Análisis Gotham Temporada 1

Gotham o cómo vivir del éxito de un personaje popular

 

– Mezclar la mitología de un personaje tan popular como Batman con el cada vez más vivo y variado mundo de las series de televisión solo podía resultar en éxito de audiencia (al menos de entrada), además de generar una expectación evidente. Y así fue en el caso de “Gotham”, que tras emitir algunos avances de la primera temporada, se ganó rápidamente el título de “una de las más esperadas del año”.

Hace ya meses que debutó la serie y esta semana la primera temporada ha puesto punto y final. Como no podía ser de otra forma os traemos el correspondiente análisis de una serie que en cuanto a audiencias ha funcionado bien. ¿Pero es “Gotham” una buena serie? Vamos a ello, lectores.

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 El caos de la improvisación

Antes de arrancar es necesario esclarecer el cambio de “formato” que sufrió “Gotham”. La primera temporada de la serie fue concebida por Fox como una temporada de 13 episodios, lo que llevaba a pensar que nos encontraríamos con una serie de trama más horizontal que procedimental, aunque era evidente que sí que iba a haber una parte de esto último. Sin embargo, cuando la temporada arrancó, en vista de los buenos resultados, Fox alargó la serie hasta en dos ocasiones, dejando la temporada de 22 capítulos que hemos visto.

Puede que a simple vista no parezca un dato relevante, pero tras ver el resultado final y el recorrido que ha llevado “Gotham” hasta ahora, es sin duda algo que hay que tener en cuenta ya que ha afectado al resultado final. De hecho, aunque “Gotham” debutó con un piloto sólido, nunca fue en sus primeros episodios esa gran serie que podríamos esperar, pero lo cierto es que al menos se mantenía. Sin embargo, desde el final de midseason podemos comprobar que hay claros indicios de que la serie se pierde ante la idea de durar tantos capítulos cuando antes iba a durar solo trece.

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Para empezar, el final de midseason no es un capítulo especial. No hay un gran cliffhanger del que suelen tirar otros finales de midseason, y ni siquiera es un episodio en el que suceda algo importante con respecto a la trama principal, como suelen hacer series de tipo procedimental como “Castle” o la recientemente finalizada “The Mentalist”. Y es que directamente, “Gotham” no tiene una trama principal, pese a que se suponía que iba a tenerla, pues nos vendieron que el asesinato de los padres de Bruce Wayne iba a ser la trama principal de la serie y eso se desvanece prácticamente en los primeros capítulos, al menos para un Gordon que se olvida fácilmente de la promesa que le hizo al joven Bruce. Del mismo modo, esto se nota en personajes como Fish Mooney, cuya historia estaba claramente pensada para un arco más reducido de episodios, y por lo tanto un poco antes de llegar al ecuador de la temporada, el personaje se pierde sin ningún rumbo.

“Gotham” empieza bien, con un piloto que, con sus fallos, recoge la esencia y planta la semilla de lo que muchos de nosotros queríamos ver: la lucha de Gordon contra la corrupción de su propio departamento, el conflicto entre familias mafiosas, el Pingüino, la relación tan peculiar entre Gordon y Bullock, todo ello adornado con un toque de serie policial convencional que no le sentaba mal en absoluto. Si “Gotham” hubiera seguido por ahí, y si no hubiera querido estirar tanto su propio éxito, el resultado habría sido muy distinto. Por el contrario, la serie se pierde mucho entre la imperiosa necesidad de incluir villanos y personajes de Batman como sea, con la creencia de que eso hará mejor a la serie (debe ser), y los casos autoconclusivos de cada semana que al final terminan convirtiéndola en una serie procedimental totalmente improvisada, y esto hace que no destaque ni como procedimental ni como serie con trama horizontal. Y quizás así se podría resumir el problema principal de la serie: quiere abarcar mucho y al final no puede con nada. La serie tenía de sobra con los elementos que partía, y cualquier conocedor de Batman y su mitología lo sabe. Personajes tan importantes como Maroni, Falcone, el Pingüino, la intención de contar el origen de Enigma, la evolución de un joven Bruce Wayne, el asesinato de los padres de éste. Sin duda, elementos más que suficientes para habernos dado una serie de menor duración pero a la altura. Pero por el contrario, la serie parece guiarse por el “¿y ahora qué?”, y a partir de ahí se improvisa a ver qué sale.

