Análisis Fire

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– Daedalic vuelve a traer sus nuevas propuestas al mercado de las aventuras gráficas, y lo hace con estilo propio, bebiendo del pasado e introduciendo su arte y carisma en una nueva aventura que nos trasladará millones de años atrás. Tras títulos de renombre como la trilogía Deponia, Memoria o The Whispered World, este estudio alemán nos sorprende con Fire, un fantástico juego de puzles que brilla con luz propia

En Fire nos aventuraremos en plena Edad de Piedra y tomaremos el control de Ungh, nuestro carismático protagonista, un hombre de Neandertal al que se le ha encomendado traer fuego a la aldea, tras haberse quedado dormido protegiéndolo. Bajo este simple concepto, y una narrativa más sencilla aún, nuestra misión nos llevará a 10 territorios repletos de rompecabezas donde la maña valdrá más que la fuerza, y la lógica será, cuanto menos, peculiar.

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Narrativa universal

Describir la narrativa y la historia de Fire es un aspecto complicado, pero a la vez ese es su principal baza. Daedalic se ha propuesto contarnos una historia completa sin usar ni una sola palabra, y lo ha conseguido con creces.

Todo el diálogo que utilizan los personajes en el juego se sintetiza en sonidos ininteligibles transcritos en un conjunto de símbolos igual de desconocidos para nosotros. Pero esta gran restricción planteada por el equipo de desarrollo hace que sea otro tipo de lenguaje el que aflora en Fire: la comunicación no verbal. A pesar de no saber qué están diciendo, sí entendemos a la perfección la tarea que nos encomiendan, lo que siente nuestro personaje o incluso lo que está pasando por la cabeza de aquél ser desconocido con el que acabamos de cruzarnos. Gestos, colores, movimiento y música se entrelazarán de forma sinfónica para dotar de una expresividad al título que supera con creces la que ofrecen otros juegos con narrativas supuestamente más elaboradas.

Además, los propios escenarios se definen a sí mismos cada vez que entramos a uno. Todos ellos son radicalmente opuestos entre sí, pudiendo encontrar desde zonas de enormes glaciares hasta profundos y ardientes volcanes; pero ya volveremos a ellos cuando nos centremos en el apartado estético. Y los escenarios no son los únicos que muestran su personalidad sin necesidad de palabras, ya que para cuando acabemos la aventura, tendremos una visión muy clara de cómo es el propio Ungh, un ser vago, despistado, irascible y aun así, con unas ganas terribles de disfrutar de la vida y reírse de sus propios errores.

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Al llegar a este punto os espera una pequeña sorpresa artística que pone los pelos de punta

Una estética vistosa y efectiva

Nada más llegar a la pantalla de título, lo primero que saltará a por nosotros será una tenue muestra de lo que Fire nos está preparando más adelante, una escena de campamento de colores apagados como fondo, los distintos menús de opciones tallados en piedra, y en contraste con todo lo anterior, ardientes llamas de colores saturados que nos presentan el título Fire y a nuestro protagonista neandertal. Pero como decimos esto es sólo el principio.

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Está claro que a Ungh le gustan los viajes de todo tipo

Una vez ajustemos el juego a nuestro gusto y empezamos, una vorágine de colores de alto contraste, brillantes tonos y coloridos fondos se abrirán paso a nuestra retina para tratar de captar nuestra atención desde el mismo momento en el que nos cuentan la trama. Verdes, amarillos y pardos serán los tonos principales del juego, y el título lo quiere remarcar desde el principio. Una vez tomamos posesión de Ungh nos enfrentaremos al primer nivel, el cual resume bastante bien la estética general de Fire. Nos desenvolveremos en escenarios simples, con gran contraste entre figura y fondo, brillantes motivos, poca ornamentación pero sin pérdida de detalles en el conjunto, figuras perfectamente delineadas, un espacio 2D con diferentes decoraciones que sugieren profundidad de campo y sobre todo una combinación de colores que dota de gran expresividad a la escena.




A partir de aquí Daedalic ya ha sentado las bases estéticas del título pero eso no quita que se reinvente en los 10 niveles que tiene por mostrar el juego. Llanuras, estepas, cuevas, glaciares, e incluso el espacio, serán motivo para la compañía para expresarse artísticamente de forma completamente diferente entre así, pero brillando con una expresividad que homogeniza a todo el título.

