente cautelosos) puedan ocupar el nuevo terreno.

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Aunque si algo destaca de este DLC con respecto al juego base es la dificultad de sus combates, la cual ha aumentado de forma más que considerable. Si bien es cierto que Fallout 4 no es un título especialmente exigente (salvo que juguemos en la máxima dificultad), Nuka-World cambia las reglas y nos pone en situaciones mucho más complicadas en las que tendremos que hacer uso de nuestro mejor equipamiento para superar ciertas zonas. Por otro lado, destaca también la cantidad de coleccionables que se incluyen en este parque y que llegan en diversas formas; además de algunos maravillosos detalles a los que tenemos acceso una vez tomamos el parque por completo y restablecemos la corriente eléctrica.

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Sin embargo, uno de los puntos que Nuka-World mejor lleva a nivel jugable es el de darle una vuelta de tuerca a los asentamientos del juego base. Una vez completamos el parque, lo cual nos ha llevado en nuestro caso unas 15 horas (explorando y completando algunas misiones secundarias), podemos tomar el papel de un auténtico saqueador e ir a conquistar los asentamientos de la Commonwealth; sí, esos que llevamos más de 70 horas protegiendo gracias al bueno de Preston. Al principio resulta muy divertido ya que tenemos varias opciones: podemos entrar y masacrar a todo ser viviente o ser algo más “pacíficos”, amenazando y coaccionando o incluso llegando a ciertos tratos (¿en serio somos saqueadores?). El problema es que, aunque le da una vuelta de tuerca al tedioso sistema de asentamientos, no resuelve ningún problema, simplemente lo traslada. Ahora, en vez de asignar a nuestros colonos a la recolección, tendremos que establecer pequeños vínculos con otros asentamientos que, coaccionados, nos cedan parte de su producción. Y no penséis que por ser de los malos os libráis de que os ataquen, para nada; seguiremos teniendo que defender asentamientos. Todo esto, si bien es cierto que no revoluciona el sistema, sí le da un pequeño soplo de aire fresco que no le sienta mal; pero también crea situaciones extrañas (y, ciertamente, bastante graciosas) con los personajes que el juego considera imprescindibles, y a los cuales no podemos matar.

En cuanto al contenido que podemos encontrar en forma de armas y armaduras, lo cierto es que es menor de lo que cabría esperar. Tan solo hay un par de sets que merezcan la pena si ya tenéis lo mejor de la Commonwealth (para uno de ellos habrá que sudar sangre y pasar unas cuantas horas explorando) y las armas, exceptuando algunas granadas que permiten incluso invocar animales, no son demasiado punteras; aunque sí muy alocadas y divertidas, como el resto del DLC. Pero todo esto lo compensan los nuevos y útiles items de ayuda que, como no podía ser de otra manera, llegan en forma de diferentes sabores de Nuka-Cola. Gracias a esto tendremos acceso a potentes recetas que nos permitan crear extraños sabores de la típica bebida con los que obtendremos efectos como una gran curación, eliminar nuestra radiación o importantes mejoras temporales de nuestras estadísticas.

Conclusiones

En definitiva, Bethesda pone con Nuka-World el punto final al trabajo sobre Fallout 4 (exceptuando los mods en la versión de PlayStation 4). Tal vez no sea el broche que los fans de la saga, aquellos que disfrutamos hace ya un buen puñado de años del Fallout 2 de Black Isle, estábamos buscando; pero no por ello tiene menos mérito. Nuka-World es una expansión con mucho contenido y que puede dar fácilmente unas 20 horas de diversión. Es cierto que abandona la narrativa compleja y buena parte de los elementos roleros, pero lo hace en pos de una jugabilidad más desenfrenada, rápida, con menos cabeza y capaz de atraer al gran público que este título de Bethesda ha tenido.

Mucho contenido, un mapeado excelentemente diseñado y una pequeña vuelta de tuerca a algunas mecánicas clásicas como las de los asentamientos son las principales bondades de Nuka-World. Si disfrutasteis de las aventuras por el yermo en Fallout 4, sin duda lo haréis con Nuka-World. Este parque de atracciones es el destino perfecto para ultimar nuestras vacaciones de verano y la cuarta entrega numerada de la saga Fallout, jugones, bienvenidos a casa.

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Positivo

  • Mucho contenido
  • Un mapeado excelente y muy variado
  • Añade un número de horas bastante considerable
  • Novedades en mecánicas clásicas que suponen un soplo de aire fresco

Negativo

  • Historia bastante floja
  • La diferencia y problemas entre las bandas son solo apariencia
  • Se acabó Fallout 4
7.7

Bueno

Política de puntuación

Víctor Rodríguez
Amante de los videojuegos en general y de indies, MMOs y RPGs en particular; incondicional de Fallout y Star Wars y estudiante de física y matemáticas, siguiendo los pasos de Gordon Freeman.