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Como decimos, “Gotham” es igual de desastrosa si la tratamos como una serie procedimental, porque aunque algún capítulo puede salvarse, lo cierto es que normalmente un procedimental genera una trama principal que desarrolla en algunos episodios clave. En “Gotham” no, y de hecho, alguien debió darse cuenta de esto hacia el final de temporada porque decidieron meter un breve arco argumental que abarcase algunos episodios, pero no el último, del cuál hablaremos más adelante.

Y es que “Gotham” no aprovecha sus elementos. Personajes como el Pingüino, que tanto gustaron en general, acaban siendo una parodia de sí mismos. El personaje que mencionamos, que apuntaba a seguir manteniendo el listón en cuanto a buenos villanos para Batman en live-action, de pronto, como la temporada en general, pierde consistencia. Lo mismo para Edward Nygma, al cuál vemos prácticamente en los episodios finales, porque el resto de la temporada pasa a ser un mero cameo (cuando aparece, que no siempre). En lugar de aprovechar los 22 episodios para ir desarrollando la conversión en villano del personaje, se opta por hacerlo deprisa y corriendo en los últimos episodios. Y si te lo crees bien, y si no ahí queda eso.

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La única trama que han sabido llevar medianamente bien es la del joven Bruce Wayne, que ha seguido una evolución más lógica y acertada, fruto de tomarse el tiempo suficiente para ir construyendo un buen camino, que es justo lo contrario que han hecho con Nygma.

Otro de los problemas graves de la serie es su falta de identidad, que es algo que arrastra desde siempre, y que puede ser entendible hasta que la serie se asiente un poco, pero no puede llevarte una temporada entera. No sabemos si “Gotham” quiere ser o un drama policial, o una serie de superhéroes, o una serie de mafias, del mismo modo que no sabe si prefiere beber de lo hecho por Tim Burton con Batman o de lo hecho por Christopher Nolan, y esto se nota por ejemplo en la ambientación de la propia Gotham, que según el capítulo refleja ese toque tan tétrico de Burton o esa ciudad más “corriente” estéticamente, como hizo Nolan en su trilogía. Pero no hay una Gotham que sea de “Gotham”.

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Todas las familias felices se parecen

No sabemos si es cierto que todas las familias felices son similares, pero lo que sí ha sido muy similar al resto de episodios de la temporada ha sido el capítulo encargado de cerrar la temporada. Sí, es cierto que han optado por poner más carne en el asador, pero poco efecto surte cuando el resto del camino ha sido irregular como poco.

Sin embargo, el capítulo final de la primera temporada de “Gotham” es, en esencia, lo que queríamos ver en cuanto a historias se refiere. Nada de casos semanales, nada de meter villanos de Batman “a voleo”. No. Vamos a lo que interesa, y es a la guerra de bandas, a esos personajes que se suponía que iban a ser lo principal de esta temporada. Esto no quita que la forma de hacerlo sea demasiado “light”. El capítulo anterior y la promo prometían una guerra de bandas digna de dos capos tan grandes como Falcone y Maroni, pero la intervención de Fish Mooney propicia que todo acabe resultando más íntimo de lo que a muchos nos hubiera gustado.

El episodio tiene, por supuesto, varios sinsentidos, como el hecho de ver a Selina de pronto convertida en una matona de Fish, escopeta en mano, no sin antes pasar por el peluquero. Otro de estas “sobradas” viene de varios capítulos, y es el hecho de convertir a Barbara en una psicópata. Aunque ya hablaremos más adelante del personaje individualmente, no deja de ser una absurdez pésimamente llevada y peor aún finalizada.

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Este final también nos deja con dos muertes, una de ellas segura y la otra algo más relativa. Fish elimina a Maroni, algo que pilla desprevenidos a los conocedores del cómic, ya que Maroni se acaba encontrando con Batman. Esto prueba que los personajes no son intocables (algunos evidentemente sí, como Gordon o Bruce), y era algo que muchos no dábamos por seguro por mucho que esto fuera un elseworld. A nivel de serie está genial, porque si no prácticamente sabemos que ninguno de los personajes principales puede desaparecer, a no ser que sean ideados para la serie. Ahora bien, Maroni ha sido un personaje infinitamente desaprovechado, y darle un final tan pronto implica haberse cargado a un personaje (en todos los sentidos).