Además dentro del apartado estético, merecen una especial mención los pequeños guiños que ha querido hacer la compañía a todas aquellas personas que están introducidas en la cultura del entretenimiento de las últimas décadas. Según avancemos en el juego encontraremos partidas de Space Invaders, la máquina del tiempo de George Wells o incluso el monolito de 2001: Odisea en el espacio, el cual resulta ser una especie de iPhone.

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El monolito de 2001: Odisea en el espacio, tras resolver el puzle se convierte en un iPhone con otros 5 puzles en su interior

 

Banda sonora dinámica, interactiva y envolvente

Como hemos dicho, la estética del juego se abre paso hacia la retina en cuestión de segundos tratando de conquistarnos, y en ese preciso momento tiene un claro rival, la banda sonora, la cual luchará con fuerza por nuestra atención; consiguiendo así que Fire se sostenga sobre una elaborada atmósfera que enamora nada más pisar la Edad de Piedra.

Una melodía principal a base de timbales, pequeña percusión, varios instrumentos de cuerda y melodías a partir de silbidos crean la ambientación perfecta para acompañar a la desenfadada estética de Fire. Pero ésta no será la única que nos acompañará en nuestras desventuras, ya que siguiendo esta misma tónica, la banda sonora del juego cuenta con más de 15 temas originales con los que en ningún momento pensaremos que se está repitiendo en bucle, algo en lo que fallan otros muchos títulos. Y mención especial al gran repertorio de efectos sonoros que están integrados en el juego, como sonidos de animales, las interacciones con todos los objetos, o los sonidos que nuestro propio protagonista emitirá cuando le controlemos o incluso cuando nos olvidemos de él.

Y la cosa no queda ahí, ya que la música no será sólo un gran acompañamiento de calidad a nuestras andanzas en tierras desconocidas, sino que jugará un papel bastante importante en ciertos momentos. En casi todos los niveles encontramos zonas en las que la música es dinámica, ya que al trasladarnos de una a otra, la música cambia drásticamente, y lo mismo pasa al cambiar el ciclo día/noche o interactuar con algunos objetos y personajes. Pero el momento álgido de la banda sonora tiene lugar en uno de los niveles centrales del juego, ya que todos los puzles tendrán como origen las melodías del juego, las cuales tendremos que crear nosotros mismos para poder avanzar, una experiencia muy grata que uno no se esperaba en un principio.

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4 repertorios de 3 melodías cada uno, una preview de unos segundos de lo que se nos pide, y nuestra imaginación. ¡Mágico!




Pero no todo podía ser bueno en un juego, que hasta ahora sólo le habíamos alabado. El primer error que no queda subsanado por intenciones del autor lo encontramos en su aspecto sonoro, y es que los cambios entre pistas de la banda sonora son completamente bruscos, algo que saca completamente de la inmersión al pasar de un nivel a otro o entrar en una zona de carga, entre otros. Una pequeña gradación de intensidad, o superposición de melodías hubiera ayudado mucho a este aspecto, aunque sigue sin desmerecer el gran trabajo realizado por Tilo Alpermann en la banda sonora de Fire.

Jugabilidad clásica para un juego basado en los clásicos

Y dejándonos de florituras que acompañan al juego, centrémonos en lo que importa: ¿Qué nos ofrece Fire y cómo lo jugaremos?

Daedalic nos ha hecho regresar al pasado no sólo en cuanto a temática sino también en cuanto a mecánicas. Cogiendo las bases de las aventuras gráficas de point&click y mezclándolas con el humor que destila el juego, ha creado una obra que consigue transmitir unas sensaciones muy alegres, las cuales además podrá disfrutar todo tipo de público.

El juego se divide en diez escenarios con una media de tres zonas cada uno y en las cuales tendremos que resolver varios puzles usando la lógica. Todos los movimientos se realizarán indicando al personaje a dónde debe encaminarse o con qué interactuar, y de esta forma poder resolver la serie de acertijos que nos permitan avanzar en el nivel. Unos rompecabezas podrán resolverse en el mismo espacio en el que están, pero otros requerirán de acciones encadenadas, y aquí comienza lo interesante de Fire.