La otra que parece fallecer es Fish, un personaje que debió morir hace unos diez capítulos, por lo menos. Independientemente de que la actriz que da vida al personaje dijera en varias ocasiones que no iba a estar en la próxima temporada, era evidente desde el primer momento que Fish era un personaje destinado a morir. Iba a ir a espaldas de Falcone, la iban a descubrir e iba a morir. Una muerte anunciada. Probablemente, de haber tenido menos episodios la temporada, habría resultado así, en lugar de ir a espaldas de Falcone, ser descubierta, escapar, pasar por una prisión, arrancarse un ojo, hacerse la reina de la prisión, escapar de la prisión, volver a Gotham y morir, algo que habría sido muchísimo mejor, y más si tenemos en cuenta que la muerte del personaje era obvia. Sin embargo, se nota que los guionistas no querían terminar con ella definitivamente y se lleva a cabo una de esas muertes tan ambiguas del cine o la televisión en la que el personaje puede haber sobrevivido. La puerta está abierta.

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Por último, Bruce encuentra finalmente lo que parece que será la futura batcueva. Resolución poco espectacular para la mejor trama de la temporada, y menos espectacular aún si tenemos en cuenta que justo el descubrimiento en cuestión es revelado por la propia promo que lanza el canal.

Este final nos deja un nuevo escenario para el futuro de Gotham, y es al Pingüino como aparente líder del crimen de la ciudad. Siendo este el cambio más significativo, prácticamente la serie tendrá que partir de una trama nueva, y casi que se agradece, pues la serie necesita comenzar de cero prácticamente.

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Una buena base no lo es todo

Si algo caracteriza el mundo de Batman es que tiene una galería de personajes realmente interesante y explotable, especialmente de villanos, pero sus otros secundarios no se quedan atrás. Partiendo de este hecho, y si tenemos en cuenta que hay décadas de historias en los cómics (y de todo tipo), más lo que decidan crear los guionistas, podríamos pensar que las probabilidades de fallo en cuanto a personajes son pocas. Pero nada más lejos de la realidad.

Empezando por su protagonista, James Gordon es un personaje que no siempre ha gozado de gran protagonismo en los cómics, pero siempre se le ha reconocido como el gran aliado de Batman, el único igual del Caballero Oscuro en cuanto a convicciones morales. La premisa inicial era la de mostrarnos a un Gordon que lucha contra su propio departamento, y esto se ve en ocasiones pero no lo necesario. De hecho, se han esforzado más por mostrarnos al Gordon capaz de pactar con los capos de la ciudad (o al menos hacer que esas escenas sean más memorables) que al Gordon incorruptible. Más allá de si como adaptación es fiel o no, lo cierto es que, para ser el personaje protagonista, Gordon es un personaje realmente plano, lo que hace que suscite un interés prácticamente nulo en el espectador. No ayuda para nada la pésima interpretación de Ben McKenzie, que se pierde en sus intentos de poner una voz ronca (más propia del Batman de Christian Bale) para infundir respeto o autoridad, y las muecas que suponemos que pretendían ser expresiones faciales. Los que llevéis un poco al día las series basadas en cómics sabréis que a Stephen Amell, protagonista de “Arrow”, se le echa mucho en cara sus cortas capacidades interpretativas, pero lo cierto es que McKenzie no se queda atrás. Terrible.

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Harvey Bullock es otro personaje plano donde los haya. Reducido a un alivio cómico que está muy bien, pero sin duda, el personaje se merecía algo más. Ya solo su relación de compañeros con Gordon podría haber ocupado buena parte de los capítulos si hubiera sido bien llevada. Sin embargo, no pasa de la típica relación de compañeros policías que hemos visto mil veces. Más allá de eso, y para ser uno de los personajes protagonistas, Bullock no aporta nada más a la serie. Nos ponemos a pensar en qué ha supuesto esta temporada para él o a la inversa y nos cuesta encontrar una respuesta. Es una pena, porque Donal Logue ha demostrado en otras series como “Vikings” o “Sons of Anarchy” ser un actor muy capaz y perfectamente solvente, el cuál podía haber bordado a un personaje como Bullock de haber sido bien tratado. Logue hace lo mejor que puede con un personaje que, por como está escrito, no se merece a un actor como él.

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El Pingüino es ese personaje que nos encantó a casi todos cuando comenzó la serie, ese que nos hacía ver que los señores guionistas se seguían esforzando por mantener el listón en cuanto a villanos de Batman en acción real después de tener villanos tan potentes como Ra’s Al Ghul (“Batman Begins”), el Joker (“The Dark Knight”) o Bane (“The Dark Knight Rises”). Y de hecho, empieza muy bien, como hemos comentado anteriormente, pero a mitad de temporada se desvanece y apenas aparece en unas escenas en algunos episodios, muchas de ellas para seguir dando vueltas a lo mismo y ver cómo el Pingüino pretende jugar con todos, algo que hacía ya varios capítulos que había perdido su encanto. Sin embargo, en líneas generales, el personaje está bien retratado, como adaptación y como personaje en sí. No es el típico villano que puede con todos, al menos no de momento. Es un tipo débil físicamente, pero de gran intelecto y que, sin medios, intentará hacerse un nombre. Será golpeado, humillado, vapuleado, pero seguirá tirando de labia para sobrevivir y lograr su propósito. En ese sentido, Robin Lord Taylor brinda una buena actuación, que podría haber sido de las mejores si los guionistas hubieran sabido llevar al personaje decentemente. Nada que ver el Pingüino de inicio de temporada con el de los últimos capítulos. El actor sabe ser igual de frágil que psicópata y peligroso. Uno de los peros que le podemos poner a su actuación es la forma de andar, que especialmente en la segunda mitad de temporada se vuelve bastante exagerada y forzada.

GOTHAM: Oswald Cobblepot (Robin Lord Taylor) observes Maroni's business dealings in the "Viper" episode of GOTHAM airing Monday, Oct. 20 (8:00-9:00 PM ET/PT) on FOX. ©2014 Fox Broadcasting Co. Cr: Jessica Miglio/FOX

Bruce Wayne, como ya hemos dicho antes, es uno de los personajes mejor llevados. Sin ser el personaje revelación de la televisión, ha conseguido ser el único en llevar una trama más o menos lógica e ir cambiando consecuentemente a través de esta. Se nota que se ha puesto mucho empeño en solidificar los fuertes valores que definen a Batman y que son, de forma innegable, parte de su identidad. También ha estado bien que nos lo muestren como un joven fuerte, y no como muchos otros niños de la televisión el cine que prácticamente terminan lastrando la historia. A destacar su relación con Alfred Pennyworth, el cuál se aleja un poco de la imagen de “buenazo” y nos lo pintan como un tipo más duro, estricto con Bruce cuando tiene que serlo, lo que sigue poniendo de manifiesto que, pese a ser una versión distinta de Alfred, se siguen respetando los valores principales del personaje y su relación con el futuro Batman. En cuanto a las actuaciones de ambos personajes, hay que destacar especialmente a David Mazouz, que hace un gran trabajo como Bruce Wayne, y probablemente sea una de las actuaciones más sólidas de toda la serie. Muy grande este chico. Por el otro lado, Sean Pertwee tampoco está nada mal como Alfred. Sin destacar especialmente consigue transmitir la misma autoridad que bondad, justo lo que este personaje le exige. Ni más ni menos.

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Como ya hemos dicho anteriormente, Fish Mooney era un personaje que debería haber muerto cuando le tocaba, es decir, a mitad de temporada como muy tarde. El personaje no estaba mal para dar más juego a la parte mafiosa de la serie, pero desde que es descubierta hasta el final de temporada empieza a ser directamente un personaje ridículo. Momentos absurdos aparte (como lo de arrancarse un ojo o como el cambio de look radical del último capítulo) el personaje se pierde absolutamente y empieza a ser tremendamente aburrido, algo a lo que no ayuda saber perfectamente cómo va a acabar Fish. Tampoco ayuda en absoluto el trabajo realizado por Jada Pinkett Smith, que está exageradamente sobreactuada desde el principio hasta el final.