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Ungh, a pesar de ser Neandertal, es un diestro luchador espacial desde una torreta al más puro estilo arcade

Puzles sencillos, que no dejan nada al azar, pero que al combinarse unos con otros en un mismo nivel, crearán más de una vez aquella sensación de frustración en el jugador que tanto se echa de menos de las aventuras gráficas de la década de los 90. Las situaciones a las que nos enfrenta Fire son tan variadas como sus ambientes, y salvo en el nivel final, no repite ninguna de las mecánicas durante todo el juego, lo cual dota al título de gran fluidez y crea ganas de seguir jugando.

Si tenemos que destacar algunos aspectos jugables que sobresalen del resto son sin duda aquellos que rompen completamente con las mecánicas vistas hasta ese momento. Entre estos ejemplos vemos la necesidad de alternar entre día y noche para resolver varios puzles encadenados, la necesidad de convertirnos en directores y recomponer melodías a partir de estructuras dadas, tener que acabar con una pequeña flota de Space Invaders o incluso tener que dar saltos temporales en un mismo espacio para alterar la línea temporal y poder acabar el nivel.

Mecánicas sencillas para un juego que tiene como principal baza la austeridad y las ganas de hacer reír al jugador, lo cual consigue en muchas ocasiones y por tanto cumple con su cometido con creces. Fire no necesita grandes alardes técnicos para funcionar, y lo demuestra desde la pantalla de inicio hasta que se acaba, pero no por ello está exento de fallos.




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Sin cambios de escenarios, Fire nos sorprende con tener que resolver varios puzles en distintas líneas temporales

Opciones y contenido adicional

Si algo tenemos que achacarle al título, eso son las opciones que ofrece. 10 niveles, de los cuales el primero es un tutorial y el último una recopilación de mecánicas, hace que se quede corto. En nuestra experiencia disfrutamos mucho del tiempo de juego, pero éste no llegó a las 3 horas, lo cual, a pesar de su precio económico (9.99€) nos hace pensar que requiere material adicional.

Sumado a esto tenemos el hecho de que la rejugabilidad de Fire es nula, ya que una vez sabes cómo resolver los puzles no tiene sentido volver a pasar los niveles, a pesar de haber ocultos 3 objetos coleccionables en cada uno de ellos. Una vez terminamos las andanzas de Ungh acaba todo lo que Daedalic nos podía ofrecer en esta ocasión.

Dejando a un lado este gran aspecto negativo, el resto de opciones de Fire no brillan tanto como su apartado estético. En cuanto a opciones técnicas tenemos el selector de nivel, el ajuste de resolución y de niveles de música, y la sensibilidad del ratón. Y en opciones más artísticas tenemos un desbloqueo de logros que nos mide nuestro avance en el juego y una serie de bocetos del diseño de producción del título, los cuales desbloqueamos al conseguir cierta cantidad de los objetos coleccionables antes citados.

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Conclusiones

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Fire es uno de esos juegos para cualquiera, que disfrutará desde un amante de los puzles hasta alguien que se enfrenta por primera vez a algo del estilo. La atmósfera humorística y desenfadada se contagia al jugador y crea una experiencia adictiva y entretenida. Además, al ser un título de características austeras, los requisitos técnicos para jugarlo también lo son, por lo que con un ordenador medio se puede jugar perfectamente.

A pesar de tener un gran precio de salida, fijado en 9.99€ el juego no llega a ofrecer las 3 horas jugables y puede resultar demasiado corto para según qué jugadores, pero aseguramos que el tiempo que dure es tiempo de disfrute real que trae consigo las características que se alaban de las novelas gráficas clásicicas. Así que si os gusta este tipo de juegos y queréis un juego rápido, a partir de hoy, día 9 de abril os podéis hacer con Fire tanto en PC como en Mac.

¡Fire revive la llama de las antiguas aventuras gráficas con un tono desenfadado agradable para la mayoría!





Positivo

  • Apartado estético muy llamativo
  • Gran banda sonora
  • Muy amplica variedad de mecánicas
  • Esitlo desenfadado que invita a disfrutar
  • Gran proyecto de narrativa
  • Devuelve el género a sus mejores años
  • Precio de salida

Negativo

  • Duración de menos de 3 horas
  • Ligeros matices a mejorar en el aspecto sonoro
  • Pocas opciones y material adicional
6.6

Jugable

Política de puntuación

Aitor Ledesma
Estudiante de comunicación audiovisual y amante de los videojuegos, el cine, la música y las cosas bien hechas. El sistema PEGI no avisa de que un exceso de horas con un mando en las manos crea seres como yo.