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Pero Fish Mooney no es el único personaje femenino mal llevado en esta temporada, y ni de lejos es el peor. No, ese puesto se lo cedemos a Barbara Gordon (o Barbara Kean, todavía), personaje que en los cómics siempre ha sido, en cierto modo, el ancla de Gordon, su conexión con el mundo real, a la par que cumplía el rol de mujer de policía cansada de la vida de su marido. Aunque estas características no sean algo nunca visto, hubiera sido una buena manera de construir a un personaje secundario. Sin embargo, “Gotham” opta por rozar lo absurdo con este personaje. Además de hacerlo realmente insoportable casi desde el principio de temporada, los guionistas parecen haber hecho una apuesta a ver quién podía realizar la “sobrada” más grande con el personaje. La ganadora ha sido convertir al personaje en una serie de adjetivos negativos que, como poco, son un insulto al trabajo original, y un enorme paso atrás en cuanto a la creación de personajes femeninos fuertes y sólidos. Parece que se han empeñado en que odiemos al personaje, cuando era ese tipo de personaje con el que el espectador tiene más fácil empatizar. En lugar de eso, los guionistas la convierten en una “fresca”, y de pronto, en un intento de femme fatale que va de mala por la vida. Pero el remate final es convertirla de la noche a la mañana en una psicópata capaz de hacer que maten a sus padres sin pestañear. Simplemente ridículo. No sabemos si el personaje habría mejorado algo contratando a una actriz decente para el papel o si habría dolido más ver a un buen fichaje realizar tal esperpento, pero lo cierto es que Erin Richards es el remate final de un personaje realmente horrible. Si quieren que en un futuro la cojamos algo de aprecio lo tienen realmente complicado.

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No tan exagerado es el caso de Selina Kyle, la futura Catwoman (por si alguien no lo había notado en las forzadas “posturitas” felinas del personaje), pero tampoco se salva. Comenzó siendo una conexión clave con el caso de la muerte de los Wayne, pero como ha pasado con todo en la temporada, en un momento dado pierde fuerza y cae sin rumbo. De entrada, ya era un personaje con una función limitada, por lo que cuando el tema de la muerte de los Wayne se desvanece en la serie, la existencia de Selina carece de sentido, y ni los propios guionistas saben que hacer con ella (de ahí los momentos de “vamos a probarnos vestidos” con Barbara). Su relación con Bruce ha sido bastante tediosa y la han convertido en un personaje repelente, que parece más una niña caprichosa que, irónicamente, el millonario y joven Bruce Wayne. Camren Bicondova no hace la peor actuación de la serie, pero tampoco puede alardear de ser de las mejores. Podríamos excusarnos en la edad y su corta experiencia, pero si miramos al caso de Mazouz, que es incluso un año más joven que ella… no hay excusa que valga. Como ya hemos dicho, las poses felinas tan sumamente forzadas son realmente absurdas, aunque esto sean más indicaciones de dirección.

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Edward Nygma podría haber sido uno de los mejores personajes de la temporada, porque tenía todas las papeletas para ser, sin exagerar, el personaje con mejor desarrollo de toda la temporada. Como ya hemos dicho antes, de buen tipo a villano. Es una evolución que da para mucho. Sin embargo, ha resultado ser una estafa de personaje. ¿Por qué? Porque nos lo vendieron como uno de los personajes principales, y quitando la recta final de la temporada, se ha limitado a ser un cameo recurrente (lo mismo ha pasado con Poison Ivy, aunque menos exagerado), además para lanzar enigmas por doquier en sus breves apariciones, como si al espectador no le hubiera quedado claro las primeras cien veces de qué personaje de Batman se trata. Es una pena, porque en la escena final del personaje en esta temporada, Cory Michael Smith demuestra que puede hacer un trabajo tan solvente como convincente. Esperemos que en la próxima temporada sepan aprovechar mejor tanto al actor como al personaje.

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El elenco relativamente principal lo completan Carmine Falcone y Salvatore Maroni, los dos líderes de las familias rivales por el control de Gotham City. Podrían haber sido mejor empleados, pero no son los peores personajes de toda la temporada. A bote pronto un servidor no recuerda alguna “ida de pinza” exagerada referente a estos personajes, y teniéndolo todo en cuenta, es decir mucho. Quizás, en el caso de Falcone, le salve que John Doman, viejo conocido por “The Wire”, es un gran actor. En el caso de Maroni, David Zayas también hace un buen trabajo, el cuál llega a estar a la altura de lo realizado por Doman.

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A partir de ahí podríamos mencionar a la gran cantidad de personajes invitados que han pasado por la serie, muchos de ellos relacionados con Batman, como el Espantapájaros, Harvey Dent, el Electrocutor o Dollmaker, pero quizás las apariciones más destacadas hayan sido las de ese supuesto Joker (desaprovechado pero interpretado genialmente por Cameron Monaghan) y el de Leslie Thompkins, que por lo menos es un personaje femenino decente, teniendo en cuenta los desastres de los otros personajes femeninos principales. La calidad de la omnipresente Morena Baccarin influye mucho en esto también. Por otro lado, The Ogre es el único intento de la serie de darnos un villano de temporada. El personaje no está mal, y su arco es de lo mejor de la temporada, pero no es suficiente cuando el resto no ha estado a la altura. Milo Ventimiglia se muestra convincente en el papel. Mención aparte a ese Victor Zsasz, matón de Falcone, que aparece y desaparece a conveniencia (o cuando los guionistas se acuerdan de él, una de dos).

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En general, personajes desaprovechados, algo que en una temporada con este número de capítulos es imperdonable, se mire como se mire. “Gotham” ha pecado también de centrarse más en meter a personajes de Batman a toda costa que en centrarse en los grandes personajes principales que podría haber tenido. Una pena.

Técnicamente del montón

Si nos ponemos a analizar los aspectos más técnicos de la serie, probablemente no encontraríamos muchas cosas que destacasen. La serie tiene una fotografía muy común, que no resalta ni por buena ni por mala. Muy típica de otras series del mismo estilo. Lo mismo para la banda sonora, que normalmente es adecuada, exceptuando algunos momentos en los que no encaja en absoluto con lo que estamos viendo.

Por otro lado, las escenas de acción no están nada mal en general. No son revolucionarias pero sí bastante entretenidas. En algunas ocasiones se nota que se fuerzan demasiado las situaciones para que haya alguna pelea o algún tiroteo, pero son ese tipo de cosas que podemos pasar por alto.

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Lo que sí que hay son algunos errores que llaman bastante la atención, como por ejemplo que en varias ocasiones, al cambiar de cámara nos encontremos a los actores en posiciones ligeramente diferentes a las del plano anterior, que es algo que denota un poco de dejadez porque salta a la vista.

Por último, volver a mencionar la crisis de identidad que tiene la serie en cuanto a la estética, que no se decide entre ser algo más apegado a la realidad o algo más tétrico. Sin embargo, insistimos en que “Gotham” debería buscar una Gotham propia, que sea suya y no un refrito de otras vista anteriormente. Pero desde luego, lo que no puede ser de ninguna manera, es una mezcla de dos estilos tan diferentes.

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Conclusiones

En definitiva, “Gotham” podría haber sido uno de los grandes estrenos del año, y en lugar de eso ha conseguido ser la mayor decepción de lo que llevamos de año, y a falta únicamente de ver algún estreno de este verano. Una trama que se pierde, sin sentido, con unos personajes planos en el mejor de los casos y horribles en el peor, actores desaprovechados…

El consuelo que nos queda es que para la temporada que viene, el formato de “Gotham” como serie estará más claro y se podrá plantear la serie en base a eso, cosa que no ha pasado este primer año y que al final ha degenerado en una improvisación evidente. Bruno Heller está detrás de esto, y si pudo hacer un procedimental tan disfrutable como “The Mentalist”, puede hacer lo propio con una base tan rica como es la mitología del Caballero Oscuro. Por lo tanto, confiamos en que la segunda temporada sea la que nos dé la “Gotham” que queremos ver. A nosotros nos ha decepcionado, pero somos conscientes de que a muchos otros les ha gustado, así que es vuestro turno. ¿Qué os ha parecido esta primera temporada de “Gotham”?

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Redactor especializado en series, además de amante del cine, la música, los cómics y la escritura.